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Ángel Monedo López
El histórico Circuito del Jarama vivió una transformación sin precedentes: el rugido de los motores de combustión dejó paso al zumbido de los monoplazas eléctricos en una jornada que ya es parte del nuevo capítulo del automovilismo en España. Por primera vez, la capital acogió una prueba del Campeonato Mundial de Fórmula E, reuniendo a más de 30.000 aficionados en un evento que combinó espectáculo, tecnología y sostenibilidad.
Lejos del formato urbano habitual del campeonato, el trazado madrileño planteó un reto diferente. Sus curvas rápidas, cambios de rasante y exigente diseño técnico obligaron a pilotos y equipos a adaptarse rápidamente, convirtiendo la eficiencia energética en un factor decisivo.
El impacto del evento trascendió lo deportivo. Con una audiencia global de cientos de millones de espectadores, Madrid se proyectó al mundo como una ciudad capaz de albergar grandes eventos internacionales
Estrategia, clave de la carrera
La lluvia previa añadió incertidumbre desde el inicio. Con la pista aún delicada, los equipos apostaron por estrategias prudentes en las primeras vueltas. La gestión de la energía marcó el ritmo de la prueba, generando constantes alternancias en las posiciones de cabeza.
El sistema de recarga rápida en boxes, el ya conocido “Pit Boost”, fue determinante. Elegir el momento exacto para detenerse se convirtió en una jugada estratégica clave que terminó definiendo la carrera.
Da Costa se impone en el estreno madrileño
El portugués António Félix da Costa fue el gran protagonista del día. Con una actuación sólida y sin errores, supo interpretar mejor que nadie las exigencias del Jarama para llevarse una victoria de gran valor.
El podio lo completaron Mitch Evans y Pascal Wehrlein, en una carrera que destacó por su exigencia táctica y su alto nivel competitivo.
Pepe Martí ilusiona a la afición
El español Pepe Martí firmó una actuación destacada ante su público. Terminó en novena posición, pero dejó momentos de gran emoción al liderar la carrera en algunos compases gracias a una estrategia arriesgada con el “modo ataque”. El desgaste energético en el tramo final le impidió mantenerse entre los primeros, pero su rendimiento fue uno de los focos de la jornada.
Madrid, escaparate global
Más allá de lo deportivo, el evento situó a Madrid en el mapa internacional de la movilidad sostenible. Con una audiencia global de cientos de millones de espectadores, la ciudad reforzó su imagen como sede de grandes eventos innovadores.
El ePrix también evidenció el papel de la Fórmula E como banco de pruebas para las tecnologías que marcarán el futuro del automóvil.
El Jarama vuelve a la élite
Inaugurado en 1967, el Circuito del Jarama demostró que sigue vigente en el automovilismo moderno. El éxito de organización y la respuesta del público abren la puerta a nuevas ediciones y consolidan a Madrid como una parada destacada en el calendario.
Además, el evento tuvo un componente artístico y social: el artista Dase realizó un mural en directo en el circuito, inmortalizando a varios pilotos del campeonato ante la mirada de asistentes ilustres como el rey Felipe VI, Isabel Díaz Ayuso y el creador de contenido TheGrefg.
El Jarama ha vuelto. Y esta vez, lo ha hecho en silencio… pero con más energía que nunca.


