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Antonio Descalzo |
Madrid puede estar despidiendo el año con frío pero ayer noche disfrutó del microclima tropical del dúo formado por malagueño Alejandro Domínguez (Kinky Lover) y el santafesino Franco Felici, conocidos como Cosmic Wacho. Un organismo vivo que late con fuerza y sensualidad.
La noche arrancó con la frescura de Caro Raro (Enrique Agüera). El ex miembro de Papaya Club no solo ejerció de telonero con temas de su EP Peluchín , como "De tu panal" o la pegadiza "Qué mono tu kimono", sino que actuó como el "tercer Wacho" en su participacion en "Room Service" y "Fotomatón" Un ejemplo perfecto de que esta escena se mueve por pura sinergia; una reunión de amigos de la que todos los asistentes fuimos parte.
El concierto tuvo una progresión magistral. Al inicio, la balanza se inclinó hacia su lado más "Wacho": urbano, canalla y cumbiero. Sin embargo, a medida que el sonido envolvía la sala —impecable, nítido y envolvente—, la atmósfera se volvió más "Cosmic": psicodélica, expansiva y efervescente.
Como si de un baño de burbujas en pleno mar tropical se tratase, el dúo manejó sus influencias (desde Gorillaz a Bomba Estéreo) sin que se notaran las costuras. El uso de la percusión, tanto sintética como natural fue protagonista junto con la sensual armonización de la guitarra a cargo del argentino.
Entre himnos hedonistas como "No soy malo" y la lisergia de "Polvo de hadas", el grupo manejó el tempo a su antojo. Hubo espacio para el despecho bailable con ese grito de guerra: "Si te vas, no vuelvas nunca...", una frase que resonó con fuerza antes de dar paso a versos llenos de "Besos, ternura, noche de amor, cuánta locura". Esa capacidad de saltar del romanticismo al callejon y del indie al urban es lo que los confirma como una banda que ha sabido conquistar escenarios a lo largo y ancho de la geografía patria y otros como México y Colombia.
“Botecito" muy coreado y bailado iba dando paso al final del show. Un tema luminoso y con bajos llenos de melancolía.
Amagaron con cerrar lanzando “Ninfa de la Villa"…con barras como,”dame la luz que esta oscureciendo…”.
Ya sí, para el final eligieron el último sencillo titulado “Maradona y Caniggia" una oda al amor y a lealtad representada por estos dos fenómenos del futbol mundial de los 80 y 90.
Futbolistas que protagonizaron una de las imágenes más icónicas de la historia del balompié. Un beso arrodillados para celebrar un gol de su equipo, Boca Juniors.
Un final cargado de diversión y de agradecimiento por todo lo vivido en esta larga gira.
Cosmic Wacho, feliz descanso y larga vida cargada de seguidores y buena música.



