jueves. 29.02.2024

Joaquín Abad, periodista, editor y director de prensa escrita y digital es un hombre peligroso…y cada día más. Ha sido director durante 17 años de La Crónica de Almería y dirige el semanario de sucesos El Caso desde 1987. Ha trabajado entre otros medios en Arriba, El Alcázar, Diario de Avisos, Personas y la Agencia Pyresa.

Su inteligencia natural y un increíble olfato le han llevado siempre a saber buscar las fuentes auténticas de la noticia. Esas fuentes de las que mana el agua limpia de la información veraz, de la realidad y la vida cotidiana. Sabe distinguir como nadie esas fuentes de otras de las que surgen las mentiras, las fake news, la filtración interesada y los objetivos espúreos.

Las primeras fuentes son las personas sin intereses directos en lo que informan o cuentan. Los porteros de las fincas y los hoteles, la servidumbre, los taxistas, los escoltas y otras muchas profesiones que trabajan decenas de horas habitualmente con unos salarios reducidos.

Las segundas fuentes son los departamentos de comunicación de las empresas, los gabinetes de prensa, los propios interesados que sólo cuentan lo que les interesa o lo que puede hacer daño a algunos de sus competidores.

¿Porqué he dicho que es un hombre peligroso…y cada día más? Conocedor e impulsor desde hace más de veinte años de la prensa de internet, de la tecnología para la edición de periódicos digitales, ahora se ha convertido en un precursor de la Inteligencia Artificial en España. Si a su inteligencia natural, ahora le aplica la Inteligencia Artificial de las nuevas tecnologías sus “bases de datos” pueden dejar en ridículo a la CIA, Scotland Yard, el KGB o como se llamen ahora los servicios secretos rusos.

En muy breve espacio de tiempo, y haciendo uso de la actualmente tan de moda  Inteligencia Artificial, ya ha publicado varios tomos sobre la corrupción en el PP, con listados interminables de nombres y apellidos, juicios, mordidas y conflictos por toda la piel de toro y una divertida novela “Las aventuras de una psicóloga en Roma” en las que una joven española colabora en la detención de los prelados que durante años han malversado los fondos de la Iglesia para sus vicios.

En el mes de febrero acaba de publicar “Las putas de Franco” Señoras y artistas pagadas por el Estado español para agasajar a autoridades extranjeras durante los años duros del franquismo. Explica de entrada algo que es de sobra conocido. “La prostitución ha sido utilizada a lo largo de la historia como una técnica de espionaje, ya que las personas involucradas en ella tienen acceso a información valiosa”.

Dedica una especial atención a las correrías nocturnas de dos mujeres jóvenes, compañeras de estudios y habituales de las revistas del corazón los últimos sesenta años, una española y otra filipina, que velaron sus primeras armas en los lupanares más lujosos de Madrid

Con un estilo novelado, y dejando claro en el prólogo, que es un texto ficcionado para que nadie se sienta aludida o aludido, da pelos y señales de lugares, fechas y acontecimientos,  cargos de las personas que estaban involucradas con los organismos de seguridad correspondiente de los ministerios de gobernación, justicia y asuntos exteriores encargados de asuntos claves para la marcha de nuestro país en las décadas de los 50, 60 y 70 del siglo pasado.

Los primeros contratos para abastecer de Petróleo a España por parte del gobierno del Sha Reza Palhevi de Irán a principios de los 50, la compra de terrenos cerca de Torrejón y Morón de la Frontera para la instalación de las primeras bases americanas en España, el abastecimiento de trigo y carne argentina por parte de la Argentina de Juan Domingo Perón y Evita, están reflejados en este singular libro de una manera exhaustiva y en relación con las debilidades humanas que las personas responsables de esos países  que debían elaborar los informes y tomar las decisiones trascendentales para el objetivo del régimen franquista. Salir del aislamiento internacional que su vinculación con los regímenes nazis y fascistas de Alemania e Italia provocaba hambre, atraso y falta de materias primas básicas para industrializar España y salir del subdesarrollo.

Todas las mujeres que atraviesan estas historias están tratadas obviamente con pseudónimos y cada lector puede hacer los paralelismos históricos y vitales que considere. Algunos ministros obviamente y el propio jefe del estado están correctamente ubicados con sus nombres y apellidos. Si dijeron y actuaron como indica el texto ya corresponde a la imaginación del autor y a la credibilidad que quieran darle sus lectores.

La vinculación entre las principales “madamas” de los prostíbulos más renombrados de Madrid y los comisarios de policía encargados de recabar la información para el Ministerio de Gobernación está explicada con todo lujo de detalles. Alguna de las agendas de estas respetables empresarias del sexo estaban en manos de la policía como puede corroborar un prestigioso periodista que pudo leerla con detenimiento en el Hotel Palace la noche del 23 F mientras estaba en marcha el fallido golpe de Estado para acabar con la incipiente democracia en España.

Dedica una especial atención a las correrías nocturnas de dos mujeres jóvenes, compañeras de estudios y habituales de las revistas del corazón los últimos sesenta años, una española y otra filipina, que velaron sus primeras armas en los lupanares más lujosos de Madrid.

La mayor parte de los y las protagonistas de aquellos acontecimientos ya han fallecido. Queda una tarea pendiente de localización y estudio de los informes secretos de aquellos hechos que están a la espera de historiadores y documentalistas que saquen a la luz la realidad de unos años de plomo en los que muchas cosas que ahora parecerían imposibles ocurrían con la complicidad y la anuencia de las máximas autoridades españolas.

Muchas veces la realidad está por encima de la ficción. Joaquín Abad recrea estas historias desde la ficción pero es probable que incluso se quede corto con todo lo que debió ocurrir para fraguarse las grandes riquezas y los inmensos patrimonios que la aristocracia y los beneficiados por el Régimen amasaron en aquellos oscuros decenios de la historia de España.

Las putas de Franco