lunes. 24.06.2024

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Ainhoa Mela | @ainhoacriticas

No hay nadie que sepa hacer comedias livianas como Francia. Y eso que seguramente estas no están entre las más recordadas de la historia del cine, pero al menos en cantidad bien pueden superar a la producción que de este género hacen las grandes compañías hollywoodienses. 

No en vano Francia lleva décadas implementando un modelo de producción y difusión de cine autóctono que ya podrían copiar otros países. Una financiación abultada para las películas en todas las fases del proceso y una institución pública, el CNC, que promociona y exporta películas francesas son las dos grandes armas del cine de un país que ha sabido encontrar a un público fiel fuera y sobre todo dentro de sus fronteras.

Y es que Francia se ha convertido en uno de los países europeos que menos producto hollywoodiense consume en pos de un cine de autor y de unas comedias livianas que atraen al público francés en masa.

Una de esas películas es “Se abre la veda”, estrenada a finales del pasado año en Francia y que desde este 24 de mayo ya se puede disfrutar en las salas de cine españolas. 

Francia se ha convertido en uno de los países europeos que menos producto hollywoodiense consume en pos de un cine de autor

Tomando las diferencias culturales y estilos de vida entre regiones como centro del conflicto, esta película tiene como protagonistas a un joven matrimonio para quienes la crianza de sus dos hijos en un minúsculo piso en París les resulta cada vez más complicada y agotadora. Buscando más espacio, tranquilidad y aire fresco, la familia se traslada a una pequeña comunidad rural. Será cuando descubran que su nuevo hogar se encuentra en medio de un coto de caza que disfrutan libremente los lugareños lo que originará un conflicto que tendrá una difícil pero divertida solución. 

EL público no encontrará en esta película nada novedoso. Ya la propia temática (hacer reír con las diferencias culturales entre regiones) ha sido y es tema recurrente, no sólo en el cine francés con películas como la conocida “Bienvenidos al norte” (2008) que se convirtió en un auténtico fenómeno en el país galo, sino también en el cine español con la saga de los “Ocho apellidos”

Francia vuelve a recurrir a las diferencias regionales en otra de sus comedias livianas destinadas a la noble tarea de entretener

Pero no por manido, esta película deja de valer la pena. Una cinta amena regada de buenos golpes de humor explotando las irónicas diferencias entre la vida en las grandes capitales y en las zonas rurales más remotas es lo que ofrece “Se abre la veda” sin más pretensiones. Enredos de toda clase se suceden en una serie de escenas (algunas algo surrealistas) que mantienen entretenido al espectador hasta llegar a un final quizás demasiado alargado con giros de guion simples y fácilmente solventados. 

Pero es ese excesivo metraje y unos toscos efectos especiales las pocas pegas que podrían ponerse a una historia que une el humor a un buen ritmo narrativo para formar la base de la película; una película coral y falta de caras conocidas para el gran público, pero compuesta sin embargo de un gran elenco que demuestran no necesitar de una cara conocida para ser uno de los elementos a destacar. 

“Se abre la veda” no será la comedia del año resultando para el espectador una película más que acabará olvidando más pronto que tarde. Pero lo que sí es seguro es que esta es una cinta que no decepciona porque da todo lo que el espectador busca cuando acude a su cita con estas comedias livianas: humor y embrollo que lejos de la concepción del cine como arte está destinada a la noble tarea de entretener.

'Se abre la veda'