jueves. 25.07.2024
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Samuel Baeza Álvarez.

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Con diecinueve años, el autor malagueño presenta su tercera novela, 'La ecuación que resuelve el enigma' (ExLibric, 2024), una historia que integra novela negra con matemáticas. Samuel Baeza Álvarez combina sus estudios de Periodismo en la Universidad de Málaga con su necesidad de crear una literatura que vaya más allá de los paradigmas convencionales que inundan el mercado editorial. Asimismo, opina sobre las ventajas y desventajas de ser joven en el mundo literario y de la actualidad global. 


Arturo G. Riera | ¿Cómo surge la idea de contar una historia que tenga relación con las matemáticas?

Samuel Baeza Álvarez | La idea surge esencialmente de la búsqueda de innovación y originalidad. Se me empezó a ocurrir esa idea porque una noche se me vino el título de 'La ecuación que resuelve el enigma' como uno que era susceptible de convertirse en novela. A partir de ahí, le empecé a dar significado y me di cuenta de que jugando con las matemáticas (que nunca me habían gustado), podía crear una historia potencialmente atractiva en cuanto a trama y personajes.

¿Qué se va a encontrar un lector de novela negra cuando lea 'La ecuación que resuelve el enigma'? 

El lector se va a encontrar una vorágine de emociones y, sobre todo, a un personaje tan inusitado y extravagante como lo es Rubén Pagès: nuestro protagonista. Un personaje con el que más de un lector creará una relación de amor/odio; pero que es el principal atractivo de la novela, con independencia de todos los elementos que llevarán al personaje en cuestión a la resolución de la ecuación tras encontrar los números que necesita. También se va a encontrar con cinco países que quizá ni conocía, descubrirá su cultura, sus valores y su idiosincrasia. Por tanto, se enriquecerá culturalmente al tiempo que disfrutará de un viaje no exento de obstáculos de por medio.

¿Buscas distanciarte de la novela negra tradicional?

Ese distanciamiento es una necesidad por hacer algo diferente. Cuando me preguntan por esto, reflexiono sobre cómo es posible que los grandes autores que hoy engrosan las ventas de las grandes librerías no se hayan dado cuenta de que su literatura es una mezcla de lo que otros autores ya han escrito, de que se incurre en personajes habituales, clichés constantes... Con 'La ecuación que resuelve el enigma' yo intento alejarme de eso, y por supuesto que no descarto haber incurrido en alguno; pero estoy seguro de que serán los menos.

¿Algún autor (a) de ese género que te parezca rompedor? 

Hasta el momento, no he conocido a ningún autor que me parezca rompedor en novela negra; aunque admito que me queda mucha literatura por leer. Me siento cansado cuando leo las mismas novelas negras con los mismos elementos de autores que escriben muy bien, pero no son lo suficientemente originales (a mi juicio), como Javier Castillo, Ibon Martín o Nagore Suárez, por poner un ejemplo. Creo que necesitamos hacer autocrítica y preguntarnos qué es lo que quiere el lector: originalidad o lo mismo de siempre.

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¿Ser tan joven es una ventaja o desventaja en el mundo literario? 

Es ventaja y desventaja a partes iguales. Las editoriales tradicionales parecen huir de los escritores jóvenes; aunque por desgracia también de los no tan jóvenes. Al final, todo está en las redes sociales y en la popularidad que ahí tengas. Sin embargo, ser joven normalmente es más atractivo en términos de ventas en Ferias del Libro, es habitual que los lectores se interesen más por ese tipo de literatura y acaben apostando por ella; aunque no es un elemento determinante: todo depende de tu libro y de cómo lo vendas.

¿Qué es lo que más te disgusta de la actualidad mundial?

Desde una perspectiva global, lo que me produce más disgusto actualmente son las guerras: el hecho de que tengamos multitud de guerras y conflictos armados en pleno siglo XXI me hace ver que nuestra sociedad evoluciona en algunos casos y retrocede en otros o, incluso, sigue estancada. Sin embargo, a nivel nacional, me disgusta la escasa o nula preocupación de la clase política por los problemas e inquietudes reales de los ciudadanos, que por supuesto percibimos (o debemos percibir cada día) y se traduce en la actual degradación y pasividad política de los ciudadanos, algo frente a lo que la sociedad tiene que hacer frente y alzar la voz.

"La reiteración literaria necesita autocrítica"