CONCIERTOS

'VVV (Trippin’you)': Electrónica cortante mostoleña

Este viernes, la Sala But se convierte en el epicentro de la catarsis colectiva con el regreso a casa de VVV [Trippin’you].

Necesitamos tu ayuda para seguir informando
Colabora con Nuevatribuna

 

Antonio Descalzo |

Madrid se prepara para una de esas noches donde el sudor, la luz estroboscópica y el ruido se funden en un solo ente. VVV [Trippin’you], el proyecto integrado por Adrián Bremner, Elinor Almenara y Salvador Urbaneja, aterriza este viernes en la Sala But en un momento dulce de su trayectoria. Tras diez años de carrera que arrancaron con aquel lejano EP Dirty Leeds (2015), la banda ha pasado de ser un secreto a voces en la escena underground del sur de Madrid a llenar salas con una legión de seguidores que encuentran en su música el refugio perfecto para el desencanto generacional.

​El trío mostoleño, punta de lanza de la electrónica oscura y sonido post-punk, llega para demostrar por qué su directo es, en sus propias palabras, puro "cardio" y "sorpresa"

Entre el caos y la libertad

Si algo define a VVV es su rechazo frontal a las etiquetas. Aunque a menudo se les asocia con el neo-bakala —término que ellos mismos acuñaron irónicamente para evitar que les encasillaran en el post-punk más ortodoxo—, su sonido es un ecosistema vivo donde conviven el jungle, el electro-punk, el dubstep y melodías pop que arañan el alma. Como declaraban recientemente, su única filosofía inamovible es "hacer todo el rato un poco lo que nos da la gana", una independencia creativa que les permite saltar de la agresividad de temas como Invierno Nuclear o Odiar Frontal a la luminosidad melancólica de su reciente single, Dos Gusanos.

Este concierto en la Sala But no es uno más. La banda llega con el impulso de su quinto álbum, MECHARADIO, un trabajo que profundiza en esa estética cyberpunk que los acompaña desde Turboviolencia: esa lucha eterna entre la máquina y la carne, entre el control tecnológico y la vulnerabilidad humana.

Herencia de culto y los "13 Apóstoles"

La relevancia de VVV en el panorama actual no es casualidad; su sonido bebe de la tradición más cruda de la música alternativa española, estableciendo puentes con figuras icónicas. Un detalle fundamental para entender su calado es el reconocimiento de sus raíces: uno de los miembros de la banda fue nombrado uno de los "13 apóstoles" de la legendaria Ana Curra.

La relevancia de VVV en el panorama actual no es casualidad; su sonido bebe de la tradición más cruda de la música alternativa española, estableciendo puentes con figuras icónicas

Esta distinción no fue solo nominal, sino que se materializó en su intervención en el disco de la "reina del punk", vinculando directamente la energía renovadora de VVV con el legado oscuro de la Movida y el after-punk nacional. Esa bendición de Curra confirma que VVV no solo hacen música para el hoy, sino que son los herederos legítimos de una forma de entender el arte como algo visceral y sin concesiones.

A pesar de sus decenas de miles de oyentes en plataformas, los miembros del trío lo tienen claro: VVV es una banda de directo. "Económicamente es de lo único que vemos dinero, pero es que además el proyecto es otra cosa sobre el escenario", afirmaban en una de sus entrevistas. 

Para ellos, un concierto es un evento social, una experiencia compartida que va más allá de escuchar canciones en casa. Es un ritual de energía desbordante donde la barrera entre el artista y el público se desdibuja bajo el humo y los sintetizadores abrasivos.

Quienes acudan este viernes a la Sala But deben ir preparados para lo inesperado. En un mundo de algoritmos y fórmulas precocinadas, VVV [Trippin’you] sigue siendo esa anomalía necesaria que se mueve por instinto. No prometen un show perfecto, prometen una verdad incómoda, rápida y furiosa. Como ellos mismos dicen: "No te esperarás lo que ocurrirá a continuación".