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miércoles. 08.02.2023
RELATO | PURA COINCIDENCIA

Una noche más atrapados en la torre de Babel

No en vano, en la última planta se estaba celebrando el foro de Davos y a buen seguro podría escribir un artículo, que solo él mismo leería

La primera persona que se quedó atrapada en un ascensor de la torre de Babel fue una madre soltera. Lo que realmente le preocupaba era la inflación y el deterioro de la sanidad pública. Tenía una hija de seis años y la estaba criando sola, de lo que se sentía muy orgullosa. Había venido para solicitar una subida de su salario y un turno más cómodo para la conciliación familiar. Lo primero que pensó fue que podía ser el fin. Pulsó la alarma. Se tranquilizó e hizo una vídeollamada al número que estaba escrito en la pared del ascensor. La empresa de mantenimiento estaba comunicando. Para amenizar el tiempo de espera, pusieron la televisión en el canal audiovisual que había dentro de la caja de emergencia. En la pantalla salía, por casualidad, el discurso de un determinado político que ofrecía como «avance social» una ecografía del feto para las mujeres decididas a abortar.

La segunda persona que se quedó atrapada en el ascensor de la torre de Babel fue un estudiante que iba a solicitar una beca para la universidad. Debido a la subida de la matrícula y a todo el coste de la vida en general, se estaba planteando dejar de estudiar y tomar un trabajo precario. Sin embargo, debido a la subida del IPC, en particular a la subida de los alquileres y de la factura de la luz, no se atrevía a emanciparse para pasar frio en un cuchitril. Lo primero que pensó fue que podía ser el fin. Pulsó la alarma. Se tranquilizó e hizo una vídeollamada al número que estaba escrito en la pared del ascensor. La empresa de mantenimiento estaba comunicando. Para amenizar el tiempo de espera pusieron la televisión en el canal audiovisual que había dentro de la caja de emergencia. En la pantalla salía, por casualidad, una noticia en la que su universidad estaba repartiendo mantas entre los profesores y los trabajadores de mantenimiento, pero todos los alumnos se quejaban de que estaban ateridos.

La tercera persona que se quedó atrapada en el ascensor de la torre de Babel fue un militar español de la OTAN que había venido a plantear la posibilidad real de una escalada en la guerra de Ucrania.¿Por qué Estados Unidos no enviaba tanques? Hoy en día las guerras eran multidominio. De hecho, lo que sucedió el 11 de enero, ese evento extraño que dejó todos los aviones civiles norteamericanos en tierra, no hay pruebas, pero bien pudo ser provocado por un ciberataque ruso. Si se dotaba a Ucrania de armas de ataque, lo que Rusia no ganara en el campo de batalla lo haría a través del terrorismo de Estado, lo que a buen seguro podría provocar una internacionalización del conflicto, que llevara a la Tercera Guerra Mundial. Lo primero que pensó fue que podía ser el fin. Pulsó la alarma. Se tranquilizó e hizo una vídeollamada al número que estaba escrito en la pared del ascensor. La empresa de mantenimiento estaba comunicando. Para amenizar el tiempo de espera pusieron la televisión en el canal audiovisual que había dentro de la caja de emergencia. En la pantalla salía, un militar representante de Polonia, que advertía de que si Rusia ganaba la guerra de Ucrania se podría producir la Tercera Guerra Mundial.

La cuarta persona que se quedó encerrada en el ascensor de la torre de Babel se llamaba Gregorio Samsa. Tras un sueño intranquilo se había despertado convertido en un insecto. Iba a poner una solicitud para que lo dejaran para siempre encerrado en su casa y le pasaran la comida por debajo de la puerta. Lo primero que pensó fue que podía ser el fin. Pulsó la alarma. Se tranquilizó e hizo una vídeollamada al número que estaba escrito en la pared del ascensor. La empresa de mantenimiento estaba comunicando. Para amenizar el tiempo de espera pusieron la televisión en el canal audiovisual que había dentro de la caja de emergencia. En efecto, se distrajo con las tristes escenas que estaban sucediendo en Lima la capital de Perú. Los manifestantes estaban sembrando el caos en las calles. Gregorio Samsa no perdió la esperanza, al fin y al cabo, si la empresa de mantenimiento le bajaba algo de comida, prefería estar encerrado en el ascensor que fuera.

No en vano, en la última planta se estaba celebrando el foro de Davos y a buen seguro podría escribir un artículo, que solo él mismo leería, sobre el efecto de estancamiento del progreso de la humanidad que a su juicio tenía mucho que ver con los paraísos fiscales.

Una noche más atrapados en la torre de Babel