lunes. 22.07.2024
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La historia antigua está escrita por hombres, quizá por ello muy pocas mujeres tuvieron la relevancia de aparecer en mayúsculas en las viejas crónicas, aun mereciéndolo con creces.

Fulvia fue más influyente para la política romana en los estertores de la República que muchos de los cónsules o pretores que, nominalmente, la protagonizaron.

Fulvia Flaca Bambalia nace en el año 77 a. C. Fue hija del senador, Marco Fulvio Bambalión, que era miembro de la gens Fluvia, y su madre era Sempronia Graca, hija de Sempronio Graco Tuditano, que poseía una gran riqueza.

Aunque procedente de una familia plebeya contaba con varios cónsules entre sus antepasados. Era descendiente directa de uno de los hermanos Graco y esta herencia familiar será determinante en la vida de Fulvia.

El padre de Fulvia nunca destacó en el Senado debido a su tartamudez, un defecto que hará que Cicerón le apodara como “Bambalio” que significa tartamudez. Esto provocó en Fulvia un odio hacia Cicerón que no hará más que incrementarse con el paso del tiempo.

Sus abuelos maternos eran el célebre Cayo Graco y Licinia Crasa. A través de su abuelo materno era también sobrina nieta de Tiberio Graco, descendientes de abuelo y tío abuelo del general romano Escipión el Africano, y del general romano Lucio Emilio Paulo Macedónico.

A través de su abuela materna era descendiente de la gens Licinia y de la gens Claudia. Cuando su madre Sempronia Flaca muere en el año 63 a. C. Fulvia heredó la gran fortuna de los Graco, lo que convierte a Fulvia en un gran partido económico y no pasó mucho tiempo para contraer su primer matrimonio con Publio Clodio Pulcro. Su padre aún vivía.

Fulvia gozaba de una gran reputación familiar y tenía grandes conexiones familiares con los más prominentes y antiguos linajes de la aristocracia romana. Contaba con el apoyo de la plebe y el favor del Senado.

SU PRIMER MATRIMONIO

Cabeza de Fulvia en un busto
Cabeza de Fulvia en un busto

Su primer esposo fue Publio Clodio Pulcro, un demagogo político, famoso por causar inestabilidad en los asuntos internos de Roma, estando a menudo involucrado en conspiraciones y que recurría a la violencia. Tenía veinte años más que Fulvia y nunca se distinguió por su carrera militar.

Publio Clodio pertenecía a la rica familia patricia de los Claudii Pulchrii, sin embargo, adoptó el nombre vulgar de Clodio, en un intento de ganarse a las clases bajas y de acercarse a la facción popular del Senado. Su carrera política había comenzado de forma bastante débil.

Publio Clodio había luchado a las órdenes de su cuñado Lucio Licinio Lúculo en la tercera guerra Mitridática contra Mitrídates VI de Ponto. Publio Clodio provocó una revuelta entre los soldados pues consideraba que se le trataba con poco respeto.

Quinto Marcio Rex que también era cuñado suyo le otorgó el mando de su flota, hasta que acabó siendo capturado por los piratas. Tras su liberación viajó a Siria, donde estuvo a punto de perder la vida en un motín.

Se dice que Fulvia apoyó financieramente la carrera de su marido e inspiró la mayoría de sus acciones. Fulvia le dio una hija llamada Claudia Pulcra, entre el año 57 y 56 a. C. Durante este período, la joven Fulvia se vio metida en una serie de intrigas y conspiraciones.

Debo destacar los sucesos en la celebración de la Bona Dea, donde Clodio se vistió y maquilló como una mujer. Esta era una fiesta exclusiva de las matronas romanas y que se celebraba en la propia casa del Pontifex Maximus, Cayo Julio César.

Fue descubierto por una esclava provocando un gran escándalo. De este hecho viene la famosa frase de César: “la mujer de César no solo ha de ser pura, sino además parecerlo”.

Clodio había cometido un sacrilegio y fue juzgado por ello. Las violentas declaraciones que hizo Cicerón contra él durante el juicio originaron que Publio Clodio sintiera un odio hacia el orador que perduraría toda la vida.

El odio hacia Cicerón también lo tenía desde su infancia. Sin embargo, Clodio fue absuelto en el juicio después de pagar un suculento soborno. Este escándalo supuso su distanciamiento definitivo de los optimates.

A partir del año 61 a. C, cambió la suerte de Publio Clodio. Un año antes había ejercido como cuestor en Sicilia. A su regreso renunció a su rango patriarcal y con el consentimiento del Senado fue adoptado como miembro plebeyo en el año 59 a. C.

De esta forma pudo obtener el cargo de tribuno de la plebe, al que no hubiera podido acceder siendo patricio. César, Pompeyo y Craso lo apoyaron porque consideraban que les servía a sus intereses. Su primera acción como tribuno fue llevar a cabo una serie de leyes para ganarse el apoyo popular:

  • Distribuyó grano de forma gratuita durante un mes.
  • Aprobó medidas para aumentar el poder de las asambleas populares.
  • Prohibió a los censores excluir a cualquier ciudadano para el Senado y a los senadores infligir cualquier castigo a un sospechoso, hasta que hubiera sido acusado públicamente y condenado.
  • Restableció los collegia en los que basará su poder.

Los collegia habían sido prohibidos en el año 64 a. C, pero Publio Clodio no sólo aprobó la ley, sino que además se convirtió en el organizador de los mismos, a los que distribuyó armas y los dotó de un sistema paramilitar.

Se trataba de bandas armadas, dirigidas por un cabecilla, que bajo el pretexto de ser organizaciones de tipo religioso, profesional o político, ofrecían sus servicios para controlar las reuniones políticas o provocar disturbios en las asambleas, o en la calle, con el único objetivo de controlar la política mediante la coerción, la violencia y el miedo.

Las monedas romanas con la imagen de Fulvia
Las monedas romanas con la imagen de Fulvia

Publio Clodio utiliza la magistratura para hacerse con un poder personal e independiente de los triunvios, mediante la manipulación de la plebe.

Publio Clodio actuó contra Cicerón y Catón el Joven. A Marco Tulio Cicerón, sus propiedades le fueron confiscadas por orden de Clodio, su casa en el Palatino derribada, y su cargo puesto a la venta mediante subasta.

La persecución de Cicerón era un asunto personal para Clodio. Tras la partida de César a las Galias, Clodio se convirtió en el dueño de Roma, con la ayuda de su banda personal, una de las muchas que actuaban en aquel momento en la ciudad.

Un tribuno propuso en el año 57 a. C. que se le permitiera la vuelta del exilio a Cicerón, por lo que Clodio recurrió a la violencia para impedir la aprobación de esta medida. Sus esfuerzos fueron no obstante frustrados por Tito Anio Milón, quien reunió una banda propia lo suficientemente fuerte como para controlar a la banda de Clodio.

Furioso, Clodio atacó a los trabajadores que reconstruían la casa de Cicerón con dinero público, asaltando al propio Cicerón en la calle, y prendiendo fuego a la casa del hermano del orador, Quinto Tulio Cicerón. Aquí comienzan una serie de acontecimientos que enfrentan al marido de Fulvia con Milón y Cicerón.

Mientras Milón era candidato al consulado y Clodio aspiraba al proconsulado, ambos rivales reunieron sus bandas, que se enfrentaron en las calles de Roma. Finalmente, el dieciocho de enero del año 52 a. C., Clodio fue asesinado cerca de la Vía Apia por los hombres de Milón.

Sus enfurecidos seguidores establecieron su pira funeraria en el propio edificio senatorial, dejando viuda a una ambiciosa Fulvia de veinticinco años, que pasaría a encabezar en la sombra la facción de su primer marido, acumulando rencor y vengándole tiempo después.

El papel de Fluvia en la carrera fulgurante de Publio Clodio es evidente, pues su carrera despego a raíz de su matrimonio. Le fueron muy útiles las conexiones familiares de su esposa y del favor que gozaba ésta entre las clases bajas pues era la única descendiente de los Graco y que además poseía una inmensa fortuna.

La actuación de Fulvia no se limitó a apoyar a su marido de una forma pasiva, pues como comenta Plutarco “era una mujer que no había nacido para hilar ni hacer tareas domésticas”. Valerio Máximo decía “Clodio Pulcro tenía el favor de la plebe, pero este hombre llegó a estar obsesionado con Fulvia, y su gloria pasó a estar bajo el mando de esta mujer”.

Su matrimonio fue concertado y fue una asociación política y económica, en la que Fulvia jugó un papel bastante activo, como aliada, tesorera y consejera de su marido, hasta el punto que Valerio Máximo la considera el verdadero poder en la sombra.

Sin embargo, debido a la gran violencia que se desató en Roma acabó pasándole una gran factura. Fulvia se muestra por primera vez en público en el funeral de su marido con una gran puesta en escena, comparable al funeral de Julio César.

Fulvia aparece inconsolable, gritando continuamente mientras se aferra a sus hijos pequeños. Fulvia paseó el cuerpo acuchillado de Publio Clodio por las calles de Roma sublevando a la plebe quienes llevaron su cuerpo a incinerar enfrente del Senado, quemando también la Curia Hostilia como represalia.

Milón fue detenido y llevado a juicio por dos hermanos de Publio Clodio. La defensa de Milón corrió a cargo de Cicerón, que acabó perdiendo; todos sus bienes fueron confiscados y se tuvo que ir al exilio para salvar su vida. Su casa fue demolida. Fulvia no perdonó jamás a Cicerón que fuese el inductor moral de la muerte de Publio Clodio.

Esto demostró la fuerza de Fulvia, que en calidad de viuda de Clodio y madre de sus hijos, heredó el liderazgo de los collegia y aumentó su poder sobre la plebe urbana.

Los collegia de Publio Clodio mantuvieron a Fluvia lealtad y pleitesía, lo que la mantuvo física y económicamente indemne.

SU SEGUNDO MATRIMONIO

Su viudez no duró mucho, solamente diez meses. Pronto se casó con Cayo Escribonio Curión, que era un influyente y talentoso tribuno. Fruto de dicho matrimonio fue un hijo, Cayo Escribonio Curio.

Cayo Escribonio destaca por su fácil oratoria y por sus pocos escrúpulos políticos y económicos. Secundó la causa de César cuando se desataron los problemas previos a la guerra civil. Cambió el equilibrio en favor de Julio César en su lucha con el Senado romano en el año 50 a.C.

Aquel gesto de Cayo Escribonio le valió ser tribuno en el año 50 a. C. César confió en Cayo Escribonio Curión una expedición para conquistar África. Pero, mal informado sobre el ejército enemigo, sufrió una grave derrota frente al rey Juba I de Numidia en la que murió junto al río Bagradas, poco después de desembarcar sus tropas en Utica, al sufrir una emboscada urdida por el comandante de la caballería del rey númida Saburra. Todas sus tropas fueron aniquiladas en el año 49 a. C.

Veleyo Patérculo en su libro Historia Romana hace una larga y profunda reflexión de cómo Fulvia elegía a sus esposos:

“Curión era un hombre de origen noble, elocuente, despreocupado, pródigo tanto de su fortuna y castidad, como de las de otras personas, un hombre de la mayor inteligencia en la perversidad, que usó su hábil lengua para la subversión del estado. Ninguna riqueza ni placer bastaban para satisfacer sus apetitos”.

“Fulvia y Marco Antonio” o “La venganza de Fulvia”, de Francisco Maura y Montaner. 1888. Museo del Prado
“Fulvia y Marco Antonio” o “La venganza de Fulvia”, de Francisco Maura y Montaner. 1888. Museo del Prado

EL TERCER MATRIMONIO

Fulvia esperó algo más de tiempo que la vez anterior para casarse de nuevo. La guerra civil que enfrentaba a César y Pompeyo y su propia situación personal, obligaban a actuar con suma cautela. Fulvia se limitó a observar pacientemente desde la seguridad de su hogar en Roma el desarrollo caótico de los acontecimientos.

Finalmente, vencedor César en la batalla de Farsalia y nombrado dictador ya en dos ocasiones por los restos de un Senado algo amedrentado, junto con el asesinato de Pompeyo Magno en Egipto, provocó que el partido senatorial quedara descabezado y desmembrado, con únicamente dos focos de resistencia en Hispania y África.

Todo parecía indicar que la balanza se inclinaba a favor claramente del partido cesariano, y Fulvia no tardó mucho tiempo en casarse, en el año 47 a.C., con la figura más prominente dentro del mismo, sólo por detrás de César, Marco Antonio.

Marco Antonio tenía muchos acreedores que le empujaron a huir a Grecia en 58 a.C. Allí, aprendería retórica en Atenas y pareció reconducir su vida. De regreso a Roma, la influencia de Curio y Clodio, quién sorprendentemente a pesar de la pasión que Marco Antonio parecía sentir por su esposa nunca le negaron su amistad.

Esto provocó que Marco Antonio se acercara al círculo de su tío abuelo Julio César, quién, en el año 54 a.C., le concedió un mando militar en la Guerra de las Galias, donde destacó durante el doble asedio de Alesia.

Un año más tarde, en 47 a.C., Marco Antonio conseguía por fin a la mujer que llevaba nada menos que doce años persiguiendo, y Fulvia encontraba un nuevo marido.

La propia carrera política de Fulvia se inició con su tercer matrimonio, con el futuro triunviro romano Marco Antonio, que era entonces el gran magister equitum de César. Plutarco escribió que ella necesitaba maridos con un activo político y el ambicioso Marco Antonio estaba altamente cualificado.

Los fuegos de las vestales: Fulvia ¿a la sombra de Clodio?
Los fuegos de las vestales: Fulvia ¿a la sombra de Clodio?

Fulvia y su tercer marido, por tanto, compartían un padre fracasado con una carrera política nula, cuando no vergonzosa, que les había valido un apodo ridículo y denigrante, hecho tan solo contrarrestado por la fama y gloria de su abuelo y antepasados.

Sin embargo, no era lo único que ambos tenían en común, también en el caso de Marco Antonio, los errores e ineptitudes del padre eran compensados por la influencia, riqueza y conexiones familiares de la madre, y como Sempronia Graca para Fulvia, Julia Antonia fue el verdadero cauce del que partió la carrera política de su hijo.

Marco Antonio en aquellos tiempos mantenía una relación amorosa con la actriz Cytheris, pero acabó abandonándola para ir a los brazos de Fulvia. No se sabe con certeza la fecha del matrimonio entre ambos pero parece ser que fue en el año 46 a. C.

Marco Antonio se encontraba en el cenit de su carrera militar, pero estando siempre a la sombra de Julio César. Para lograr sus objetivos necesitaba una gran cantidad de dinero y Fulvia se lo ofrece para seguir creciendo.

Fulvia y Marco Antonio tuvieron dos hijos: Marco Antonio Antilo que nació en el año 47 a. C y Julio Antonio Crético en el año 45 a. C.

A raíz del asesinato de Julio César, el quince de marzo del año 44 a. C., Marco Antonio formó el segundo triunvirato con Octavio que será el futuro primer emperador Augusto y Marco Emilio Lépido.

Fulvia debió sentirse una especie de ama de Roma al casarse con Marco Antonio, pero no sabemos si se sintió decepcionada al darse cuenta de sus nulas habilidades en política y la situación desfavorable, para Roma y para ellos, que sus ahora obvias escasas aptitudes habían provocado.

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Si fue así, no lo demostró en ningún momento, sino que, en esta ocasión, y en otras aun peores que vendrían más tarde, siempre permaneció fiel a Marco Antonio y a sus intereses, incluso cuando él acabó por olvidarla y traicionarla.

Sin duda, la pasión que Fulvia sintió por su tercer marido fue más constante e intensa que la que él experimentó nunca por ella, si bien en un primer momento el afecto de Marco Antonio por su nueva esposa fue claro y sincero, hasta el punto de renombrar la ciudad griega de Eunemia o Eunemeia como Fulvia en su honor, o acuñar moneda con su rostro para pagar a sus tropas, convirtiéndola en la primera mujer no mitológica en aparecer en las monedas romanas.

Después del asesinato de César se produjeron disturbios, pero se acabó pacificando todo. Fulvia se sintió muy poderosa por la fuerza mostrada por su esposo y despreciaba a Lépido por su blandura política. Su momento más importante es cuando se crea el segundo triunvirato. Redactaron una lista de proscritos y enemigos de la patria a los que había que matar y en la que figuraba en primera línea Marco Tulio Cicerón.

El asesinato de César fue determinante para que los planes de Fulvia se hicieran realidad. A partir de los idus de marzo del año 44 a. C., Fulvia se convierten el verdadero poder en la sombra de Roma pues determina todas las decisiones de Marco Antonio.

Busto de Publio Clodio
Busto de Publio Clodio

Para solidificar la alianza política, Fulvia ofreció a su hija, Claudia, al joven Octavio como esposa, siendo una boda política pero que jamás se consumó. Marco Antonio persiguió y proscribió a sus enemigos políticos, principalmente a Marco Tulio Cicerón, que le había criticado abiertamente en las Filípicas.

Marco Tulio Cicerón fue muerto cerca de su villa de Formiae, el siete de diciembre del año 43 a. C., por un centurión llamado Herenio. Cuando el tribuno Popilio Lenas llegó a Roma portando la cabeza y la mano derecha de Cicerón, Marco Antonio ordenó que ambas fueran clavadas en la Ristra, que era la tribuna del Foro que servía de púlpito, desde el que los magistrados y oradores arengaban al pueblo.

Fulvia se acercó con sus dos hijos hasta donde estaba la cabeza de Cicerón, se extrajo una horquilla del cabello y atravesó la lengua del orador en un explícito gesto de fría venganza.

Fulvia estaba complacida al vengarse así de Marco Tulio Cicerón no solo por Marco Antonio, sino también por Publio Clodio Pulcro. Dión Casio describió la alegría con la que atravesó la lengua del muerto Cicerón con sus horquillas de oro, como una última venganza contra la lengua de Cicerón.

Sobre la muerte de Cicerón y lo que hizo Fulvia, esposa de Marco Antonio. Dión Casio cuenta lo siguiente:

“Y cuando les enviaron la cabeza de Cicerón (pues cuando huía fue apresado y degollado), Antonio, después de dirigirle muchos y desagradables improperios, ordenó que la colocaran en un lugar destacado, más visible que las demás, en la tribuna de oradores , allí desde donde había pronunciado tantas soflamas contra él, y allí se podía ver junto con su mano derecha, que le había sido amputada, y Fulvia cogió la cabeza con las manos, antes de que se la llevaran, y, enfurecida con ella y escupiéndole, la colocó sobre las rodillas y abriéndole la boca le arrancó la lengua y la atravesó con los pasadores que utilizaba para el pelo, al tiempo que se mofaba con muchas y crueles infamias”.

Tanto llegó a intrigar Fulvia, que cuando estaba Marco Antonio viviendo en Alejandría con Cleopatra, Octavio diría “Gracias a Fulvia, Marco Antonio había aprendido a obedecer a una mujer”.

Cuando Marco Antonio ya estaba con Fulvia, mantuvo un fuerte romance con la cortesana capadocia Glafyra en la ciudad de Éfeso. Se produce la separación de Claudia con Octavio. Además, Marco Antonio tiene un romance con la reina de Egipto, Cleopatra.

Fulvia acabó siendo exiliada a la ciudad costera de Sycion que se encuentra cerca de Corinto y Lucio Antonio fue enviado a Tarraco como pretor de la Hispania Citerior. Marco Antonio ya no volvería a ver a Fulvia quien murió en extrañas circunstancias.

Sus dos hijos sufrieron diversa suerte, Antilo murió decapitado por orden de Octavio cuando entró en la ciudad egipcia de Alejandría en agosto del año 30 a. C. El segundo hijo de Fulvia, Julio llegó a ser cónsul en el año 10 a. C. y gozó de cierto favor en la corte de Octavio Augusto y acabó casándose con Claudia Marcela la Menor, que era hija de Octavia, con la que tuvo tres hijos. Tuvo relaciones y amante de Julia que era hija de Octavio y prima de su esposa. Esta aventura amorosa le costó su vida en el año 2 d. C.

LA MUERTE DE FULVIA

Poco después, tras el reparto de los triunviros, Marco Antonio se fue a Egipto, donde se reunió con la reina Cleopatra VII, mientras Octavio se quedaba en Italia reorganizándola. Estas acciones causaron disturbios políticos y sociales.

Fulvia recibió el divorcio de Octavio y Claudia como un insulto a su familia y decidió actuar. Junto con Lucio Antonio, el hermano de Marco Antonio, reunió ocho legiones en Italia para luchar por los derechos de Marco Antonio contra Octavio.

El ejército resistió en la Roma ocupada por un corto tiempo, pero finalmente se retiró a Perugia. Sitiados por las tropas de Octavio y hambrientos, Fulvia y Lucio Antonio se rindieron, en el invierno del año 41 al 40 a.C.

Fulvia fue exiliada a Sición donde falleció de una enfermedad repentina, mientras Marco Antonio se dirigía a reunirse con ella. Aún no tenía cuarenta años.

Marco Antonio
Marco Antonio

Su muerte abrió una esperanza de conciliación para Octavio y Marco Antonio. Ahora el viudo de Fulvia se casó con la única hermana del triunviro Octavio, Octavia. El destino de la hija de Fulvia después de su divorcio se desconoce. Su hijo Antilo fue decapitado por Octavio en Alejandría en el año 30 a. C.

Veleyo Patérculo decía de Fulvia “que no tenía de mujer más que su sexo”. Siempre Fulvia fue comparada con Octavia y Livia Drusilo, que eran pensadas como las grandes matronas y modelo de mujer romana, con lo que la imagen de Fulvia aparece muy desvirtuada.

Los historiadores al servicio del régimen imperial siempre contraponen las imágenes de Octavia y Fulvia como dos mujeres incompatibles y excluyentes que reflejan dos realidades distintas del mundo romano, sin que exista una mínima posibilidad de un nexo de unión entre ellas.

Se presenta a Fulvia como una mujer incapaz de controlarse, carente de todo sentido de medida desprovista de toda virtud, privada de la razón y dominada por entero por las pasiones, inclinada siempre hacia el mal. Como ven, Fulvia no representa nada de los valores romanos, aspecto éste que nos muestra como la propaganda y la negación del otro era ya propio también en el mundo romano. Fulvia era una mujer ambiciosa, pero esa descripción no responde a la verdad.


BIBLIOGRAFÍA

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García Vivas, G.A. “Octavia contra Cleopatra: el papel de la mujer en la propaganda del triunvirato (44-30 a. C.)”. 2013 Madrid
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Traina, Giusto. “Marco Antonio”. 2003. Editori Laterza.
Virlouver, Catherine. “Fulvia, la Pasionaria”. 1994. En Augusto Fraschetti, ed. Roma al femminile. Editori Laterza.

Fulvia Flaca, la matrona vilipendiada