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Mónica Grau Seto | @monmislilith
La tecnología e internet avanzan a un ritmo imparable, sobre todo desde la aparición de la IA, los deepfake, simuladores de voz… hoy en día, en internet cualquier anónimo puede contactarte, y no siempre las intenciones son buenas. Desde la ficción hasta estudios psicológicos y sociales estudian los peligros de redes sociales y aplicaciones online, ya que vivimos interconectados bajo la adicción de lo inmediato y lo visual. El acceso de los menores de edad, sin control paterno, conlleva peligros como el ciberacoso, grooming, discursos del odio,ansiedad y adicción.
- REDES. De Eloy Moreno
- UNA MENTIRA PELIGROSA. Todo lo que se publica en redes permanece, aunque sea falso
- LA VENUS DEL SMARTPHONE. Así han cambiado las aplicaciones de citas nuestra forma de relacionarnos
Aquí tenéis tres propuetas literarias que analizan las consecuencias mentales en menores y jóvenes.
REDES. De Eloy Moreno
¿Cuántos likes vale tu felicidad?
Sinopsis:
Descubre la continuación de Invisible de Eloy Moreno.
Emotiva, conmovedora, diferente… Redes narra, a través de los ojos de una adolescente, una historia que se ha convertido en la realidad de todos nosotros.
«Se pasa unas horas más viendo los viajes maravillosos, los cuerpos perfectos y todos los outfits que se prueban cada día los influencers. Y se siente mal porque ella no puede llevar la vida que ve en las redes, sabe que nunca podrá alcanzar una felicidad así.»
Eloy Moreno sigue su recorrido con novelas que abordan la salud mental en la adolescencia. Desde su portada, el libro establece un diálogo visual con Invisible, el popular título anterior del autor, y la elección no es casual: se mantiene la tipografía y una estética reconocible que conecta ambas historias, en la imagen reconocemos la silueta de una chica adolescente aparece bajo la lluvia y atrapada. La metáfora es clara y contundente, la joven está atrapada, inmovilizada por unas ataduras que remiten directamente al uso del teléfono móvil y a la dependencia de las redes sociales. Vivimos conectados de forma permanente, sujetos a una exposición constante, aunque nos cueste reconocer hasta qué punto esa conexión condiciona nuestra libertad emocional.
Moreno vuelve a utilizar un lenguaje visual sencillo pero cargado de significado para introducir uno de los grandes conflictos de la juventud actual: la era de vivir bajo la presión digital, el aislamiento emocional y la dificultad de pedir ayuda en un entorno hiperconectado y alejado.
La historia está dirigida tanto a los jóvenes como a sus padres, para que cada uno tome conciencia desde su papel. Al final las redes también son peligrosas para los propios adultos, y por ello la novela nos advierte sobre el uso, abuso y dependencia que crean las redes sociales en cualquier edad, pero que en la adolescencia aun es más delicado.
Estamos ante la continuación de la exitosa novela Invisible, en la que el autor trató aspectos como el acoso escolar y el sufrimiento y como un niño debe afrontarlo, En este caso el chico invisible sufre el acoso continuo de MM, él se siente solo e invisible ante los otros, siente que los otros compañeros, profesores y hasta sus propios padres lo ignoran, nadie le está prestando atención ni el apoyo que tanto necesita. destacando la necesidad de empatía y ayuda mutua. Un libro que se ha convertido en una herramienta para reflexionar el tema. Los personajes que en el anterior libro eran secundarios aquí se convierten en protagonistas, sobre todo Betty, y van evolucionando, junto a nuevos personajes que se incorporan.
Es una historia plural, desde el influencer Alex que vive esclavizado por conseguir patrocinadores a través de una red social llamada “meeten” , pensada para crear adicción y consumismo en menores de edad. Por otro lado, su seguidora Betty que confía demasiado en desconocidos, Xaxa es otra menor que está expuesta a redes desde su infancia, su perfil está gestionado por sus padres (sharenting) que sacan rentabilidad mientras ella sufre ansiedad social, junto a muchos otros personajes que representan la sociedad delante y detrás de las redes, desde la niña que no puede conseguir toda la ropa de marca que ve en internet, la joven que compara su cuerpo y rostro sin tener en cuenta los filtros y las IA que se utilizan, lo chicos adictos a la pornografía desde niños, los que comparten fotos íntimas sin pensar en las consecuencias, los adultos que se hacen pasar por menores… y como no, una industria manipuladora que considera a los menores como rebaño que desea todo lo que ve, y juegan con la idea de unos padres que necesitan tiempo libre y que sus hijos no molesten.
Mientras que en Invisible el acoso escolar funcionaba como eje central del sufrimiento adolescente, en Redes el foco se desplaza hacia un fenómeno más difuso pero igualmente dañino, que es el impacto de las redes sociales en la salud mental de los jóvenes. Y siguiendo en la misma línea del anterior libro, el protagonista de Invisible no tiene nombre y esto no es casual, porque es algo que le puede pasar a cualquiera, aquí en Redes se repite esta idea, los capítulos no tienen título ni están enumerados, ese espacio se deja en blanco expresamente para mostrar énfasis en la sensación de anonimato y por lo impersonal que son las redes. Ese mismo anonimato permite acciones como el acoso en redes. Además, la narrativa funciona de forma similar que, en internet, a través de capítulos cortos y en primera persona, se busca la inmediatez y el scroll, se va saltando de un tema a otro, de un personaje a otro.
La crítica a las redes sociales es uno de los pilares fundamentales del libro, aunque Moreno no las demoniza ni las muestra como un enemigo abstracto, sino como un entorno cotidiano que normaliza la presión constante, la comparación permanente y la exposición sin límites, algo terriblemente peligroso para la autoestima y salud mental juvenil.
Aquí el móvil deja de ser una simple herramienta de comunicación para convertirse en un espacio de vigilancia emocional, donde la validación externa, a través de likes, seguidores y comentarios, condiciona la autoestima y la percepción de uno mismo. El peligro no reside únicamente en el contenido, sino en la dependencia que se crea y la dificultad actual en desconectar, el miedo a desaparecer socialmente y la ansiedad que genera no estar presente en ese escaparate digital continuo.
La comparación con Invisible resulta inevitable y, en muchos aspectos, también reveladora, ya que ambos libros comparten una estructura narrativa accesible, un lenguaje directo y la voluntad explícita de interpelar al lector joven. Sin embargo, mientras Invisibleabordaba un conflicto visible como es el acoso físico y psicológico en el entorno escolar, mientras que en Redes se adentra en un territorio más intangible y difícil de detectar. En ambos el papel de la familia es primordial, como apoyo emocional y detectando conductas de aislamiento, adicción… y con internet el daño ya no siempre proviene de un agresor identificable, sino de una dinámica colectiva en la que todos participan, a veces sin ser plenamente conscientes. La violencia es más silenciosa, más normalizada y, por ello, más difícil de detectar tanto por los adultos como por los propios adolescentes.
La propia portada muestra el simbolismo de como las redes nos esclavizan y crean adicción, a través de la adolescente atrapada representa a toda una generación que, pese a estar hiperconectada, experimenta una profunda sensación de soledad e inseguridad.
Uno de los aspectos más relevantes del libro es su dimensión didáctica, el autor a través de su web eloymoreno.com/educación/ ofrece material descargable como apoyo de todos sus libros y cuentos. Un proyecto que empezó con la colección Cuentos para entender el mundo, que va dirigida tanto para adultos como a niños. En este caso la guía didáctica está enfocada a partir de Eso o bachiller, en la que nos muestra diferentes propuestas para trabajar en el aula y debatir entre los alumnos. El uso de las redes sociales se ha convertido en uno de los principales motivos de estrés entre los jóvenes, por lo que el dosier nos plantea preguntas tan necesarias como interesantes, como: ¿Como las redes sociales pueden afectar a nuestra salud emocional?, ¿Nos podemos convertir en adictos?, ¿Qué tipo de influencias positivas y negativas pueden tener?
También habla de la necesidad de crear un decálogo de buen uso, con normas tan básicas como no compartir fotos comprometidas de uno mismo o de terceras personas, aunque sea a un amigo de confianza o pareja, ya que nunca se sabe el uso y si terminaran en internet. Antes de compartir post hay que observar los detalles, como que no conste una dirección, matrícula, uniforme escolar… y del mismo modo ser consciente de la actitud, si estamos disconformes con algo mucha gente, sobre todo bajo perfiles anónimos, hace burlas o críticas agresivas, que afectan a quien las recibe online.
Eloy no se limita a narrar una historia, sino que propone una reflexión activa, incorporando elementos que invitan al lector a cuestionar sus propios hábitos digitales, a identificar señales de alarma y a comprender que detrás de muchas conductas hay miedo, inseguridad y necesidad de aceptación. Esta vertiente pedagógica convierte la novela en una herramienta útil no solo para jóvenes, sino también para familias y educadores, que encuentran en el texto un punto de partida para el diálogo sobre un problema complejo y actual.
El autor alerta de los peligros de las redes sociales sin caer en un discurso moralizante, destacando que el riesgo no está únicamente en su uso, sino en la ausencia de educación emocional y digital que permita a los adolescentes gestionar la presión, el rechazo o la sobreexposición, poniendo sobre la mesa una realidad incómoda: la tecnología avanza más rápido que nuestra capacidad para enseñar a convivir con ella.
En definitiva, Redes confirma a Eloy Moreno como una voz clave en la literatura juvenil contemporánea que aborda la salud mental desde una perspectiva cercana, empática y socialmente comprometida. Un libro que no solo se lee, sino que interpela y obliga a mirar de frente uno de los grandes conflictos de nuestra era digital.
Ficha:
Título: Redes (Invisible 2)
Autor: Eloi Moreno
Editorial: Nube de tinta. Random House
Serie: Invisible.
Páginas: 288
Idioma: Castellano, catalán.
Edición: 2024
Género: Ficción, narrativa juvenil, bullying, era digital
UNA MENTIRA PELIGROSA. Todo lo que se publica en redes permanece, aunque sea falso
Sinopsis:
Vive el suspense de la mano de Elia Barceló con un thriller adictivo que no podrás dejar de leer. ¿Hasta qué punto tenemos el poder de decidir nuestra propia historia? ¿Y la de los demás?
QUINCE CARTAS.
UNA MENTIRA.
UN CLIC QUE LO CAMBIARÁ TODO.
Cuando Jaime Martínez empieza su nueva vida en Valencia, en un colegio diferente y lejos de sus padres, no espera que su mundo vaya a dar un giro como este.
Una misteriosa carta de una desconocida dirigida a su nombre, un escándalo del pasado volverá para remover conciencias y un evento inesperado pondrá a Jaime en el ojo del huracán.
En el mundo de las redes, como en el de las cartas, todo puede cambiar de la noche a la mañana, y una pequeña mentira puede escapar a nuestro control y volverse muy peligrosa.
Parafraseando el conocido “calumnia, que algo queda”, Elia Barceló construye en Una mentira peligrosa una novela que reflexiona sobre cómo el pasado nos persigue, especialmente en un presente donde la huella digital resulta casi imposible de borrar. En la era de las redes sociales, cualquier ataque contra la dignidad de una persona, aunque sea falso, puede quedar fijado en el tiempo, con consecuencias profundas y duraderas. Y lo más inquietante es que, a menudo, quien origina el daño logra eludir responsabilidades mientras la víctima carga con el estigma y es señalada.
Con este thriller juvenil, Barceló aborda de forma directa y sin concesiones cuestiones tan actuales como el ciberacoso, la viralidad de los bulos y la fragilidad de la reputación online, especialmente entre los jóvenes.
A través de una exploración donde lo cotidiano puede transformarse en una amenaza real cuando entran en juego las reglas de las redes sociales. Lo que comienza como una confusión, por una carta dirigida a un antiguo inquilino con el mismo nombre que el protagonista, se convierte en un juego de identidades que acaba teniendo consecuencias imprevisibles, al coincidir con un bulo en las redes.
El protagonista es Jaime Martínez, de 17 años, estudiante de Bachillerato con aspiraciones de estudiar Medicina, este se encuentra en una situación ya de por sí delicada: adaptarse a una nueva ciudad, a un nuevo instituto y a nuevas relaciones sociales, su primera vez que vive solo y en un piso de alquiler, ya que sus padres han tenido que trasladarse a Francia por trabajo. En ese contexto vulnerable y solitario, decide responder a las cartas de Ana, una mujer que le ha dejado una carta en el buzón y de la que desconoce la identidad, para romper esa soledad y movido por la curiosidad decide responder la carta y enviarla, haciéndose pasar por el destinatario original. La novela avanza así en dos tiempos: lo que algún día se ha publicado en plataformas en redes es muy difícil de borrar y termina marcando el futuro, donde los secretos y las mentiras se transforman rápidamente en rumores incontrolables.
Barceló introduce un interesante juego de paralelismos literarios a través de un trabajo escolar sobre Las amistades peligrosas. La lectura de la novela del siglo XVIII sorprende a los alumnos por su vigencia: pasiones, manipulación, mentiras y rumores en una época sin redes sociales, pero con cartas. La autora establece así un vínculo claro entre la correspondencia epistolar de entonces y la comunicación digital actual, demostrando que los mecanismos del daño social apenas han cambiado, solo se han acelerado.
Este paralelismo se refuerza con los personajes: el manipulador marqués de Valmont, que disfruta del engaño por puro placer en el pasado, en el siglo XXI se esconde bajo el rostro de Nacho, supuesto amigo de Jaime. Un adolescente irresponsable que sostiene una mentira por miedo a asumir un error, y en búsqueda de una recompensa en forma de seguidores, con la única diferencia que hoy la difusión es inmediata y masiva. Nacho sólo busca su propio beneficio, aspierando popularidad y que su contenido bromista sea viral, aunque exponga a terceros sin autorización y con mentiras, y en ningún momento mide las consecuencias.
El relato incorpora también un caso de ciberacoso que funciona como advertencia, un antecedente en el mismo centro, donde una exalumna fue víctima de una campaña de humillación tras la difusión de una imagen falsa y manipulada de carácter sexual. Aunque algunas amigas la defendieron, pero el daño ya estaba hecho: insultos, aislamiento y una reputación irrecuperable, y a pesar de que se descubrió que era un montaje de un chico por venganza, el daño ya estaba hecho y la reputación de la chica rota. La novela subraya cómo la violencia digital reproduce las mismas dinámicas del bullying tradicional, pero amplificadas y perpetuadas en el tiempo.
Lo que empieza como algo estúpido por parte del agresor se convierte en algo doloroso para la víctima, el primero edita una fotografía en la que aparece el protagonista y la vincula con una mujer mayor, utilizando hashtags con fines virales. Lo que para el agresor es solo un chiste para ganar seguidores se convierte en una bola de nieve imparable. La mentira adquiere entidad propia, los rumores crecen y los afectados apenas tienen margen de reacción.
Uno de los aspectos más relevantes del libro es mostrar la falta de empatía colectiva y la impunidad del agresor digital. El daño se extiende a personas que ni siquiera se conocen entre sí, mientras quien origina el bulo apenas asume consecuencias. La reputación queda manchada, y justificar la inocencia se convierte en una tarea imposible.
Elia Barceló sorprende con un giro narrativo poco habitual, cuando el lector ha recorrido dos tercios del libro, la autora irrumpe en primera persona y propone tres posibles finales, en función de las decisiones que toma el protagonista. Cada desenlace muestra cómo una reacción distinta ante el acoso y los rumores condiciona el futuro de Jaime diez años después, pero también el de otros personajes que lo acompañan en esta historia.
Este recurso convierte la novela en una experiencia casi interactiva y refuerza su dimensión didáctica: no todas las decisiones tienen las mismas consecuencias, pero ninguna es inocua. La sensación final es agridulce, porque, como ya ocurría en Las amistades peligrosas, quienes actúan de buena fe no siempre salen indemnes.
Una mentira peligrosa nos hace plantear una reflexión clara sobre la necesidad de una legislación más firme frente a las noticias falsas, la manipulación de imágenes y la impunidad en redes sociales. También alerta sobre los nuevos peligros de la inteligencia artificial: la facilidad para clonar voces, rostros o crear contenidos falsos que pueden destruir reputaciones en cuestión de minutos.
Barceló, con experiencia como profesora universitaria, conoce bien los mecanismos de exclusión y señala cómo, en muchos casos, los alumnos más brillantes se convierten en objetivo de la envidia o el acoso, sobre todo en el mundo actual donde parece que prima la mediocridad ante el esfuerzo. Su mirada combina conocimiento del mundo juvenil, conciencia social y una narrativa eficaz.
Con esta novela, Elia Barceló reafirma por qué está considerada una de las escritoras españolas más versátiles del panorama actual, es capaz de combinar de forma dinámica suspense, reflexión ética y compromiso social en una historia que interpela tanto a jóvenes como a adultos.
Ficha:
Título: Una mentira peligrosa
Autora: Elia Barceló
Editorial: Alfaguara
Edición: 2025
Género: Thriller, suspense, epistolar
Idioma: Castellano
Páginas: 304
Edad recomendada: A partir de 15
LA VENUS DEL SMARTPHONE. Así han cambiado las aplicaciones de citas nuestra forma de relacionarnos
La época del match.
Sinopsis:
¿Por qué la búsqueda del amor se ha convertido en un deslizamiento infinito por la pantalla del teléfono? ¿Cómo sobrevivir a la dictadura del swipe? ¿Cuándo se transformó la búsqueda de pareja en un negocio millonario? ¿Cómo reacciona nuestra salud mental ante el rechazo? ¿En qué se parecen nuestros perfiles a las personas que realmente somos? ¿Qué papel desempeñan el dinero, la política y el sexo en todo esto? ¿Se puede encontrar el amor mediante herramientas diseñadas para engancharnos a un rasca y gana interminable?
Marita Alonso, escritora y periodista, se ha consolidado como una de las voces más lúcidas a la hora de analizar las relaciones personales en la era digital. En La época del match, la autora aborda el universo de las aplicaciones de citas desde una perspectiva feminista y crítica, poniendo el foco en cómo la búsqueda tecnológica del amor está afectando a nuestra forma de vincularnos y, especialmente, a nuestra salud mental.
En este ensayo analiza el pasado, el presente y futuro de las apps y webs de citas, mostrando como se están transformando las relaciones amorosas y su afectación en la salud mental.
Vivimos tiempos de prisa, estrés y sobreexposición. Las relaciones se han convertido en catálogos online donde se consume, se descarta y se sustituye con un simple gesto del dedo. El avance de internet y la tecnología dio lugar a las dating apps, desde los primeros experimentos como Match.com hasta la hegemonía actual de Tinder, auténtica reina del sector. Uno de los datos más reveladores es la edad de sus usuarios: más del 60 % tiene entre 18 y 25 años. Lo que antes ocurría en discotecas o bares, ahora sucede desde la intimidad “aparente” del teléfono móvil.
En las últimas décadas han proliferado aplicaciones que prometen singularidad. Es el caso de AdoptaUnTío, que se presentaba como un espacio donde las mujeres elegían, invirtiendo el rol tradicional. Sin embargo, Alonso desmonta estas promesas y compara muchas de estas plataformas con un “catálogo de carne”: cuerpos expuestos, evaluados y consumidos visualmente antes de cualquier interés por la persona. El físico se impone al relato personal.
La sexualización, subraya la autora, ya no afecta solo a las mujeres, ya que muchos chicos jóvenes dedican horas al gimnasio, a esculpir músculos y abdominales, mientras proliferan las operaciones estéticas y los filtros. El resultado es una homogeneización inquietante: perfiles clónicos, impersonales, donde ya no se leen descripciones ni aficiones, ahora solo importa la imagen.
Paradójicamente, esta abundancia de opciones genera un efecto contrario al deseo. Cuando todo parece disponible, elegir se vuelve abrumador. La saturación desemboca en desinterés, desapego y una sensación constante de provisionalidad. Más allá de las citas, Alonso señala cómo la lógica de la exhibición ha derivado en plataformas como OnlyFans, donde el cuerpo se convierte directamente en mercancía a cambio de dinero.
Las aplicaciones han incorporado además dinámicas de gamificación: recompensas, pequeños juegos y notificaciones constantes. Pero la propia mecánica del swipe ya funciona como un sistema adictivo, basado en la dopamina del “mirar y esperar”, muy diferente al ritmo pausado de las relaciones presenciales.
Surgen también nuevos términos para describir estas prácticas. Uno de ellos es el hating dating: acudir a una cita convencido de que no funcionará, con la mente ya puesta en el siguiente perfil, generando una parálisis por el exceso de oferta. La edad sigue siendo un tabú persistente, especialmente para las mujeres.
Las consecuencias emocionales son notables. Estudios recientes citados en el libro señalan que cerca del 80 % de los usuarios experimentan fatiga emocional, hasta el punto de acuñar el término dating fatigue. Este fenómeno está estrechamente ligado al ghosting, que es cortar toda comunicación de forma repentina, sin explicaciones, a través de mensajes y redes sociales.
Alonso analiza también el “síndrome de la supermujer” frente al “déficit masculino”. Muchas relaciones siguen basándose en intercambios desiguales: ellas aportan juventud y atractivo; ellos, estabilidad económica y madurez. Cuando los roles se invierten con mujeres de 40 o 50 años, atractivas, cultas y bien posicionadas laboralmente, estas parecen quedar fuera del mercado afectivo, como si el éxito se convirtiera en un obstáculo.
El ensayo pone nombre a realidades cotidianas que hemos normalizado, como es el mankeeping: situaciones en las que la mujer deja de ser pareja para convertirse en cuidadora, administradora o educadora emocional del hombre, con el consiguiente agotamiento mental. En ese contexto, el sexo pasa a un segundo plano ya que se es todo menos pareja.
Estas dinámicas han impulsado la aparición de plataformas orientadas a un público más adulto o a perfiles afines, a diferencia de hace unos años ahora existen aplicaciones segmentadas por intereses, creencias religiosas, ideología política o identidad sexual. Algunas incluso permiten vetar palabras ofensivas. El algoritmo analiza, filtra y sugiere.
El temor a ser “una más” en el catálogo ha generado respuestas colectivas: comunidades en redes bajo lemas como “¿Salimos con el mismo hombre?”, donde mujeres que no se conocen comparten información y fotografías para descubrir si alguien está gestionando múltiples citas como un buffet libre.
La autora disecciona la sociedad actual y las presiones que siguen existiendo en encontrar pareja, convirtiendo el libro en un ensayo crítico contemporáneo de la necesidad de conectar en tiempos de inmediatez y consumismo.
Aun así, en el libro evita el catastrofismo y busca un poco de luz, a veces las aplicaciones también facilitan conocer personas de otras ciudades, conectar con intereses comunes y ayudan a quienes tienen más timidez a dar el primer paso. El amor, concluye Alonso, no es una promesa garantizada, ni antes ni ahora, pero quizá, si se actúa con cabeza además de con corazón, todavía sea posible encontrar vínculos más honestos en medio del ruido digital.
Quedando claro que la prohibición no es la solución, pero si regular el acceso a ciertas edades y que los que cometen graves delitos tras el anonimato también deben asumir consecuencias.
Ficha:
Autora: Marita Alonso
Editorial: Carpe Noctem
Colección: Notas al pie
Año: 2025
Género: Ensayo, redes sociales, sociología, psicología-
Páginas: 128





