ENTREVISTA A MACACO

Macaco: "Futuro Ancestral es mirar hacia atrás para avanzar"

Macaco regresa con un disco que conecta raíz, poesía y conciencia.

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Entrevista de Vicente I. Sánchez @Snchez1Godotx

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Macaco está de vuelta, y lo hace con un rugido de raíces y futuro. Futuro Ancestral es el nombre de su nuevo álbum: un viaje que mira al pasado para impulsarse hacia adelante, donde la poesía callejera se entrelaza con el ritmo y la alegría de las músicas de raíz.

Con motivo de este lanzamiento —que podremos disfrutar en directo el 27 de noviembre en la Sala La Paloma de Barcelona y el 4 de diciembre en el Teatro Eslava de Madrid—, charlamos con él sobre las claves de este trabajo y sobre su firme compromiso con el medioambiente. Un tema que, más que nunca, exige reflexión y acción.


Vicente I. Sánchez | Macaco, ¿cómo podemos definir Futuro Ancestral?

Macaco | Futuro Ancestral es una paradoja: mirar hacia atrás para avanzar. En cada disco intento, de alguna manera, no parecerme a mí mismo, sorprenderme un poco, aunque ya llevo muchos a mis espaldas. Suena a tópico, pero para mí cada álbum es como el primero: la ilusión es la misma. Siempre necesito que haya una película, un concepto, una idea detrás.

Es un disco con ironía, sátira, letras conscientes y compromiso

Venía de hacer un disco sobre las relaciones y la memoria del corazón, un trabajo muy íntimo, poético, lleno de metáforas. En este nuevo álbum también hay poesía, pero de otra manera.

He jugado con las músicas de raíz, algo que ahora está muy en boga, lo cual me alegra. Es un disco con ironía, sátira, letras conscientes y compromiso social. Ese espíritu siempre ha estado presente en Macaco, pero aquí todo se orienta más claramente en esa dirección, con registros diferentes.

Un ejemplo de ese compromiso en el disco es Sube el nivel del mal. ¿Nos puedes hablar de este tema?

Exacto. Sube el nivel del mal habla de muchas cosas, no solo del medioambiente. Al final, todo está conectado: el estado del planeta es un reflejo de cómo estamos como sociedad.

Intento mantenerme positivo, pero también realista. Vivimos un momento marcado por el neoliberalismo, por políticas del individualismo, del “todo para ahora”, del “más es más”, de consumir sin digerir. Y el planeta está cogido por hilos.

Tengo muchos amigos activistas —colaboro con Greenpeace, con la Asociación Europea contra el Plástico y otras organizaciones— y todos coinciden en que estamos en un punto muy delicado. El otro día leía que había llegado un nuevo mosquito a Islandia, algo inédito. También que en dos meses se habían derretido ocho kilómetros de iceberg. Son señales pequeñas y grandes a la vez. En cualquier momento puede producirse ese efecto dominó, ese “aleteo de mariposa” del que tanto se habla.

Macaco durante la entrevista.

Siempre has sido un artista muy conectado con los sonidos de raíz. En este disco se siente en cada canción.

Sí, la música de raíz está muy presente hoy en día. Muchos artistas la reinterpretan con elementos del hip hop, de la música urbana o de la cumbia electrónica, que sigue muy fuerte. Hay bandas alucinantes en Latinoamérica y también aquí. Me encanta esa energía, ese groove. En América Latina, a la cumbia le llaman “el reggae del sur” o “el reggae latino”, y es una música maravillosa.

Yo no mezclo géneros por mezclarlos: experimento, sí, pero siempre busco que haya una canción, una emoción que transporte, que haga vibrar. Que te haga bailar, llorar o salir a la calle a defender tus principios.

En este disco hay mucho juego con las músicas del sur de Europa, rumba catalana, un aire partisano italiano y también un viaje por sonidos de Latinoamérica

En este disco hay mucho juego con las músicas del sur de Europa: rumba catalana, un aire partisano italiano —tipo Bella Ciao en Los Iguales— y también un viaje por sonidos de Latinoamérica. En mi banda hay músicos de todas partes: de África, Brasil, Suecia, Latinoamérica… No es algo buscado, es lo que me rodea, mi día a día. La cumbia, por ejemplo, me parecía un terreno muy fértil.

Volviendo al tema medio ambiental, todo apunta a que vamos a peor. Las políticas de Donald Trump se caracterizaron por recortes en financiación y regulaciones ambientales…

Macaco.

Es un delirio. Todos esos dirigentes que hablan desde la testosterona, que buscan resultados inmediatos sin pensar en el bien común… además, son malos economistas.

Estados Unidos atraviesa un momento complicado, consecuencia directa de esas políticas. Y, siendo una superpotencia, su impacto afecta al resto del mundo. Todo el avance hacia una economía circular se está frenando: se están poniendo palos en las ruedas para volver a modelos que ya sabemos que no funcionan.

Hay otras formas de impulsar la economía, claro. Si las energías renovables tuvieran más apoyo, si existieran leyes más firmes sobre reciclaje y sostenibilidad, se moverían muchas fichas. Pero precisamente eso es lo que no quieren que ocurra.

Tu activismo con Greenpeace y otros movimientos ecologistas es bien conocido. ¿Cuáles son los grandes retos que enfrentamos?

Los retos son infinitos. En mis canciones hablo mucho de ello, con metáforas como la de las gotas que hacen olas y luego mares. Es una cadena: todo está conectado.

En muchos temas urbanos o de reggaetón los mensajes giran en torno a quién tiene el coche más caro o las uñas más largas

Vivimos en una época del “más es más”, que se refleja incluso en la música. En muchos temas urbanos o de reggaetón, los mensajes giran en torno a quién tiene el coche más caro o las uñas más largas. Pero también están surgiendo artistas jóvenes, muy artesanos, que proponen lo contrario. Esa contracorriente va a crecer, porque se está forzando demasiado el otro extremo.

Lo triste es que esa cultura del exceso es muy invasiva: no deja espacio para el debate ni para la reflexión.

¿Macaco es una persona espiritual?

Macaco durante la entrevista

La espiritualidad abarca tantas cosas… Hoy hay una especie de espiritualidad “de escaparate”, muy superficial, que me da un poco de grima. Se intenta recuperar una imagen del catolicismo tradicional, con ciertas normas o rituales que, en mi opinión, no representan los valores esenciales.

Jesucristo, por ejemplo, me parece que fue un auténtico revolucionario, seguramente alguien con quien nos llevaríamos muy bien. Pero la Iglesia jugó con el miedo, con la idea del premio y el castigo. Y para mí la espiritualidad va justo en dirección contraria: hacer las cosas no por una recompensa celestial, sino porque las sientes, sin esperar nada a cambio. Como cuando ayudas a alguien que quieres, sin pensar en “me debes tres favores”.

Intento que mi forma de vivir sea lo más consecuente posible con lo que soy

No sé si soy espiritual… supongo que sí. Tengo mis creencias, mis flipes, como digo yo. Cada vez más conecto con esa idea circular que también reivindica la física cuántica. La naturaleza es un espejo perfecto de eso: el agua cae, el sol sube, todo vuelve.

Observar lo pequeño —una hoja, una gota, una semilla— te revela patrones del universo entero. La ciencia y la espiritualidad, para mí, están unidas.

Y claro, la vida está llena de contradicciones: ser totalmente coherente es imposible. Yo intento que mi forma de vivir —reciclar, elegir qué como, qué visto— sea lo más consecuente posible con lo que soy.

Muchas gracias, Macaco. Nos vemos el 27 de noviembre en la Sala La Paloma de Barcelona y el 4 de diciembre en el Teatro Eslava de Madrid.