sábado. 15.06.2024

Jaime Polo Mínguez | @lovacaine

El VII Festival Internacional de Cine Fantástico en Valencia ha arrancado con fuerza, sumergiendo a los cinéfilos en una experiencia única. Tuve la suerte de asistir a la sesión oficial de cortos a las 18:30 en los cines ABC Park, donde la selección de películas prometía una tarde llena de emociones y sorpresas. Mi padre y yo nos embarcamos juntos en una sesión que no nos defraudó, y que nos mantuvo comentando los cortos durante toda la vuelta.

La programación comenzó con "The Beast" de Joris Laquittant (Francia), un cortometraje que explora el miedo en un entorno rural. Experimentamos ese miedo, no tanto con el corto en general, sino con los abuelos del protagonista. Siempre he sentido un miedo peculiar hacia las personas mayores en filmes de terror, y aquí se presenta una rareza que se condimenta con estilo en un género que a menudo se explora hasta la saciedad.

A continuación, después de enfrentarnos a bestias, nos sumergimos en el universo distópico de "Anastatica" de David Alesina (España). Este cortometraje, seleccionado como proyecto final de Máster en Dirección Cinematográfica por ESCAC, nos transporta a un mundo fantástico donde la muerte es un proceso peculiar y donde el perdón se revela como la clave para la libertad. Fue una elección grata, bien cuidada, con un mensaje profundo y una pretensión acertada. Sin duda, una de las mejores proyecciones de la noche.

La mezcla de géneros, nacionalidades y estilos cinematográficos resaltó la diversidad y calidad de la programación del festival

"Oldmen Rules" de Alexander Gavrilov (Rusia) exploró un futuro social intrigante, mientras que "The Perfect Place to Cry" (Estados Unidos) nos sumergió en la profundidad del bosque, donde una mujer experimenta una catarsis nocturna, encontrándose con figuras misteriosas.

El cierre de la sesión estuvo a cargo de "Els Amants" de Joan Vives (España), un reencuentro fantástico que desafía las expectativas cuando los amantes finalmente se reúnen después de una larga espera, revelando giros inesperados en la trama. Las risas estaban aseguradas y disfruté mucho con mi padre mientras reconocíamos tópicos valencianos dentro de una historia que parecía surgir de una colaboración entre Tim Burton y Wes Anderson.

En resumen, la sesión de cortos del Festival Maniatic ofreció minutos de pura intriga y sencillez. Desde el miedo en los campos de maíz hasta los encuentros fantásticos, cada cortometraje dejó una impresión duradera. La mezcla de géneros, nacionalidades y estilos cinematográficos resaltó la diversidad y calidad de la programación del festival. Sin duda, este evento promete seguir sorprendiendo a los amantes del cine fantástico hasta su clausura el 25 de noviembre. 

Maniatic Film Festival: entre monstruos y leyendas