viernes. 01.03.2024
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Karen Darlene Arretureta | @karendaptw

El director argentino Damián Szifron trae a la pantalla grande ‘Misántropo’ (How to Catch a Killer, 2023) como su nueva propuesta dentro del cine estadounidense. Su largometraje se desarrolla alrededor de 119 minutos en lo que parece una mezcla de thriller policial y drama. El ir y venir de una investigación del FBI encabezada por Geoffrey Lammark (Ben Mendelsohn) y Eleanor Falco (Shailene Woodley). Szifron navega nuevamente en la correlación existente entre la violencia y la cotidianidad, cómo lo hizo en ‘Relatos Salvajes’ (Daniel Szifron, 2014). 

Como premisa, el ahínco por resolver una serie de asesinatos cometidos en Nochevieja moviliza a los agentes policiales Lammark y Falco, pero ‘Misántropo’ no solo busca adentrarse en el cómo de dichas muertes, sino en el por qué. Mientras se adentran en la investigación, los protagonistas intentan trazar un perfil psicológico del responsable. Buscan el razonamiento detrás de sus acciones y escudriñan en su pasado y presente. Sin embargo, cada paso que dan hacia el asesino termina por revelar parte de la personalidad de los mismos investigadores. Sus roces con las instituciones de poder, las relaciones con sus pares y la manera de desenvolverse en una estructura que no juega según las reglas que conocen. 

El director argentino trae elementos de sus proyectos anteriores a su nuevo largometraje. Szifron navega en la correlación existente entre la violencia y la cotidianidad

La cinta recrea escenas de búsqueda que rememoran otros filmes resaltantes en el género como ‘Seven’ (1995) y ‘Zodiaco’ (2007), ambas del director David Fincher. Esa desesperación constante de ambos protagonistas en alcanzar una meta y demostrar su posición o la necesidad de entender al criminal, de probar que sus decisiones no son aisladas del ambiente en el que se desarrolla. ‘Misántropo’ expone esos componentes sociales que moldean al individuo y que, de acuerdo a la narrativa, también termina forjando a un determinado grupo de individuos marcados por cánones no alcanzados, en los que prevalece la apatía por vidas ajenas o el autocontrol, como en el ‘Joker’ (Todd Phillips, 2017). 

Lejos de un retrato del desinterés político hacia la salud mental de los ciudadanos o del anhelo enfermizo de popularidad por parte de las instituciones, ‘Misántropo’ despliega una cantidad importante de escenas explícitas en cuanto a los asesinatos. Esa violencia desmedida que se muestra con claridad en la pantalla en ocasiones no termina de alinearse completamente con la historia. 

 

‘Misántropo’: la entrada de Szifron a las puertas de Hollywood