CINE

'La bicicleta de Bartali': pedaleando por la paz

“Sin solidaridad, el deporte carecería de sentido”. 

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Fran Nieto

Quien pronuncia esta frase en la película es Gino Bartali, uno de los mejores ciclistas de Italia y del mundo, ganador de dos Tour de Francia en 1938 y 1948. Bartali fue declarado "Persona justa entre las naciones" por el Organismo Nacional para la Conmemoración del Holocausto, por transportar documentos falsos en su bicicleta para ayudar a los judíos a obtener nuevas identidades durante la ocupación alemana de Italia. Israel Cesare Moscati (fallecido en 2019 y a quien está dedicada la película) desarrolló el guion, escrito junto a Marco Beretta, en torno a este hecho, pero La bicicleta de Bartali no es una película limitada a los confines de la historia italiana.

Desde el punto de vista de la producción, el proyecto involucró a equipos europeos y asiáticos que idearon una historia de aventuras basada en esa bicicleta —la llamada "Bartala", símbolo de la oposición a la barbarie nazifascista— que continúa 60 años después en Jerusalén, donde el joven ciclista judío israelí David entabla amistad con un musulmán israelí del equipo contrario llamado Ibrahim. Ambos sueñan con ganar un campeonato de ciclismo, posiblemente rompiendo las reglas, pero en última instancia, fomentando la armonía y la tolerancia entre sus comunidades.

El mero hecho de que la firma italiana Lynx coopere con el estudio irlandés Telegael y con el grupo indio Toonz Media Group demuestra un deseo compartido de contribuir al diálogo y la paz

La peripecia sobre dos ciclistas rivales de religiones y familias diferentes, inspirados por la misma leyenda ciclista, es buena, y existe una excelente y sincera conexión entre esas dos familias hacia el segundo y último acto de la película, la historia, pese a parecer en primera instancia un pelín simplista, está muy bien desarrollada. Las historias sencillas pueden funcionar perfectamente en el universo de la animación, y este es uno de esos casos. Esto también se aplica a los personajes, cuya evolución está lo suficientemente trabajada en el guion para que queden en la memoria. Eso sí, el doblaje al inglés de esta película sería un poco mejorable...

Hay algunas secuencias de animación excelentes que sitúan al film por encima de la mayoría de las películas de animación desechables que uno ha tenido el disgusto de ver en el recién finiquitado 2025, donde el panorama de la animación no convencional se está volviendo mucho más emocionante que las producciones de las majors que por desgracia se parecen cada día más y se han convertido en una especie de fábricas de churros sin ton ni son. En ese aspecto La bicicleta de Bartali supone un soplo de aire fresco, y es una lástima que su estreno vaya a ser bastante limitado, además de suponer un raro ejemplo de película animada en un país como Italia donde sacar adelante una obra de este tipo cuesta horrores.

La película explora dos líneas temporales distintas: las misiones de Bartali en la Florencia de la Segunda Guerra Mundial y la historia de dos adolescentes modernos que luchan contra antiguos prejuicios en nombre de su pasión por el ciclismo, la solidaridad y la amistad. Dado el desastroso estado del conflicto entre Israel y Palestina, surgido a raíz del ataque del 7 de octubre de 2023 y que ahora está llegando a su límite, esta película, dirigida a niños a partir de ocho años, podría constituir una base sólida para la reflexión educativa sobre el respeto mutuo y el sacrificio. Como ha destacado el director, las historias de los dos protagonistas «se convierten en una invitación a superar las divisiones y abrazar la naturaleza universal de la amistad».

El mero hecho de que la firma italiana Lynx coopere con el estudio irlandés Telegael y con el grupo indio Toonz Media Group —una potencia mediática que suele colaborar con Marvel, Disney, Netflix, Dreamworks, Sony, Universal, Amazon, Google y Hulu— demuestra un deseo compartido de contribuir al diálogo y la paz. La Bicicleta de Bartali, también coproducida por RAI Kids, es un proyecto loable que puede aspirar a una distribución limitada en salas, a su circulación en festivales dedicados al público infantil y, sobre todo, a su distribución en cadenas de televisión globales.