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Mauro Nicolás Gamboa |
Enorme expectación se percibía en los aledaños del Palacio de Vistalegre en Madrid. Se huele el clima de noche grande, de noche especial, de noche histórica. Pues no era para menos, Despistaos, la emblemática banda de Guadalajara con más de dos décadas de trayectoria, aterrizaba en el emblemático coso madrileño para desplegar durante más de dos horas, todo su arte, en un amplio repaso de su carrera y lo hacía rodeados de sus fans, de su familia y de ilustres amigos artistas.
El símbolo de la banda, donde cuatro flechas apuntan hacia el mismo lugar, se visualizaba en la pantalla central con el anuncio del nuevo álbum, el cual verá la luz en el mes de febrero del próximo año y del que ya hemos podido conocer algunos adelantos. La palabra loading acompañada por una barra de energía que se iba cargando, era el preludio ideal mientras sonaban canciones de Andrés Calamaro por los altavoces.
Un conteo regresivo de 60 Segundos se inicia en la pantalla. El público acompaña con sus voces la cuenta atrás. Se dispara abundante humo, tres sets de luces verticales ubicadas sobre el stage comienzan a trabajar intensamente en tonos dorados e ingresan los cuatro gladiadores de pop punk español: José Crespo, Lázaro Fernández, Alex Hernanz y Daniel Varela ante una ovación apoteósica.
Desde el primer instante, la conexión fue legendaria y cuando dan el pistoletazo de salida con “Mi mejor momento”, el recinto casi se viene abajo. A destacar era la amplitud de edades y procedencia de los asistentes llegados desde los cuatro puntos cardinales y que habían agotado todas las entradas. Nadie quería perderse el concierto más importante, hasta la fecha, en la prolífica carrera del combo. “Voy a salir de fiesta” cantaba el público con la banda mientras eran lanzados los disparos de humo y las trabajadas visuales se proyectaban por las pantallas siendo entremezcladas con los rostros de los cuatro protagonistas. Lo cual fue todo un acierto y permitió que se viviera más aún. Un show inmersivo absolutamente. Un karaoke al unísono desde el primer acorde hasta el último golpe de platillo.
En “Ruido”, las gargantas de los miles de fans se volvían una sola voz. El pecho de todo el respetable se quedaba pequeño para las emociones que se apoderaban de su interior. Proseguían pisando el acelerador a toda mostaza con “137 horas”, “A la luz de las piernas” y “Caricias en tu espalda” se la veía como un poema vivo.
“Muy buenas noches Vistalegre” saluda Dani e indica “no voy a hablar mucho porque el listado de canciones es largo” y rememoró cuando empezó la banda en la antigua sala Caracol en Madrid. Concluía el primer set de los cinco bloques estipulados.
Episodio 2 es inaugurado con “Por volveré a verte” seguida de “Los zapatos de un payaso” entre otras y desde el frontal y de la parte media del escenario, se disparan fuegos de artificio. El grupo se muestra solido en escena y defiende con solvencia su repertorio. Llegaba “Y mírame”, para la cual los acompañó Peter y con cuya colaboración, se inauguraba la gran cantidad de invitados que tuvieron en la velada. Más de diez amigos de la música dijeron presentes. “Lo que hemos vivido” con Pablo Alonso de Pignoise al bajo y los coros y Carlos Escobedo de Sôber aporta su voz en “El silencio”
Tras “Kansas City” hacen un receso para reponer fuerzas. La noche estaba siendo intensa. El concierto apoteósico. Sabe hacer transitar a los miles de almas congregadas, por un sendero que lleva directamente al éxtasis.
Interludio decía la pantalla gigante. José, sentado en un taburete alto y con la emoción en su mirada, tocaba a la vez las seis cuerdas y la armónica dedicándole “Un beso y nada más” a su hija Ainhoa, sumándose en el tramo final Dani en contrabajo, en un set electroacústico sobre alfombras vintage, un sofá rojo y dos lámparas tenues en los laterales. En “Hasta que pase la tormenta” se sumaban Lázaro y Alex en cajón peruano y bajo. Georgina aporta su voz en “Vuelve a verme” y regresan los músicos a sus sitios iniciales e interpretan un sentido versión de “Cuando lloras”
“Episodio3: Hace más ruido que el ruido de un cañón” se puede leer en la pantalla en ingresa la cantante Suu para acompañarlos en “Muérdeme”. La versión de “Mientras bailas sola” fue sublime y es la compañera ideal para un viaje en carretera. Los miembros de La La Love You ponen su arte junto a Despistaos en “Estrella”.
Emotivas palabras de Dani a todo el staff, a sus amigos, a los fans y el frontman le dedica “Gracias” a sus compañeros de tantas noches e incontables escenarios. Se observaba desde mi posición, como los fans se balanceaban al compás de la melodía de la canción. Un momento para enmarcar y que fue un espectáculo dentro de un espectáculo fue cuando tocan su himno “Física o química”. Pieza durante la cual, las columnas del recinto tuvieron que trabajar más que nunca. En la misma, contaron con Walls, Enol y Hens.
El logo de cuatro flechas que apuntan hacías el mismo punto, creo que, en esta oportunidad, usó de diana al corazón de todos los presentes y acertó de pleno. La banda en vivo, es capaz de ofrecer un amplio abanico sonoro mostrando todo su talento y el respetable lo agradece con aplausos continuos.
En el último y definitivo segmento del apoteósico concierto, tocaron su clásico “Nunca la primera” junto a Veintiuno, logrando que el Karaoke al unísono se escuchara en todo Madrid. “Mi accidente preferido” fue una telaraña emocional que envolvió a todo el palacio de Vistalegre, pero los corazones latieron tan fuerte en “Cada dos minutos” con Rulo de La Contrabanda y Kutxi Romero, líder de Marea, que se salían del pecho. Previamente, Dani recibía a los cantantes con cariñosas palabras.
“Hasta otra Madrid” saludaba la banda y se despidieron con “Estoy aquí”, uno de los tantos himnos que han compuesto a lo largo de sus más de 20 años de trayectoria mientras abundantes disparos de fuegos de artificio y de humo, se abrazaban con una atronadora y merecida ovación por parte de la multitud. Ingresan todos los artistas invitados y se hacen una fotografía de familia, para recordar el show más importante en la historia del cuarteto.
Abrazo colectivo y final de la banda con su público y caía el telón.
Antes de concluir quiero agradecer a Manu Ripoll por su profesionalidad habitual, por su gran ayuda y trabajo, al querido Miguelo por su amistad y a Rebeca Cabrera Galindo, por sus fotografías y ese arte para captar el alma del show.
Despistaos ofreció una cátedra musical en vivo e hizo latir al unísono a Madrid.




