martes. 23.04.2024
Lila Avilés y Naíma Sentíes
Lila Avilés y Naíma Sentíes

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Aleix Sales | @Aleix_Sales

En la que fue su carta de presentación al mundo, La camarista (2018), Lila Avilés ya dejó claro que su mirada consistía en fijarse en los pequeños detalles para construir un ambiente determinado en el que respiren las emociones, en lugar de seguir un método más clásico de llegar a ellas a través de acciones bien grandilocuentes que hagan evolucionar la trama. En su ópera prima, narró la explotación laboral de las camareras de hotel a base de sumir a su protagonista en una monotonía desalentadora; mientras que en Tótem aplica mecanismos similares para sumergirse al trillado género de reuniones familiares, en una apuesta más arriesgada de la que sale victoriosa.

‘Tótem’ es una solemne y pequeña delicia que suma un paso adelante más en la joven trayectoria de Avilés como cineasta

Porque precisamente es en esta mirada realista, como si fuera una observadora más, lo que consigue separar su película del mero cliché y acercarla a una autenticidad con la que destacar de otros filmes de corte similar. Avilés congrega a un grupo de parientes con motivo del cumpleaños del abuelo de la familia, gravemente enfermo de cáncer, para desplegar los dramas cotidianos de sus personajes. Mayoritariamente filtrada a través de los ojos curiosos de una niña de 7 años, Sol, –encantadora Naíma Sentíes– Tótem captura temas universales pasados por la idiosincrasia mexicana sin forzar la maquinaria en ningún momento, mediante movimientos ligeros y aparentemente banales con los que hacer visible lo invisible. El film huye de efectismos y establece una tensión familiar muy real a la que no faltan sus esporádicos puntos de humor –¿qué es sino la vida que una tragicomedia?– y hace concesiones al elemento mágico y esotérico (mayormente facilitados por la cuestión del nigromante que ahuyenta a los malos espíritus), que remiten, inevitablemente, a cineastas próximos como Víctor Erice o Carlos Saura.

Es probable que su propuesta minimalista, reposada y delicada pueda echar un poco a fuera a los espectadores casuales, pero todo aquel que entre en este trance acaecido en lo mundano disfrutará de su cercanía, sencillas ocurrencias y podrá asistir a una parcela antropológica mexicana fuera de toda postal o estereotipo. Con aspectos comunes con la nueva hornada de mujeres cineastas catalanas de la última década, Tótem es una solemne y pequeña delicia que suma un paso adelante más en la joven trayectoria de Avilés como cineasta.

'Tótem': un día con la familia