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Pablo D. Santonja | @datosantonja
El sonido que nació como una rebeldía en los barrios de Caracas y que durante años fue señalado, censurado y reducido a los márgenes, llega ahora a la pantalla grande convertido en un fenómeno global. Esto es Raptor House, el primer largometraje de la productora audiovisual Morning Coffee, contará en In-Edit Barcelona 2025 la historia del género creado por Pedro Elías Corro, mejor conocido como DJ Babatr, un pionero que transformó la energía de las matinés caraqueñas en un movimiento cultural capaz de resonar en los clubes más influyentes del mundo.
El documental, rodado entre España y Venezuela entre 2023 y 2025, empezó por accidente. Todo comenzó cuando Babatr finalizó su primera gira europea y lanzó un tema junto al productor Chico Blanco. Morning Coffee aprovechó la ocasión para grabar contenido para Amazon Music. La sintonía entre el equipo y el artista fue instantánea. Meses después, Babatr pidió que registraran en vídeo sus experiencias de gira. El equipo decidió preparar una entrevista profunda y encargó la investigación a la periodista Nadia Leal, que llegó al rodaje con más de cien preguntas. Cuando terminaron de grabar, entendieron que habían capturado un testimonio tan completo, íntimo y revelador que ya no estaban frente a un simple video: tenían un documental.
Revisitar la Venezuela donde surgió el Raptor House obligó al equipo a conversar y procesar la memoria que había entre ellos, con todo lo que implica tocar heridas todavía abiertas
El proyecto obligó al equipo a trabajar con equipos en dos países y universos distintos, pero la distancia no hizo más que enriquecer el resultado. Desde Madrid coordinaban la visión estética y narrativa; desde Caracas, un equipo local aportaba talento y sensibilidad propia. El reto, explican, fue afinar la comunicación, pulir los brief, cerrar la brecha entre intención y ejecución, y obsesionarse con los detalles para que todo el material hablara el mismo lenguaje.
Para los creadores, sin embargo, el mayor desafío no fue técnico, sino emocional. Revisitar la Venezuela donde surgió el Raptor House —un país atravesado por la crisis, por la desigualdad y por el estigma hacia las culturas de barrio— los obligó primero a conversar y procesar esa memoria entre ellos, con todo lo que implica tocar heridas todavía abiertas. Pero también les permitió reencontrarse con su propia identidad después de años viviendo fuera del país. En palabras del equipo, fue un ejercicio de reconciliación con una parte de ellos que creían lejana, pero que seguía viva en la música.
Babatr, al verse reflejado, sintió algo similar. “A veces uno está tan enfocado en sobrevivir que no mira atrás”, confiesa. “Ver mi historia ahí, ordenada, contada desde afuera, me sorprendió. Me hizo entender cuánto había cargado y cuánta gente había estado conmigo desde el principio”. Para él, el reconocimiento global del Raptor House sigue siendo difícil de procesar. “Es impresionante ver cómo un sonido que nació en los barrios, casi como una rebeldía, ahora suena en festivales internacionales. Es orgullo, pero también responsabilidad”.
Para Morning Coffee, debutar con este largometraje es mucho más que estrenar una película: es una declaración de principios
No es para menos. Lo que comenzó como una subcultura de matinés diurnas —donde miles de jóvenes liberaban energía entre bombos acelerados y ritmos latinos— pronto fue perseguido por las autoridades y señalado como música marginal. En 2008, las matinés fueron clausuradas y Babatr tuvo que retirarse obligado. El género quedó estigmatizado como un sonido prohibido. Sin embargo, la diáspora venezolana, las redes sociales y plataformas como Bandcamp reactivaron la chispa. El Raptor House resurgió desde los márgenes para instalase en clubes como Berghain, Primavera Sound, DGTL o Dekmantel, permitiéndole a Babatr compartir cabina con nombres como Peggy Gou, Tekilatex o DJ Gigola. Hoy, artistas como Arca, Toccororo, TSVI, DJ Deep RH, Rawayana o Famasloop continúan expandiendo el legado de un género que nunca dejó de evolucionar.
Para Morning Coffee, debutar con este largometraje es mucho más que estrenar una película: es una declaración de principios. Es demostrar que una productora boutique puede crear obras profundas, con propósito, capaces de rescatar historias que durante años quedaron silenciadas. “Es un sueño”, dicen. “Poder expresarnos con un proyecto propio y autofinanciado, que además aporte a la memoria cultural venezolana, es dejar un legado. Sabemos que esta película se va a consultar una y otra vez para entender un capítulo de nuestra historia”.
Cuando se les pregunta qué esperan que sienta el público al ver Esto es Raptor House, su respuesta es clara: reivindicación. Que cualquiera —conozca o no la música electrónica— pueda sentir orgullo, alegría e inspiración a través de la historia de Babatr y de la memoria de un país que es mucho más que su crisis política. “Queremos que la gente sepa que Venezuela también es esto: talento, cultura, resistencia, creatividad”.
El documental, de 76 minutos, combina sets en vivo, entrevistas, archivo de las matinés y material grabado en escenarios internacionales. La fotografía es de Pedro Ortiz; el montaje, de Alejandra Mejías y Roberto López; la música original, del propio Babatr. Es, en forma y fondo, una celebración del sonido que nació en las colinas de Caracas y que, contra todo pronóstico, terminó conquistando al mundo.
Esto es Raptor House llega ahora al In-Edit Barcelona 2025 con la fuerza de un beat que nunca pudo ser silenciado. Un sonido que, después de décadas, vuelve a sonar con toda su fuerza.




