viernes. 01.03.2024

Sarahi García | @Sarii15G

El pasado martes, un día antes del concierto de The National en la capital tuve la suerte de cruzarme con Matt Berninger, el vocalista de la banda, que estaba haciendo turismo por Madrid. En un momento dado se interesó si iba a asistir al concierto, a lo que respondí que no, una cosa llevo a la otra, y por sorpresa de última hora terminé en la lista de invitados de la banda. 

Podría decir que en parte existe este artículo gracias a él, y quedará como una anécdota más dentro de la gira First Two Pages of Frankenstein. Vamos ahora lo que realmente nos interesa, cómo fue el show que ofrecieron el miércoles tras su última visita en la capital en 2019.  

Dentro del WiZink Center, el público empezó a entrar a cuenta gotas para tomar posiciones. Me llamó la atención cómo la pista se llenó por completo mientras que en grada quedaba un número considerable de asientos por ocupar. 

Eran las 21:13, la cita ya iba con retraso, cuando el recinto apagó las luces y nos mostraron en pantalla cómo la banda americana entraba en acción. Los primeros acordes fueron para la delicada Once Upon A Poolised, seguida de Eucalyptus y Tropic Morning News dejando claro qué álbum venían a defender. 

La banda de Ohio ofreció un repertorio para gusto de todas y todos, con un total de 29 canciones en las dos horas y media de duración

Repasaron toda su discografía, principalmente canciones de los discos High Violet (2010), Trouble Will Find Me(2013), y los recientes First Two Pages of Frankenstein y Laugh Track ambos lanzados este 2023. El único álbum del que no añadieron ningún tema fue aquel homónimo lanzado en 2001, que es el más olvidado por la banda en sus giras. No podían faltar grandes hits como Bloodbuzz OhioI Need My GirlDay I DieEngland o Fake Empire. Destacar la canción Slipping Husband, ya que la última vez que la tocaron en vivo fue en 2006. 

Vimos a Matt con un traje impoluto, suelto, delante de miles de miradas, algo ronco esa noche, pero que se desenvolvió como pez en el agua. Y un público entregado que no desaprovechó las veces que el vocalista se acercaba a las primeras filas, incluso en una ocasión alcanzó la mitad de pista para cantar entre el público. De hecho, llegué a perder la cuenta de las veces que Matt bajó a cantar con los fans. Los hermanos Dessner (guitarras y piano) también se movieron bastante por el escenario, y se atrevieron a hablar tímidamente en varias ocasiones. Por parte de los hermanos Devendorf (bajo y batería) destacó el sonido de la batería tan magistral, mientras que el bajista Scott optó por mantener su misma posición de principio a fin del bolo. 

Y es que la banda de Ohio ofreció un repertorio para gusto de todas y todos, un total de 29 canciones en 2 horas y media exactas, mostrando qué es ser veteranos del indie/rock. Y al igual que su último concierto (que no organizara un festival) en pabellón en Madrid allá por el año 2013, los despedimos con Vanderlyle Crybaby Geeks pues el público fue el protagonista cantándola entera en versión acústica. 

The National da una clase de rock y guitarras