lunes. 04.03.2024

Ádrian Sanz González | @AdriSanz16666

A trompicones, su director, Tomás Peña, toma las riendas de la nueva serie de terror de Prime Video. Una idea original, que, sin éxito, buscará hacerse un hueco en esta pequeña ola de terror televisivo de adaptaciones, remakes y reboots. 

Ambientada en un mundo en el que las criaturas se apoderan de la noche, Cornelia y Jordán son dos adolescentes que están siendo perseguidos por la policía. Un cuerpo de seguridad, que, a la vez, busca dar respuesta a las muchas e inexplicables muertes que están atormentando a un pequeño pueblo de Andalucía. 

DahmerThe MistThe Fall of the House of Usher, The Walking Dead: Dead City… y más que series que se podrían mencionar que no dejan de ser refritos. En cierto modo, vivimos en un momento en el que nos gusta reactualizar el contenido que una vez ya se ha hecho. Como si, de alguna forma, con el paso del tiempo, –¿5?, ¿10?, o con suerte ¿20? años de diferencia– las películas o series que ya nos contaron dichas historias, hubiesen desaparecido y no estuviesen al alcance de los espectadores. Un periodo cinematográfico donde, al parecer, todo parece precisar de una reformulación con el paso del tiempo. Como, si de una forma imperante, hubiese que revivir a personajes muertos o volver a contar las mismas historias. 

Una idea original, que, sin éxito, buscará hacerse un hueco en esta pequeña ola de terror televisivo de adaptaciones, remakes y reboots

Sin embargo, aún queda un pequeño reducto de creadores que busca hacerse un hueco a través de la originalidad. Un aspecto a valorar en Romancero, y que demuestra, que con los años la producción española está acabando más por decantarse por la novedad que no por lo refrito. 

Pero hasta aquí todo lo positivo a decir de ella. La belleza de su originalidad solo es aquel bello y fino velo, que una vez destapado, muestra el desorden y el caos de una historia tonta de adolescentes. Romancerobusca ser la próxima serie enfocada a los adolescentes, al más estilo Stranger Things o Dark, pero por desgracia se queda a medio gas. Y siendo sincero, el equipo detrás de la misma lo sabe. 

Es innegable que la descontrolada y críptica estructura narrativa no deja de ser una táctica para invisibilizar lo tonta y simple que son los hechos y sucesos que viven los diferentes “personajes”, por llamarlos de alguna manera. Prácticamente, todos los personajes carecen de alma, como si de fantasmas se tratase. Los actores deambulan ante la cámara sin emoción ni sensación de vivir. 

La belleza de su originalidad solo es aquel bello y fino velo, que una vez destapado, muestra el desorden y el caos de una historia tonta de adolescentes

Rodeados, a la par, de un pueblo que carece de vida ni creación. Teniendo una cultura, un pueblo y una supuesta ambientación rica en matices, es una verdadera pena que todo que acabe quedándose en nada. Lo que debería haber sido un personaje más –como logro Woody Allen en Manhattan con la propia ciudad– finalmente se acaba quedando en un “casi nada”.

Por ese motivo, a todas las personas que se sientan atraídos o realmente querían ver esta serie que se estrenará a inicios de noviembre, les recomendaría Låt den rätte komma in (Déjame entrar) del director sueco, Tomas Alfredson. Y si por lo que sea no le apetece alejarse tanto, entonces le recomendaría la serie de Álex de la Iglesia, 30 monedas, la cual está a unas semanas de estrenar su segunda temporada. 

Dos piezas audiovisuales que realmente cautivaran al espectador de ese gusanillo de adentrarse en universos terroríficos con personajes humanos y creíbles.

Romancero: sin ningún tipo de rima, ni tradición ni composición interesante