lunes. 04.03.2024
 

Karen Darlene Arretureta | @karendaptw

Cuando se cuenta una historia con lenguajes que van más allá de las palabras, el resultado es ‘Slow’ (Marija Kavtaradzė, 2023). Un retrato atípico de la intimidad entre la bailarina Elena (Greta Grinevičiūtė) y el intérprete de lengua de signos, Dovydas (Kęstutis Cicėnas). El filme fue visionado por primera vez en enero de 2023 a través del Festival de Cine de Sundance y siguió su paso por otros festivales europeos. ‘Slow’ es la segunda película de Kavtaradzė, siendo ‘Summer Survivors’ su ópera prima estrenada en 2018 y dándole gran reconocimiento en la Academia de Cine de Lituania.

Lo indispensable en esta película es su fisicalidad. No es casual que ambos protagonistas tengan una conexión singular con los movimientos corporales. Él, utilizando sus manos como un recurso de comunicación y ella, su cuerpo entero para enseñar y trabajar mediante la danza. La historia no tarda en cruzar sus caminos, pero desde el principio dejan claro que cada uno tiene su propio mundo. Viven el amor y las relaciones de manera distinta porque no se deben el uno al otro. Son individuos que se encuentran, pero en ocasiones sienten un reto en permanecer juntos. Se plantean un abanico de posibilidades que muestra al espectador la complejidad de las interacciones en pareja. 

El sexo no se levanta como un pilar que sostiene el amor, al menos no para ellos. Es un ir y venir descubriendo su propia manera de manifestar cariño, deseo o anhelo

El arquetipo de las típicas historias de amor se torna en algo más cuando Dovydas le dice a Elena que es asexual. Las dudas salen a la luz. Un mundo globalizado e híper comunicado todavía se siente ajeno a las diversas maneras de vivir la sexualidad y estos protagonistas navegan sin información previa por un camino rocoso de autoconocimiento y aceptación. El sexo no se levanta como un pilar que sostiene el amor, al menos no para ellos. Es un ir y venir descubriendo su propia manera de manifestar cariño, deseo o anhelo. Una deconstrucción de la intimidad sin tener miedo a la cercanía y al desconocimiento. 

Existe un componente más técnico que va de la mano con su narrativa. Predominan los espacios cerrados que inconscientemente los obligan a estar cerca, a enfrentarse el uno al otro. Las manos y los pies son un componente esencial en su imagen, no necesariamente por sus respectivas profesiones, sino por la importancia del tacto. Siendo este, otro personaje más que buscará la manera de desenvolverse en los 104 minutos de película.

‘Slow’: el retrato de la intimidad que trae Marija Kavtaradzė a la gran pantalla