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Mónica Grau Seto | @monmislilith
La figura del vampiro siempre ha sido uno de los grandes mitos en la literatura, una criatura fantástica, que sobrevive a la vida y a la muerte, terrorífica para algunos o imagen del deseo para otros. Adaptándose a cada época, reflejando sus miedos, pulsiones y contradicciones, logrando fascinar tanto a autores como a lectores.
- Los primeros vampiros: aristocracia, deseo y corrupción
- Vampiros en el siglo XX: Control político y plaga
- Otros vampiros del siglo XX: Soledad y sensualidad
- De simbolismo a mercancía: el vampiro juvenil, el cine y el romantasy XXI
- Nuevas formas de oscuridad que aun resisten
Los vampiros son seres persistentes y maleables de la literatura occidental desde sus primeras apariciones en el siglo XIX hasta su actual omnipresencia en la ficción juvenil y el romantasy. El personaje ha mutado constantemente, encajando en el terror, deseos y estructuras de poder de cada época. Sin embargo, esta capacidad de transformación también ha provocado su desgaste: lo que nació como símbolo de transgresión, deseo y amenaza se ha convertido, en demasiados casos, en un simple artefacto narrativo domesticado por el mercado actual.
Los primeros vampiros: aristocracia, deseo y corrupción
La figura del vampiro existe desde hace siglos en diferentes culturas, desde Mesopotamia, América Latina y sobre todo en Europa Central y Oriental, las leyendas, folclore y primeros tratados, en el siglo XVIII, dieron paso a la creación de esta figura mitológica en un personaje literario.
El primer vampiro literario moderno y del romanticismo aparece en el relato corto El vampiro (1819) de John Polidori, aunque antes ya hubo un poema con mencionó a este ser sobrenatural, con La novia de Corinto (1797) de Wolfgang von Goethe.
Edgar Allan Poe también nos presentó figuras similares con Morella (1835), Berenice y Ligeia, jóvenes hermosas, magnéticas y mortales, en su obsesión por la muerte y la pérdida del ser querido.
Después llegarían relatos donde se asociaba el deseo prohibido y la transgresión a la figura femenina de la vampira, con libros como: La Muerta enamorada o Clarimonde (1836) de Théophile Gautier, La dama pálida (1848) de Alejandro Dumas, Carmilla (1872) de Sheridan Le Fanu y El parásito (1892) de Arthur Conan Doyle, aunque en este último el control no es por la sangre sino mental, mujeres poderosas, seductoras y que son una amenaza al poder patriarcal. Recordando a la figura de la temible y sangrienta Condesa Báthory bañándose con la sangre de criadas y doncellas.
Pero el momento álgido llegó con Drácula (1897) de Bram Stoker, aquí el vampiro sintetiza los miedos victorianos: la invasión extranjera, la sexualidad descontrolada y la pérdida de la identidad, y donde el castillo gótico se convierte en el espacio simbólico del poder y engaño. Inspirándose en mitos eslavos los mezcló con la leyenda negra de Vlad el Empalador, creando el arquetipo del vampiro moderno: un ser inteligente, manipulador, aristócrata y poderoso, construyendo también sus puntos débiles como el miedo a la cruz cristiana, la sed de sangre, el vínculo con la tierra de Transilvania y la estaca.
Vampiros en el siglo XX: Control político y plaga
Se explora la figura del vampiro que corrompe, sea desde los habitantes de un pueblo a querer controlar al mundo entero, como si fuera una especie de plaga o infección que arrasa con la humanidad, algo que hemos visto con Soy Leyenda de Richard Matherson, donde el virus nace de una bacteria que contagia al mundo entero, creando una especie de evolución y donde vivimos la historia desde un humano atrincherado en su hogar.
En El sueño del Fevre de George R. R. Martin, ambientado durante el esclavismo en el Misisipi en 1857, vemos un claro paralelismo entre vampiro-amo-esclavo de la época, donde no se trata al vampiro de forma individual sino como colectivo.
Uno de los títulos más conocidos es la famosa novela Salem’s Lot de Stephen King donde mezcla vampirismo y fanatismo religioso, con la presencia del vampiro recién llegado y que irá convirtiendo a la población.
Algo similar, pero a gran escala sucede en la trilogía de la Oscuridad de Guillermo del Toro y Chuck Hogan , y compuesta de los libros: Nocturna, Oscura y Eterna. Donde veremos como un plan maestro irá posicionando a vampiros en cargos y puestos, infectando como una plaga a la población que parece adormecida. El vampirismo aquí es una infección parasitaria, como en Alien, hay un parasito que se introduce en el cuerpo del anfitrión y lo controla mientras se va transformando, estos infectados en lugar de morder con los colmillos utilizan un agujón.
También explora la inmortalidad y la idea de enfermedad que se contagia en Hijos de la noche (1992) de Dan Simmons, donde se re Imagina el mito de una forma más realista, a través de la biología, acercando al mito al thriller, con la historia de una inmunóloga estadounidense que ha descubierto un bebe rumano que parece inmune a la muerte, mientras que una organización de vampiros los persigue. El propio autor ya exploró anteriormente el tema dentro del libro, de varios autores, Drácula insólito con el relato Todos los hijos de Drácula (1991)
Cazadores nocturnos (1988) de Barbara Hambly nos sitúa en Londres, durante el reinado de Isabel I, con un cazador de vampiros actúa de día y los destruye exponiendo sus cuerpos a la luz del sol. Uno de los vampiros más antiguos de la ciudad buscará ayuda en un humano, eligiendo a un profesor de Oxford y antiguo espía del gobierno, deberán averiguar quién es ese asesino de vampiros y su naturaleza, viajando entre catacumbas y calles londinenses hasta Paris. Mostrando la visión del vampiro con un destino solitario, y su condena eterna oculta en las sombras. Fue la novela ganadora del Premio Locus por la mejor novela de terror en 1989.
No podemos olvidar a uno de los grandes autores del terror español, Carlos Sisí con su trilogía Vampiros (2019-2020), compuesta por Rojo, Fundación e Infierno, si ya anteriormente aterrorizó a sus lectores (entre las que me incluyo) con la saga de zombis Los Caminantes, aquí nos muestra como nuestro mundo llega al colapso ante una infección vampírica, un autor que se mueve en la lucha por la supervivencia ante el Apocalipsis, esta vez con humanos luchando contra otros y contra vampiros, seres inteligentes. La historia empieza en una pequeña llamada Hillsdale, que está sufriendo ataques nocturnos dejando un rastro de cadáveres, la población intenta esconderse por la noche pero estos vampiros no piden permiso para entrar en las casas. A través de un grupo de humanos que sobreviven descubrimos que hay clases dentro de los vampiros, y también que hay humanos que actúan como siervos. Aquí rompe mitos como el miedo a la cruz o el ajo. Escrita a dos tiempos mostrando como empezó y el después, a la vez que combina diarios y cartas con testimonios de varios personajes. Estos seres se aprovecharán de las estructuras de poder creadas por los hombres, algo que también vemos en la Trilogía de la Oscuridad de Guillermo del Toro. De nuevo Sisí demuestra que es uno de los mejores escritores de terror en España, sabe enganchar al lector en una historia llena de sorpresas, acción y supervivencia.
Otros vampiros del siglo XX: Soledad y sensualidad
El vampiro se convierte en un ser que se mueve por el placer de la caza del humano, alimentándose de su sangre mientras el cuerpo aun esté caliente, de deseo carnal y en muchos casos bisexual, convirtiendo en no muertos a hombres y mujeres, buscando compañía en una eternidad demasiado larga, ya que no hay nada peor que el miedo a la soledad durante siglos, todas ellas han tenido sus versiones en cine y televisión.
Algo que vemos en El ansia (1981) de Whitley Strieber, con Miriam Blaylock, una hermosa vampira de origen egipcio que vive desde hace milenios, su sangre puede convertir en vampiros a sus amantes, pero estos tras siglos de vida envejecen. Ya en nuestra época busca alguna solución, mientras vamos viendo como su último amante van languideciendo, sin esperanza y malviviendo como un adicto a la sangre.
Pero es Anne Rice quien redefine el mito para la modernidad, recuperando de nuevo esa alma romántica y gótica de antaño, añadiendo mucha sensualidad en todos los libros que pertenecen a sus Crónicas vampíricas, destacando a Lestat como el vampiro que se convierte en narrador, filósofo y sujeto trágico, desafiando a los otros vampiros y criaturas nocturnas al querer informar al mundo de los humanos de su existencia.
Una autora prolífica, que además ha creado otras sagas como las Brujas de Mayfair, con la que los vampiros mantienen vínculos. Algunos de sus títulos más conocidos son: Entrevista con el vampiro (1976), Lestat, el vampiro (1985), La reina de los condenados (1988), El ladrón de cuerpos (1992), Mennoch el diablo (1995), Pandora (1998), Armand el vampiro (1998), Vittorio el vampiro (1999), Merrick (2000), Sangre y oro (2001), El santuario (2002), Cántico de sangre (2003), El príncipe Lestat (2014), El príncipe Lestat y los reinos de la Atlántida (2016), La comunidad de la sangre (2018)
Rice logró recrear épocas y ambientes de forma magistral dotando a cada vampiro de un trasfondo, personalidad y tejiendo una red de relaciones entre ellos. La inmortalidad deja de ser un don para convertirse en una condena existencial. Humaniza al monstruo sin despojarlo de su ambigüedad, inaugurando una tradición que influirá decisivamente en la literatura posterior, y acercará el mito a nuevos lectores. La autora navega entre varios siglos desde el Antiguo Egipcio, Nueva Orleans, Paris hasta Nueva York. Además, crea numerosos personajes, vínculos, organizaciones secretas como Talamasca, que estudia a los seres sobrenaturales y normas que los propios vampiros deben cumplir.
Otra escritora que ha explorado la sensualidad en los vampiros ha sido Charlaine Harris, en sus novelas, más ligeras y con bastante sexo, de la saga Los misterios de los vampiros del sur, conocidos en España por la serie de televisión True Blood, con los libros Muerto hasta el anochecer (2001), Vivir y morir en Dallas (2002), El club de los muertos (2003), Muerto para el mundo (2004), Más muerto que nunca (2005), Definitivamente muerta (2006), Todos juntos y muertos (2007), De muerto en peor (2008), Muerto y enterrado (2009)… La mayoría sucede en poblaciones ficticias sureñas, en un momento en que el mundo conoce la existencia de los vampiros y los avances científicos han creado sangre artificial “true blood”, se genera un paralelismo del odio a los chupasangres con el racismo.
En el mundo del comic destacan los vampiros que adoptan su forma más cruenta y salvaje, uno de los títulos más aplaudido en los últimos años es 30 días de noche (2011) de Steve Niles y Ben Templesmith, donde el mundo desconoce que los vampiros son reales, a pesar de que estos ocupan esferas de poder y riqueza, estos organizan una caza humana en el pueblo de Barrow, en Alaska, aprovechando la noche polar que es un fenómeno donde durante 30 días en que no hay sol.
Más allá, del vampiro en comics de superhéroes como Blade o Morbius, hay propuestas muy interesantes que recrean el espíritu gótico como La noche que llegué al castillo (2019) de la escritora e ilustradora Emily Carroll donde se explora la figura de Bathory o una de las historias más recientes con Moribundo (2025) de Fran Mariscal, donde el vampiro no solo se nutre de sangre sino de la propia esencia de sus víctimas y vive atormentado.
De simbolismo a mercancía: el vampiro juvenil, el cine y el romantasy XXI
El punto de inflexión llega con la popularización del vampiro juvenil en el siglo XXI y su figura llena pantallas y libros. Siguiendo la tendencia del siglo XX que tenía ese encanto, tanto de cine como televisión, con títulos como Fright Night (1985), Jóvenes Ocultos(1987) y Buffy, la cazavampiros, con la película en 1992 y luego la serie desde 1997. La estética gótica y sexy, el poder económico y la juventud eterna se convierten en algo aspiracional, con su punto álgido en el cine con sagas como Blade (adaptación de los comics) y Underworld (2003), donde muestran la eterna lucha entre vampiros y licántropos, y esto se repite, en uno de los mayores fenómenos de ventas, con la saga juvenil Crepúsculo (2005) de Stephenie Meyer, donde el mito se transforma en romance adolescente, el peligro se suaviza, la estética y la inmortalidad se convierte en una fantasía aspiracional, con vampiros que brillan bajo el sol. Convirtiéndose en un éxito de ventas, tanto en sus libros como en sus películas.
The vampire Diaries (1991) de L. J. Smith sigue con la misma propuesta para el público adolescente, la saga además triunfó como serie de tv, de nuevo bajo la premisa del ser inmortal como vehículo para explicar un romance entre humanos y vampiros.
Actualmente, vampiros y zombis compiten como depredadores letales en series y en el cine, pero la figura del último no resulta fascinante, al no ser moldeable ni tener una aurea de misterio ni atractivo, a pesar de intentos innecesarios de crear romances entre zombis y humanos con ejemplos como Memorias de un zombie adolescente (2010) de Isaac Marion, que también llegó al cine, o la infumable serie musical de Zombies en Disney Channel.
Con la explosión del romantasy, en el siglo XXI la tendencia de utilizar la figura del vampiro como elemento de poder y seducción se intensifica, se abusa de la repetición de tropos, la simplificación moral y la producción en cadena que responden a una lógica que se mueve entre las redes sociales, la estética y la búsqueda de lectoras jóvenes que leen la misma fórmula de trama romántica “chicos malos y peligrosos”. El mito se vacía de su carga simbólica para ser utilizado como elemento para ventas y vincularlo a etiquetas con spicy o erótico. El vampiro juvenil no da miedo, es sexy, poderoso y atrae su lado oscuro.
Nuevas formas de oscuridad que aun resisten
Afortunadamente, aún quedan reductos de resistencia literaria que escapan de la producción masiva de títulos “literarios” que utilizan el recurso del vampiro, alejándose del género de terror, bajo la excusa de un trasfondo fantástico y con romance.
Mucha de esta tendencia de masas para jóvenes lectoras utiliza la fórmula del hombre peligroso dominante (sea mafioso, millonario o vampiro) y en muchos casos se añade alto contenido erótico, que erróneamente termina leyendo menores de edad.
El vampiro no ha desaparecido como figura literaria relevante Y Dentro del terror, aun surgen nuevas historias. Desde Transilvania ahora se trasladan a barrios marginales en grandes ciudades y nos muestran vampiros sobreviviendo ocultos, como en :
Déjame entrar (2004) del sueco John Ajvide Lindgvist, aleja al lector de la imagen de vampiro poderoso y glamuroso, y rompe una de las reglas, con la existencia de una vampira infantil, que además aquí vive en un ambiente de pobreza, alcoholismo, acoso y soledad.
Muertos de segunda (2015) de Chris Buehlmann, se aleja de los castillos góticos y de ambientes lujosos, es una historia de terror urbano en las calles de Nueva York, durante los años 70. Con vampiros modernos, sangrientos y alejándose del romanticismo, la historia es narrada por Joey Peacock, bajo su aspecto de adolescente desde que lo convirtieron hace 40 años, tiene la experiencia de vampiro anciano. Juega con su aspecto y su conocimiento para engatusar y cazar por la ciudad durante la noche, en locales o callejones, mientras que se esconde de la luz del sol en las alcantarillas debajo de la ciudad, allí no será el único vampiro oculto y formará una extraña familia con otros seres de la noche. Ganadora del Premio a la Mejor Novela de Terror del 2015 de la American Library Association.
Ciertas cosas oscuras (2022) de Silvia Moreno García, nos muestra un mundo donde se conoce la existencia de los vampiros, pero que además tiene un potente trasfondo de crítica social, abordando la corrupción, el narcotráfico en México y presentando subespecies dentro de los vampiros y con una guerra contra un clan de narco vampiros, en la que se verá envuelta una vampira de origen azteca.
Autores como Grady Hendrix, en Guía del club de lectura para matar vampiros (2021), recuperan su dimensión social y terrorífica desde la sátira y el horror doméstico, señalando la violencia estructural y la complicidad colectiva, una historia de un grupo de amas de casa apasionadas a novelas clásicas de asesinos y por el true crime. Un doble homenaje, a la figura materna y al clásico vampiro asesino. A pesar de ser una novela de humor, hay escenas violentas, sangrientas y el vampiro resulta ser terrorífico, por manipulador y por saber cómo conseguir que lo inviten a las casas.
No toda la literatura Young adult que incluye a este ser tiene que ser de ínfima calidad, también hay sorpresas como la saga Immortal Dark (2024) y Eternal Ruin (2025) de la autora etíope Tigest Girma, con una trama más compleja de lo habitual, la trilogía ya cuenta con dos entregas combinan dark academia, fantasía oscura y vampirismo, todo con tintes políticos. Girma construye un sistema de pactos desiguales entre humanos y vampiros, regulado por leyes ancestrales, donde la convivencia se sostiene sobre la explotación y la herencia forzada, incluye conceptos de filosofía, leyendas y añade el concepto de casa encantada. Aquí, el vampiro vuelve a ser poder, amenaza y dependencia, y el acierto es que la trama no se centrarse solo en un ideal romántico.
Otro título original es Enterrar nuestros huesos en la tierra de medianoche de (2025) de V. E. Schwab, esta novela nos muestra personajes complejos, a través de tres mujeres enfrentadas a realidades de su época, luchando para poder ser dueñas de su propia vida. Terminaran siendo convertidas en vampiras, en una lucha contra el patriarcado. A pesar de nacer en siglos diferentes compartirán el mismo destino. María en Santo Domingo durante el colonialismo en el siglo XVI, la inglesa Charlote en el siglo XIX, apresada ante convenciones sociales y reprimiendo sus verdaderos sentimientos amorosos y la estudiante universitaria Alice en el siglo XXI, atrapada por el trauma del pasado y la soledad actual. En un ambiente melancólico la propia autora define el libro como una historia de “vampiras lesbianas tóxicas”.
Pero si hay un título que ha resucitado la figura clásica del vampiro, este es El Imperio del Vampiro del australiano Jay Kristoff, logrando devolver el mito a su épica oscura, situándolo en un mundo sin luz ni promesas románticas. La trilogía está compuesta por: El Imperio del Vampiro (2022), El Imperio de los Condenados (2025) y el pendiente a publicar El Imperio de los Caídos.
Esta saga nos muestra una historia de fantasía oscura y dura, donde han transcurrido 27 años desde el último amanecer, y el sol ya no es un impedimento para los vampiros. Dentro de la lucha del Bien y el Mal, el autor aborda temas universales como la redención y la oscuridad del ser humano, además de crear un mundo vampírico que tiene su propia historia, cultura y motivaciones, más allá de la sed de sangre. Funciona a través de diferentes momentos temporales que permiten conocer mejor a los personajes. Narrado a través de Gabriel de León, el último miembro de la Orden de la Plata, cazadores de los “sangre fría”, ante un cronista vampiro.
La historia del vampiro literario es la historia de su capacidad para incomodar, sentir que la muerte nos acecha y lo sobrenatural está presente. Cuando se le permite conservar su ambigüedad, su violencia y su carga simbólica, sigue siendo una de las figuras más potentes de la ficción, pero lamentablemente cuando se le reduce a una simple fórmula de ventas, pierde su razón de ser.
Del gótico clásico al siglo XXI, el vampiro inmortal sobrevive no por adaptarse a la época y al consumismo, sino por resistirse a ellos. Y en esa tensión, entre mito y mercancía, se juega su esencia y su futuro literario.




