HISTORIA PARA HOY

La Doctrina Monroe

Caricatura política de Louis Dalrymple sobre el expansionismo estadounidense. El Tío Sam se extiende por todo el continente americano blandiendo un gran garrote con la inscripción "Doctrina Monroe 1824-1905". El garrote es una metáfora de la fuerza militar.
La Doctrina Monroe se refiere al fundamento ideológico norteamericano en política exterior que se planteó a principios de los años veinte del siglo XIX.

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@Montagut5 |

La Doctrina Monroe se refiere al fundamento ideológico norteamericano en política exterior que se planteó a principios de los años veinte del siglo XIX coincidiendo con la última fase de los procesos de emancipación de América Latina y en plena época de la Europa de la Restauración. Los planteamientos de esta Doctrina informarían, por lo tanto la acción norteamericana durante aquella centura y parte de la siguiente.

El presidente James Monroe planteó una serie de ideas el 2 de diciembre de 1823 en el que era su séptimo Discurso de la Unión. En todo caso, como conocemos hoy esas ideas, es decir, con el término de Doctrina Monroe, habría que esperar a los años cincuenta de dicho siglo XIX.

La Doctrina Monroe formulaba que los Estados Unidos no querían intervenciones europeas de ningún tipo, ni políticas ni económicas

Hemos hablado del contexto internacional, especialmente en el continente americano, y este asunto es clave en la formulación de Monroe. Los procesos emancipadores interesaron mucho en Europa, especialmente a los ingleses, deseosos de intervenir en las nuevas Repúblicas para conseguir un provecho económico evidente, pero también el sistema de la Santa Alianza veía con preocupación los procesos emancipadores y apoyaba los esfuerzos españoles para evitar la pérdida de sus colonias. La Doctrina Monroe formulaba que los Estados Unidos no querían intervenciones europeas de ningún tipo, ni políticas ni económicas, como también se manifestaba su desinterés en los asuntos internos europeos.

En realidad, las ideas de Monroe se inspiraban en las del primer presidente norteamericano, George Washington, cuando expresó en 1796 que Europa tenía un conjunto de intereses que no coincidían con los de los Estados Unidos. La segunda dimensión de la Doctrina, aquella que serviría como fundamento para el intervencionismo norteamericano en el resto del continente, ya había sido enunciada, en cierta medida, por Thomas Jefferson al afimar que América tenía un hemisferio para sí misma, y que podría intepretarse en clave continental.

Pero el problema fundamental de los norteamericanos era que por el momento no contaban con una fuerza naval de envergadura para llevar a cabo sus planteamientos de política exterior y, por lo tanto, los británicos ignoraron mucho la Doctrina. En 1833 los británicos ocuparon las Islas Malvinas. Los franceses bloquearon los puertos argentinos entre 1839 y 1840. Los mismos franceses con los británicos bloquearon el Río de la Plata entre 1845 y 1850. España anexionó Santo Domingo entre 1861 y 1865. El ejemplo más evidente de injerencia fue la intervención en México por parte de la Francia de Napoleón III y en sus inicios con apoyos británico y español, aunque muy pronto se retiraron por no estar de acuerdo con los intereses del emperador francés que impuso un nuevo sistema político con el emperador Maximiliano. Pero, además, España se enfrentó a Chile, Perú, Ecuador y Bolivia entre 1865-1866 en tiempos de la Unión Liberal de O’Donnell, y también habría que señalar las intervenciones británicas en Mosquitia y en Venezuela.

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En todo caso, poco a poco Estados Unidos fue aumentando su potencial económico y político. Muchos de los territorios del norte de México eran ambicionados por los Estados Unidos. En diciembre de 1845 el presidente James Pollock rescató públicamente la Doctrina Monroe para defender las pretensiones sobre Texas y Oregón y contra el interés británico sobre California. Cinco años después se volvió a reinvidicar la Doctrina en el contencioso entre los Estados Unidos y Gran Bretaña en Centroamérica.

Por fin, en 1880, ya dejada atrás la Guerra de Secesión, y en pleno auge económico de los Estados Unidos, su presidente Rutherford Hayes formuló un Corolario a la Doctrina Monroe para reafirmar que se ejercería un control sobre cualquier canal interoceánico que se construyese en Centroamérica, que ya se estaba convirtiendo en una zona en la que ejercer una evidente influencia. Este Corolario sería empleado para terminar de hacerse con el control del Canal de Panamá, además de para excluir a las potencias europeas en la zona.

Después vendría el Corolario Roosevelt que hemos estudiado en otra pieza.