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Jaime Polo | @lovacaine
Doja Cat ha lanzado Vie, su quinto álbum de estudio bajo los sellos RCA y Kemosabe Records. Con 15 pistas que duran poco más de 45 minutos, este proyecto marca un regreso triunfal al territorio pop que la catapultó a la fama con éxitos como "Say So" y "Kiss Me More". Inspirado en los sonidos de los años 80, Vie (que en francés significa "vida") explora las complejidades del romance moderno a través de un lente retro, fusionando sintetizadores, ritmos y toques de rap que recuerdan su herencia hip-hop. Pero, ¿Es este renacimiento fresco o una fórmula que se siente demasiado familiar?
Vie no reinventa la rueda, pero demuestra por qué Doja Cat es una de las artistas más versátiles de su generación: puede rapear, cantar y producir hits sin esfuerzo
Un sonido retro que brilla, pero que cansa rápido
Doja Cat siempre ha sido una camaleona musical: de los ritmos trap de Amala (2018) al R&B etéreo de Planet Her (2021), pasando por el rock experimental de Scarlet (2023). Vie la devuelve a sus raíces pop, con una estética ochentera que evoca a Madonna en su era Like a Virgin o a Prince en sus experimentos funk.
Temas como "Jealous Type" (el single principal) y "Take Me Dancing" (con la colaboración de SZA) capturan esa esencia groovy, con hooks que se clavan en la memoria y letras ingeniosas sobre celos y deseo. El cierre con "Happy" y "Come Back" trae un cierre emotivo, con elementos vulnerables que elevan el álbum de ser solo un party record a algo más introspectivo.
Sin embargo, no todo es perfecto. La repetición es el talón de Aquiles: muchos tracks comparten la misma paleta de sintetizadores y estructuras verso-coro similares, lo que hace que el disco se sienta cohesivo... pero predecible. Aquí entra el elefante en la habitación: Jack Antonoff. El productor, que firma varias pistas clave, parece estar imponiendo su sello en el pop de las divas contemporáneas. Sus producciones han funcionado de maravilla en álbumes como Midnights de Taylor Swift o Short n' Sweet de Sabrina Carpenter, pero en artistas más versátiles como Doja, resultan limitantes. ¿Cuántas veces hemos oído este "eco nostálgico" en lanzamientos recientes? De hecho, parece que Antonoff está homogenizando el sonido de estas voces femeninas potentes, convirtiéndolas en variaciones de un mismo template. Sería interesante si se quedara con sus musas habituales (como Sabrina) y dejara espacio para productores que empoderen la excentricidad única de Doja, en lugar de pulirla hasta hacerla "segura" para las radios. Es una lástima, porque cuando Doja escapa de esa fórmula es de lo mejor que tenemos en el panorama mainstream actual.
La influencia de Antonoff y la uniformidad sonora lo frenan de ser el broche final; necesita más del caos que define a Doja
¿Un clásico en potencia o un paso en falso?
Vie no reinventa la rueda, pero demuestra por qué Doja Cat es una de las artistas más versátiles de su generación: puede rapear, cantar y producir hits sin esfuerzo. En un año saturado de lanzamientos (con Taylor Swift acechando la próxima semana), este álbum se posiciona como un respiro nostálgico, ideal para playlists de otoño. Sin embargo, la influencia de Antonoff y la uniformidad sonora lo frenan de ser el broche final; necesita más del caos que define a Doja.
Si buscas pop puro y sin pretensiones, Vie es tu próximo bucle. Streaméalo en Spotify o Apple Music, y dale una oportunidad. ¿Será importante para finales de 2025? Solo el tiempo lo dirá. Por ahora, bienvenida de vuelta, Doja: la vida y el amor nunca sonaron tan funky.
- No-Skips: "Take Me Dancing" ft. SZA, “Jealous Type”, “Silly! Fun!”
- Skips: “All Mine”, “Couples Therapy”



