martes. 23.07.2024
CÓMIC

‘Dum Dum’ vuelve al ring

La vida del carismático púgil José Luis ‘Dum Dum’ Pacheco es llevada al cómic por Jaime Infante y Javier Marquina, basándose en la impactante autobiografía del boxeador.
Jaime Infante y Javier Marquina
Jaime Infante y Javier Marquina

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José Luis Pacheco, (Lavapiés, 1949) rebautizado ‘Dum Dum’ por el periodista Julio César Iglesias durante la crónica de uno de sus primeros combates profesionales, quien equiparaba la dureza de sus golpes a las de las balas expansivas, que al impactar ocasionan grandes destrozos.

‘Dum Dum’ era un púgil bravo, de los que no se esconden y van siempre al ataque, garantizando el espectáculo. No eran pocos los boxeadores españoles de la década de los 70 que respondían a ese perfil. Aún habiendo conquistado y retenido el título de Campeón de España de pesos Wélter y Súper Wélter en ocho ocasiones, varios de sus coetáneos lograron galardones superiores, europeos y mundiales, y de su nombre solo se acuerdan los aficionados más veteranos. Y es que ‘Dum Dum’ tiene algo más. Tiene carisma y magnetismo personal, ingenio y picardía, que le convirtieron en un personaje del papel couché de la época, de la televisión y el cine, de la prensa deportiva y la prensa rosa. Además del carisma, Pacheco tenía una vida digna de ser contada. Con catorce años formaba parte de pandillas de delincuentes juveniles, con dieciséis entró en la cárcel de Carabanchel. Allí pasa tres años terribles, batiendo el récord de permanencia en celdas de castigo. La Legión. El boxeo profesional. El desenfreno de un joven triunfador. Todo esto, lo cuenta ‘Dum Dum’ Pacheco de primera mano en su autobiografía, Mear Sangre. Un relato brutal en todos los sentidos. Quien lo haya leído, habrá concluido, sin duda, que este libro «tiene una película». El cómic, a quien también llaman «el cine de los pobres», se ha adelantado una vez más a una posible versión audiovisual. De la mano de Autsaider Cómics, editorial mallorquina que ya se encargara de la reedición del libro original de Pacheco, nos llega ‘Dum Dum’, una novela gráfica dibujada por Jaime Infante y Javier Marquina al guion. Adaptan libremente la autobiografía del campeón madrileño, reestructurándola y aportando datos e información poco conocida en algunos pasajes. La vehemencia del lenguaje gráfico evidencia la violencia del texto de Pacheco, que acostumbra a restarle importancia en su relato, como si se tratara de la cosa más normal del mundo. La potente gráfica, contrastada y oscura, nos traslada a las sombrías celdas de aislamiento, a las veladas de boxeo y a las noches de francachela. No es un relato cómodo, no es un panegírico. Tampoco es un libro de boxeo. Es más bien una historia sobre la vida, la fuerza del destino, los condicionantes sociales y nuestra capacidad para ponernos al mando de nuestro sino.

La vehemencia del lenguaje gráfico evidencia la violencia del texto de Pacheco, que acostumbra a restarle importancia en su relato

Marquina e Infante presentaron en el reciente Cómic Barcelona, antiguo Salón del Cómic, este título con una gran acogida del público. Aprovechamos dicha circunstancia para iniciar esta conversación.

¿Cómo ha sido la acogida de ‘Dum Dum’en el reciente Salón del cómic de Barcelona?

JAVIER MARQUINA (JM): Es la primera vez que noto que hay expectación verdadera y casi general con una de mis obras. Siempre tienes opiniones y algo de ansia por parte de los que te suele leer, pero esta vez creo que ha sido algo más amplio. Más general. Habíamos mostrado cosas en redes sociales, y, en general, había un runrún que la gente nos manifestaba cuando nos veía. Había ganas de ver el tebeo tanto por su edición particular como por su contenido, y al final eso se ha puesto de manifiesto en el propio salón. La acogida, al menos en lo que a nosotros se refiere, ha sido muy buena y las primeras impresiones después de leer el tebeo han sido fantásticas.

JAIME INFANTE (JI): Aunque ya tengo varias obras publicadas en el mercado español esta es la primera vez que me invitaban al Salón de Barcelona. Es un evento al que siempre había tenido muchas ganas de ir, así que estrenarme allí con una obra que, como dice mi compañero, estaba causando algunas expectativas por parte de los lectores, me ha resultado muy satisfactorio. Además, tanto para bien como para mal, una experiencia así te da una buena visión de las dimensiones reales de la industria del tebeo. Y está muy bien ver que esa obra a la que le has dedicado tantas horas solitarias (esta tarea es absurda y puede llegar a ser desesperante) ahora es algo de lo que mucha gente está hablando.

La portada es el primer puñetazo del libro que permite adivinar que, efectivamente, se trata de un trabajo muy cuidado. 

JM: Tratándose de Autsaider, la editorial del ‘Dum Dum’, no podía ser de otra manera. La edición de sus libros y cómics es siempre muy fina, muy cuidada y siempre con un toque que los convierte en objeto de deseo espectacular. Ata Lassalle, el editor, es una de esas figuras que se mueve en la sombra, pero cuya huella, influencia y presencia es fundamental para que el trabajo tenga el aspecto que tiene. No hay nada dejado al azar. Todo tiene un porqué y esta elegido con conocimiento de causa.

JI: Según mi experiencia la portada es un elemento que llega muy tarde en el proceso creativo. A veces llega como una intuición clara y a veces es fruto de mucha reflexión y bocetos. La de ‘Dum Dum’ fue fruto de ambos procesos. Como dice Javier, el editor, Ata, ha sido fundamental en la creación de este tebeo. Pero el hecho de publicar en Autsaider te impone ya cierta expectativa respecto de la edición (aspecto, materiales, acabado), porque todo el mundo espera algo especial. Eso también te genera cierta ansiedad por estar a la altura. Recuerdo que hubo un momento que, al tratarse de un tebeo «serio», Ata pensó descartar el juego de la reja troquelada e imprimirlo tal cual en la portada, y que tanto Javier como yo nos sentimos decepcionados porque queríamos nuestra edición única Autsaider. Creo que ha sido un acierto, porque, si bien el tópico de «no hay que juzgar un libro por su portada» es una buena lección para los niños, la verdad es que si la portada es obra de los autores de toda la obra y lleva detrás toda una reflexión, se convierte en una primera impresión estudiada. Y, en este caso, creo que bastante sugerente. 

El hecho de publicar en Autsaider te impone ya cierta expectativa respecto de la edición (aspecto, materiales, acabado), porque todo el mundo espera algo especial

Llama la atención el esquema narrativo que es un flash back y flash forward constante.

JM: El material del que parte el cómic es la autobiografía de ‘Dum Dum’ Pacheco, ‘Mear Sangre’, que ya tiene una estructura caótica y desordenada de por sí. El libro es un caudal de pensamiento imparable y fresco; es el propio Pacheco hablándote mientras se toma un café en un bareto y gesticula mirándote ala cara. De alguna manera eso había que trasladarlo a la adaptación que hemos intentado construir. El reto era doble, porque a nivel narrativo queríamos que el lector tuviera algo coherente, una historia comprensible, no lineal, pero clara y sin perder esa frescura del que va recordando su vida. El cómic ahorra cosas del libro y añade otras muchas que no estaban ahí en la autobiografía, y de alguna manera ordena o reordena el contenido, así que casi podría decir que es complementario, que forma un todo con la novela. Espero haberlo conseguido. 

¿El tratamiento visual en el que dominan el negro y la luz abrasadora muestra una importante evolución en su trabajo o es directamente lo que le pedía esta obra?

JI: Me apetecía divertirme con este tebeo. En anteriores ocasiones o bien me consideraba un autor demasiado primerizo o tenía que trabajar con otra persona que iba a aportar el color, lo que te impone ciertas normas formales que tienes que respetar para facilitar el trabajo al compañero. Al principio del proyecto hubo un tiempo de tentativas, de búsqueda del estilo, porque no he dispuesto de mucho tiempo para trabajar en este proyecto. Lo he compaginado mi trabajo como librero en una tienda de cómics, lo que me dejaba muy poco tiempo: básicamente, tenía que robarle horas al sueño para sacarlo adelante. De manera que me impuse tres restricciones para mantener la coherencia visual y el ritmo de trabajo en un proyecto que se antojaba largo (tan largo que, por el camino, he sido padre): el uso de dos pinceles para la línea (pinceles digitales, quiero aclarar que he trabajado exclusivamente con Procreate); el uso de tres tonos: negro, gris y blanco puro, con el añadido de las tramas para aportar textura e interés visual; y un horario estricto de cinco a ocho de la mañana. Creo que trabajar con estos límites me ha permitido explorar los mismos, y jugar con posibilidades que no estaban ahí cuando empecé. Por ejemplo me encanta esto que dices de la luz abrasadora, porque en cierto punto caí en la cuenta de que si bien el tebeo era muy oscuro y requería muchas masas de negro, podía usar el blanco puro como contrapunto, como una luz que se tragara la información de la viñeta.

El cómic está basado en Mear Sangre —la autobiografía de Dum Dum Pacheco— si bien está reestructurado e incluso en algún punto ampliado, ¿es el primer libro que adapta usted al cómic? ¿Cómo ha sido esta tarea?

JM: Como he dicho antes, el cómic selecciona y amplia el contenido del libro. No es una adaptación literal, aunque sin Mear Sangre no existiría ‘Dum Dum’aunque ‘Dum Dum’ no es exactamente Mear Sangre. Parece una obviedad, pero creo que hay que incidir en esto. Es mi primera adaptación de un libro al tebeo, y no es una tarea fácil, ya que creo que las adaptaciones deben ir un poco más allá del material original y, a la vez, respetarlo. No entiendo esas adaptaciones literales que no añaden ni amplían, que no aportan nada novedoso a la obra original. Si adaptas, tienes que sumar, tienes que hacer que el lector sienta que está ante lo conocido y ya leído, pero a la vez no. Es un juego entre el «esto me suena» y un «esto parece totalmente nuevo». 

Es mi primera adaptación de un libro al tebeo, y no es una tarea fácil, ya que creo que las adaptaciones deben ir un poco más allá del material original y, a la vez, respetarlo

El trabajo de documentación se adivina minucioso, imagino que no habrá sido sencillo… por ejemplo, del interior de la prisión de Carabanchel no existe apenas documentación.

JI: Por supuesto al tratarse de un tebeo histórico hay que hacer un esfuerzo con la documentación, porque es lo que más favorece (o lo que más puede estorbar si lo haces mal) la inmersión del lector. Yo nací en el año 89, por lo que no era más que un vago deseo de mis padres cuando ‘Dum Dum’ya había caído en la decadencia. Pero siempre me ha atraído, como creo que a todos, la estética de las décadas de juventud de mis padres. Además de ver películas y documentales de la época (algo que ya solía hacer) he tirado del hilo de algo quizá inesperado: la memoria de la familia, las viejas fotos. Para ver esos bigotes, esas chaquetas de solapas infinitas, esos coches. Por ejemplo, en cierto punto del tebeo hay un cartel en la pared de una casa con el rostro de Cristo y un "se busca", como en los westerns. Ese cartel lo tuvieron mis padres en su cuarto de estar en los setenta. Me parece que son detalles circunstanciales cargados de verdad. En cuanto a la prisión de Carabanchel hay que decir que parece que, con los años y el olvido, es la clase de lugar que se ha convertido en un ente mítico casi de tebeo de la Bruguera, pero que realmente fue construida por la propia gente, represaliados de la dictadura, que había de habitarla. Y como gigante amenazador para avisar a toda esa gente del sur del Manzanares (zona de la capital en la que el éxodo rural fue acumulando las diferentes acometidas de migrantes laborales, principalmente andaluces, extremeños y manchegos) de que se portaran bien. Una de las páginas con las que estoy más contento es aquella en la que el joven Dum Dum contempla la cúpula de la prisión desde la sombra, a punto de arrearle una pedrada a una paloma. Aquel, como dice el personaje, era el lugar más desagradable del mundo, y así hemos querido reflejarlo. Donde nos hemos tomado una licencia artística es con las rejas de las puertas: realmente eran puertas de metal enteras, pero el juego del claroscuro era muy favorecedor a la hora de dibujar rejas. Espero que se nos perdone esa licencia.

En qué género encuadraría este cómic ¿histórico, negro, carcelario, drama costumbrista… underground? 

JM: Yo diría que tiene un poco de todo y mucho más. Hasta comedia te puedes encontrar aquí dentro. Es lo fascinante de este trabajo y de la propia vida de José Luis ‘Dum Dum’Pacheco. Dentro de lo terrible de mucho de lo que se cuenta, siempre hay espacio para jugar con todos los géneros. Hay historia, noir, hay vida, hay acción, hay sorna, hay terror, hay costumbrismo. Si Pacheco se definía como una mezcla de Robert Redford y el Pato Donald, podríamos decir que ‘Dum Dum’es una mezcla entre ‘Toro Salvaje’ y ‘Los Bingueros’

JI: Todos los apellidos que le has puesto a "cómic" casarían bien con la palabra "vida", y creo que eso es lo que hemos intentado hacer. Quiero pensar que no es un tebeo sobre la vida. Que Dum Dum es un cascote, un pecio de una España muy real, que existió y que colea aún durante mi generación. Pero que hemos podido usar todos los elementos del lenguaje narrativo del tebeo (algo hecho a conciencia, porque ni es un libro con dibujos ni una película que no suena) para explorar nuestras propias miserias a través de un personaje desaforado. Lo fácil habría sido tratar a Dum Dum con ironía postmoderna y hacer una parodia de su vida, pero creo que nuestro gran acierto fue ver en su vida nada ejemplarizante el poso de la tragedia griega. ‘Dum Dum’podría ser un personaje de Vázquez, pero también es Áyax.

Quiero pensar que no es un tebeo sobre la vida. Que Dum Dum es un cascote, un pecio de una España muy real, que existió y que colea aún durante mi generación

¿Qué películas, cómics, banda sonora… han formado parte de la elaboración de este libro o están entre los referentes que ha tenido en mente a la hora de trabajar?

JM: Aunque parezca curioso, soy incapaz de escribir con música de fondo. No me concentro. Por esta razón me es casi imposible asociar canciones a mis guiones porque no escucho nada mientras los escribo. Podríamos acudir a Los Chichos como fuente obvia, y si nos centramos a la época es evidente que Las Grecas tiene que estar ahí y, por razones que el lector comprenderá al leer el tebeo, también el inmortal Camilo Sesto debe aparecer de forma irrenunciable. Las referencias al cine son igualmente obvias: lo kinki y José Antonio de la Loma se imponen a todo lo demás, pero la vida de ‘Dum Dum’es compleja y puedes acudir tanto a Scorsese como a Mariano Ozores para contarla. Creo que eso lo he dejado claro. En cuanto a cómic, el bagaje que tenemos tanto Jaime como yo como lectores que han vivido sumergidos en historietas es inmenso, y me sería muy difícil quedarme con una o dos obras. Creo que en esto es mucho mejor que Jaime cuente cuales han sido sus principales influencias, porque yo siempre acabo nombrando a Frank Miller, y no quiero repetirme…

JI: En este tebeo hay mucho de todo. Hay muchas películas: desde Toro Salvaje, que fue la primera y más obvia referencia hasta Deprisa, deprisa, una película que tanto mi hermano como yo adoramos. Pero también hay una gran compasión por productos que generalmente se piensa que son casposos: yo creo sinceramente que el cine de Ozores, Esteso y Pajares era genuino cine popular español, y que hay que tratarlo con respeto. Era cine para la generación de mis abuelos, trabajadores agotados que nunca habían podido obtener una educación elevada, era cine para hacer reír (y a veces erotizar un poco) a una gente que sufría bastante. La música es importante cuando dibujas un tebeo porque pasas muchas horas de abrumadora soledad. De manera que, cuando pierdes el hilo de lo que estabas haciendo (a menudo hay que dedicar mucho tiempo a acabados, o a dibujar cierto detalle arquitectónico del fondo que nadie verá) es bueno usar canciones como fetiches a los que aferrarse, para retomar el espíritu de lo que se quiere contar. En este caso, aunque sean de décadas posteriores, hubo mucho sonido Caño Roto. También música de la época: en el tebeo sale, sin ir más lejos, Yes Sir, I can Boogie, de Baccara, porque es una canción que siempre me ha gustado mucho. Pero también mucho punk, y Blanco y negro, de Barricada, es la canción que pondría en los créditos de este tebeo. En cuanto a cómic creo que hay referentes que se ven a las claras en mi estilo (es inútil ocultar los dibujantes que más te inspiran): David Aja, Alex Toth, David Mazzuchelli, John Paul Leon, Jordi Bernet... Pero también hay influencias soterradas que quizá no se noten tanto: Bastien Vivès, Richard Corben, Manu Larcenet, R. M. Guéra. Pero no sólo dibujantes de cómic: para mi ha sido fundamental el descubrimiento del pintor estadounidense George Wesley Bellows a la hora de plasmar un combate de boxeo.

‘Dum Dum’ vuelve al ring