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Mónica Grau Seto | @monmislilith
El hundimiento del RMS TITANIC en su viaje inaugural en 1912 sigue fascinando, tanto por la belleza en la construcción del barco, como por la desgracia y vanidad humana. Alrededor del mundo hay exposiciones itinerantes organizadas por diferentes empresas (Madrid, Las Vegas, Orlando…) y además existen siete museos dedicados a él.
Por primera vez llega a Barcelona y puede visitarse en INMERSA (C/ Llull,119) con un espacio de 3.000 m², que aporta una visión emocional y profunda, destacando con imágenes, objetos personales, anécdotas la historia de algunos de los pasajeros y tripulantes que vieron sus vidas truncadas, permitiendo reconstruir también esas historias humanas.
¿Cuántas muertes hubo por el hundimiento?
Fueron 1.523 las personas que fallecieron y los números van in crescendo dependiendo de la clase social:
Pasajeros de primera clase: 125
Pasajeros de segunda clase: 168
Pasajeros de tercera clase: 529
Tripulación: 701
La exposición cita cada uno de ellos, y también de los supervivientes y testimonios, que en total fueron 705 personas, y pudieron detallar toda la catástrofe.
El recorrido de la experiencia alterna diferentes formatos:
- Diversas salas expositivas tradicionales.
- Sala con película inmersiva sobre las últimas horas.
- Fieles recreaciones de cabinas y espacios originales del barco, que nos permite sentir como era viajar en primera, segunda o tercera clase.
- Una sala de realidad virtual en forma de metaverso, donde el visitante puede explorar el estado actual del barco sumergido durante 14 minutos, y luego viajar al pasado y visitar el Titanic en su momento más esplendoroso.
Este formato de exposición tan espectacular refuerza Barcelona como uno de los principales centros de experiencias culturales inmersivas en Europa, y se puede visitar hasta el 28 de septiembre de 2025.
Pero, además estamos ante la exhibición oficial, que aporta 200 piezas originales que han sido recuperadas del fondo oceánico, entre las que hay elementos del barco, pero también pertenencias los pasajeros, aportadas por RMS TITANIC INC., que es el recuperador legal del barco inundado y el único con derechos exclusivos de para estos objetos, bajo la supervisión de la presidenta y directora de colecciones de Tomasina Ray.
RMST cumple la misión de preservar la herencia del viaje inaugural del Titanic, de la compañía White Star Line, contando la historia de su creación y de su naufragio, manteniendo viva la memoria de sus pasajeros y tripulación a través de programas educativos completos, exposiciones innovadoras, trabajos de búsqueda y recuperación, imagen y análisis del lugar del naufragio.
Siendo la única empresa autorizada por Ley para recuperar y exponer los objetos del lugar, habiendo recuperado y conservado más de 5.500 objetos desde 1987, fecha de la primera expedición de recuperación, que fue liderada por el ex comandante de la marina francesa Paul Henri Nargeolet (fallecido en 2023). Hay un recordatorio y homenaje a su figura, ya que además de liderar esta primera expedición y también fue el responsable de las posteriores en 93,94,96,98 y 2010, convirtiéndose además en el director de Investigación Subacuática para RMS Titanic.
Al acceder al recinto cada visitante recibe la entrada, esta es una fiel reproducción de la tarjeta de embarque con la identidad de un pasajero real. Recordemos que ese mismo billete determinaría la supervivencia de los pasajeros reales, dependiendo de si viajaban en primera, segunda o tercera clase.
Una vez empieza el recorrido, iremos conociendo la historia desde el diseño y la construcción del transatlántico con un peso de 46,328 tonas, bajo el trabajo de 10.000 hombres en el astillero Harland & Wolff en Queens Island. Esos mismos astilleros también fueron los responsables de la construcción del barco gemelo Olympic, que entró en servicio en 1911, un año antes del Titanic, y aunque tenían las mismas dimensiones, el Titanic finalmente pesó 1000 toneladas más.
Pero, además permite revivir la sensación que tuvieron los pasajeros al acceder al interior, con fieles reconstrucciones de varias estancias emblemáticas, como la famosa escalinata de primera clase (que también fue replicada al detalle en el filme de James Cameron) decorada con varios querubines con antorchas para iluminar los descansillos.
Entre los objetos rescatados, a través de diferentes inmersiones autorizadas, destacan:
Luces de las paredes en la sala de primera clase, varias cartas de póker que eran una buena distracción a bordo para los caballeros, pero también una tentación para algunos estafadores que embarcaron, el propio capitán Smith aconsejaba precaución en esas partidas), numerosos billetes, un elegante bolso de noche, diferentes joyas, elementos de tocador, piezas ornamentales del barco y curiosamente también se recuperaron muchas piezas de la vajilla como los platos de arcilla, que podemos ver in situ, junto a fotografías que cuando se localizaron en el fondo del mar.
Realmente es un acierto la combinación de exposición tradicional: con documentos y datos, objetos reales, reproducciones, planos y también un recordatorio de muchos de los que fallecieron y también supervivientes, con sus fotos a las que acompañan textos con sus historias, junto a la opción de recreaciones con todo detalle, destacando los camarotes, y las salas más interactivas.
Y justamente en el apartado de salas interactivas destacan tres puntos: La simulación del iceberg que podemos tocar, y que nos sirve como recordatorio por las bajas temperaturas esa noche del 14 de abril de 1912, en las heladas aguas del Atlántico Norte. Sin olvidar, la gran sala en que asistimos al hundimiento, minuto a minuto, y finalmente el broche de oro, con la experiencia en realidad virtual en formato metaverso (no está incluida con la entrada general), y a diferencia de otras exposiciones el visitante no está sentado y simplemente mirando, ya que en el momento en que se reciben las gafas empiezas a realizar un recorrido andando por una sala, con un realismo sorprendente e interactuando, por lo que se convierte en una experiencia inmersiva y de alta calidad, de unos 15 minutos de duración.
Al final del recorrido, en la tienda se pueden comprar reproducciones de tazas, barajas de cartas del barco… y hasta reproducciones impresas de la prensa de la época informando de la catástrofe, una delicia para cualquier historiador.
Toda la experiencia nos traslada a un viaje al pasado y a bordo del transatlántico más conocido, convertido en una exposición única, realista e inmersiva, apta para todas las edades.
La muestra es una coproducción de:
Layers of Reality (empresa de Barcelona)
Proactiv Entertainment.
Exhibition Hub
Con la colaboración de RMS Titanic, Inc.
E/M Group
Espacio Inmersa. C/ Llull 119, Poblenou. 08005 Barcelona
La visita dura entre 60-90 minutos



