viernes. 01.03.2024
Patricio Pron
Patricio Pron

Narrativa | José Luis Ibáñez Salas | @ibanezsalas

La novena novela del escritor argentino Patricio Pron se titula La naturaleza secreta de las cosas de este mundo y fue publicada en otoño de 2023. Es extraordinaria, lo dejo dicho. Es un libro resplandeciente, difícil y brevemente enorme.

No sabía que pudieran ser considerados mitos contemporáneos, frente a los mitos antiguos, “la objetividad periodística y el rigor historiográfico”, pero en esta novela ¿de tesis? se lo leo al narrador de la primera de sus dos partes (de sus dos piezas, como las llama su autor). Puro posmodernismo a menudo indigesto, aquí sólo presente como un componente admisible de una obra literaria de primer orden.

Es esta una novela sobre la gravedad de la ausencia. Y sobre más asuntos. Sigo…

Pron, como el Gran Ausente que es uno de los protagonistas principales de su novela, pinta retratos del tiempo, escribe aquí retratos que nos hablan “de la acción del tiempo sobre las cosas” y sobre nosotros mismos.

Puro posmodernismo a menudo indigesto, aquí sólo presente como un componente admisible de una obra literaria de primer orden

Hay en La naturaleza secreta… una reflexión muy elaborada sobre el arte, sobre el mundo del arte, especialmente sobre el mercado del arte, “que es lo mismo que decir sobre la historia del arte”. La obra artística de los últimos ciento y pico de años ha sido “escasez y tiempo”. En la novela, la obra artística de uno de sus personajes, toda su obra, está dedicada a explicitar que “todo sigue sucediendo en los sitios donde tuvo lugar”. 

¿Es cierto que “existimos al grabarnos en otras mentes, al ingresar en otras memorias”?

La novela de Pron es también una reflexión plasmada literariamente sobre el tiempo, también sobre el tiempo. Sobre el tiempo cuando se emancipa de nuestro control “y nos deja de lado”. 

En la página 71 el autor nos da una lección de literatura, una lección que yo llevaba esperando desde la primera de sus páginas deliberadamente difíciles de leer, exigentes y talentosas, eso sí. Una lección que creo entender que responde a una polémica que surgió en las redes sociales, dónde si no, respecto de alguna de las páginas de un libro anterior de Pron: “las repeticiones, las homofonías, las rimas internas constituyen la esencia misma de la literatura”, que es “parecerse al flujo mismo de nuestro pensamiento”. Y “se inscriben en nuestra memoria como un murmullo insistente que escuchamos sin reparar del todo en él mientras los textos parecen hablarnos de otras cosas”. Como escribe Patricio Pron, vaya.

Lo dice el narrador, lo escribe Pron:

“La indeterminación y el doblez son parte de la naturaleza secreta de las cosas de este mundo”.

Porque la novela, al fin, es un estudio escrito a la manera de una narración, y es una auténtica y completa narración, una ficción (excelente, insisto), sobre aquello que es además su propio título. No es uno de esos ensayos que innecesariamente alguien convierte en la apariencia de una novela cuya ficción no es más que un ensayo sin seres humanos.

La novela es también una reflexión plasmada literariamente sobre el tiempo, Sobre el tiempo cuando se emancipa de nuestro control “y nos deja de lado”

Esa naturaleza secreta de las cosas de este mundo se manifiesta en una “zona ambigua en la que solemos pensar que existen las cosas que hemos hecho y vivido sólo a través de los relatos breves y las novelas y los filmes y las obras de teatro, una zona presidida por una intensidad mayor que la de lo real”.

Esa naturaleza secreta de las cosas de este mundo, que “carecen de orden y de sentido”, excepto en el dolor que sufrimos y llevamos con nosotros para alejarnos de los demás. 

Son los protagonistas de la novela unos personajes presos (es un decir) del síndrome de Stendhal, capaces de verse destruidos contemplando la belleza o produciéndola. 

Huir, y en la huida seguir sin tener confianza en “la existencia de algo parecido al sentido de las cosas”, pero, a cambio, reconciliarse con el vacío y con la paradójica plenitud que viene con él”. ¿Apartarse es huir? Huir es… irse. Aunque lo que uno crea que hace es apartarse. Es dejar solos a otros. Por más que Edward, uno de los protagonistas, y con él quien nos narra su peripecia tan peripatética, trata de convencernos de que es otra cosa. Apartarse, dice.

“Al marcharse para averiguar si era otra cosa se había convertido en esa otra cosa”.

Este libro tan de hoy, en el que aparecen jóvenes que “viven en el presente, carecen de toda esperanza, no han caído en las trampas en las que caímos quienes los precedimos, todas esas mentiras acerca del progreso y el bienestar y la superación del pasado”.

“Si llegásemos a conocer cómo son las cosas en realidad y cuál es su causa, sólo sentiríamos dolor y pena”

Si necesitamos conocer la naturaleza secreta de las cosas de este mundo, vuelvo al asunto, “es porque sentimos una necesidad irreprimible de consuelo”.

No sé si llamar felicidad a lo que los dos protagonistas de la novela, hija y padre, hacen referencia en las respectivas narraciones en las que se divide el libro: vivir en “un mundo en el que todo es perfecto e inmutable y cada cosa tiene un sitio asignado”, excepto uno mismo, “que puede deambular por él a su antojo”. Para alcanzar la felicidad puede bastar con reconocerla en el alivio extraordinario que produce “no tener que aferrarse ya a las viejas ideas y a los cálculos” que permiten seguir viviendo como solemos hacer.

Claro que, hablando de felicidad, hablando de esa naturaleza secreta de las cosas de este mundo, uno de los personajes del libro, madre de uno de los protagonistas y esposa del otro, le dice a este último: “si llegásemos a conocer cómo son las cosas en realidad y cuál es su causa, sólo sentiríamos dolor y pena”.

Finalmente, uno acaba por enterarse de que los protagonistas de La naturaleza secreta… carecen de certezas, salvo esas que son del tipo de que “los zorros no tienen pañuelos”.

Saber “desertar de la causa del yo”. Sobre eso va la novela. Lo dice en el epílogo el propio Patricio Pron. Quedas avisado. Y expuesto.

[En ese epílogo, el autor asegura que el verdadero epílogo de la historia que se cuenta en el libro se puede leer en su propio blog, patricipron.com, y se titula ‘Sallie Ellen Ionesco’. Yo lo he leído, no te lo recomiendo hacerlo. Deja que La naturaleza secreta de las cosas de este mundo finalice como lo hace el libro impreso. Es mi consejo.]

Intentando comprender el mundo con la literatura de Patricio Pron