Parov Stelar: swing, electrónica y elegancia en Noches del Botánico
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Vicente I. Sánchez | @Snchez1Godotx
El Festival Noches del Botánico sigue apostando por la diversidad sonora, y no hay mejor prueba que su apertura a géneros como el electro swing. Si el año pasado disfrutamos del vibrante directo de Caravan Palace, esta vez fue el turno de otro grande del género: Parov Stelar. Bajo ese nombre se esconde el productor y DJ austriaco Marcus Füreder, nacido en 1974, auténtico pionero y referente absoluto del estilo.
Acompañado por su espectacular Parov Stelar Band, volvió a Madrid para dejar claro por qué es uno de los grandes maestros de la fusión entre swing vintage y electrónica contemporánea. Con su sello Etage Noir Recordings como aval creativo, el show arrancó con fuerza al ritmo de “Pink Electric Shoes”, dando paso a más de hora y media de música tan bailable como sofisticada, en la que se mezclaron sonidos de los años 20 y 30 con house, jazz y hip-hop en un cóctel sonoro irresistible.
Pero no todo gira en torno a las bases electrónicas: la banda brilla con luz propia. En escena, nombres clave como Valdés (trompeta), Jakob Mayr (trombón), Sebastian Grimus (saxo), Michael Wittner (bajo) y Willie Larsson Jr. (batería) llenaron de matices cada tema. Mención especial para el carismático vocalista Anduze —casi un miembro fundador de la banda— y la magnética Elena Karafizi, una incorporación reciente que deslumbra con su presencia y sensualidad escénica.
“Nos encanta Madrid, volver es siempre un placer”, dijo Stelar haciéndonos recordar su último paso por La Riviera en 2024. En una noche calurosa, fueron desfilando hits como “Django’s Revenge”, “The Invisible Girl” o “Mojo Radio Gang”, hasta llegar al clímax con “Clap Your Hands”, en un concierto algo más corto de lo habitual, y que encima se sintió fugaz por su intensidad.
Más allá de su impecable ejecución musical, lo que realmente distingue a Parov Stelar Band es su capacidad para convertir cada concierto en una experiencia sensorial total, cargada de ritmo y energía. Cada arreglo, cada gesto, incluso cada silencio entre beats está medido al milímetro para mantener al público en un estado de euforia elegante. Es cierto que algunos temas pueden parecerse entre sí, como si formaran parte de un único gran tema continuo, difícil de distinguir en lo individual. Pero ese es precisamente el objetivo: Parov Stelar no busca canciones aisladas, sino provocar una catarsis colectiva de fiesta y baile. Hay algo teatral, casi cinematográfico, en cómo se desarrolla el bolo —como si cada pieza fuera una escena más de una película donde el swing se reinventa y se celebra con fuerza.
Parov Stelar, que sigue de gira por España y venía de tocar en el Festival ALMA Occident de Barcelona, confirmó lo que ya intuíamos: es una banda elegante, potente y única. Bailar hasta desfallecer no era una opción… era la única alternativa