viernes. 12.04.2024
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Pablo D. Santonja | @datosantonja   

Finales del siglo XIX, París, niebla, humo, alcohol y fiestas clandestinas. Un ambiente sórdido y con claroscuros donde la sexualidad y los excesos están en cada esquina. Este es el escenario de “El oro del tiempo”, la nueva obra de Oriol y Rodolphe, que rinde homenaje a las historias clásicas de investigadores privados y ambientes esotéricos.

Norma Editorial nos trae esta obra donde seguiremos los pasos de Théo Lemoine, una suerte de investigador privado de la época que siguiendo los hilos de un ataque en el Louvre le llevará a recorrer campiñas, castillos, cementerios, reuniones ocultistas y sesiones de espiritismo en una espiral que hunde a nuestro protagonista en los más oscuros rincones de París.

Una obra altamente disfrutable llena de cameos y referencias fácilmente reconocibles para el lector, como una aparición fugaz de Oscar Wilde, con una trama que por momentos baila entre una suerte de “Tintín” oscuro, y las mejores historias de “Hellboy” de Mignola. Y que no oculte sus referencias es sin duda uno de sus mayores aciertos, creando una atmósfera plagada de burgueses adictos a las reuniones secretas.

El cliffhanger de esta obra, e hilo conductor de toda la historia, es el robo de una tumba fenicia, que otorga a la historia ese aire entre lo místico y lo tangible, que desemboca en un final lo suficientemente abierto para mantener ese misticismo intacto. Sin duda, los autores han conseguido construir a unos personajes tan interesantes y con tantos matices que, sin duda, podemos estar hablando de una futura saga. Y ojalá que sí, pues este tomo de casi 160 páginas te deja con ganas de más.

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Hay que dedicar un momento a hablar de Oriol, el dibujante de esta novela gráfica pues tras obras como “Naturalezas Muertas” o “La Madriguera”, nos regala un paisaje oscuro pero altamente colorido que capta a la perfección la noche parisina y los rincones oscuros por donde el protagonista se maneja, así como los paisajes que transcurren de día.  El juego de luces es impecable y las escenas de acción transmiten toda la emoción que se puede esperar con imágenes potentes cargadas de energía. Sin duda, un lujo recrearse en las diferentes ilustraciones.

En su contraparte, Rodolphe nos regala un guion al más puro estilo noir, que fantasea con diferentes tramas, que terminan enlazándose perfectamente al final del relato. Plantea una trama tan hilada que es lo suficientemente interesante y emocionante para que el libro caiga de una sentada. Creando personajes profundos, con múltiples aristas que te invitan a conocer más, tonteando con la home invasion, cierto toque steampunk y un villano que desborda carisma.

Sin duda, “El oro del tiempo” es una magnífica novela gráfica para los amantes del thriller, en una historia conclusiva pero con los suficientes elementos para crear una saga.

'El oro del tiempo': crimen con sabor a expresionismo