jueves. 04.06.2026
NOCHES DEL BOTÁNICO

Gilberto Santa Rosa puso a bailar al completo a Noches del Botánico

Gilberto Santa Rosa, el profeta de la salsa, pasó por Madrid y dejo una estela de fuego y ritmos.
GILBERTO
Gilberto. ©️ Fer González de Noches del Botánico.

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Pato Manzanares |

Hay conciertos que se pueden describir como redondos, especiales y únicos. Pues eso es lo que sucedió en Noches del Botánico con el boricua Gilberto Santa Rosa y previamente, con Tito Ramírez, ante un recinto que había colgado el cartel de sold out.

Un día domingo que ponía su cierre a toda música de la mano de dos propuestas diferentes, pero hermandas en algo: el ritmo más puro y visceral. Ambos artistas hicieron bailar a Madrid y sus sonidos traspasaron fronteras. La sangre de las venas de todos los presentes, bailó al compás.

Al ingresar al Real Jardín Botánico Alfonso XIII de la Universidad Complutense en la ciudad universitaria de la capital, percibíamos la atmósfera creada por El DJ residente, Juan Melov, con la cual iba despertando los sentidos del respetable. Los asistentes, con su bebida favorita en mano para amigarse con el sol de julio, comenzaban a flotar.

Algunos fans acudían al Mercado del Encanto para adquirir las creaciones de artesanos (joyería, moda, cosmética, complementos, etc.), otros paseaban por las magníficas instalaciones, también había tiempo para degustar la variada oferta gastronómica cenando cómodamente y curiosos o primerizos en el evento estival, se tomaban unos instantes para sentarse en las hamacas. Hasta tres generaciones de la misma familia se podían ver en el enclave madrileño.

Se observaban banderas de muchos países hermanos cómo Panamá, Venezuela, Costa Rica, Ecuador, Perú etc. A destacar es el momento donde el legendario gilberto Santa Rosa, quién se encuentra en actividad desde hace más de cincuenta años, durante su concierto, iba nombrando uno a uno los países y el público rugía en cuanto nombraban el suyo.

TITO RAMIREZ
Tito Ramírez. ©️ Fer González de Noches del Botánico.

Tito Ramírez tuvo la importante misión de inaugurar la jornada en el escenario principal con su abanico sonoro. Acompañado por nueve músicos sobre las tablas, perfectamente uniformados, pero en distintos tonos de vestimenta, se disponía a dejar su sello indeleble. Su crisol es único Una de las propuestas más innovadoras de la última década. Desafiante. Mordaz. Es la postura de la impostura de la música. Vaya presentación en el Botánico del artista. Sonido excelso, entrega absoluta y una conexión humana y visual, a pesar de llevar gafas oscuras de sol, con el público. La capa de superhéroe que porta, es una señal de que acude a nuestro rescate con su obra.

Tito Ramírez tuvo la importante misión de inaugurar la jornada en el escenario principal con su abanico sonoro

Heterogéneo en el estilo, pero homogéneo de su directo, canciones Mambo 666, Pal Barrio y Lonely Man, entre otras, rubricaban que el soul, el cha cha cha, gotas de rock, rhythm & blues y mucha energía, piden convivir respetuosamente y pueden hacerlo. Tito se muestra cercano y comunicativo con el respetable que, en gran número, acudió a primera hora para disfrutar de su show.

Para concluir su poderoso y cautivante set, demuestra porque se lo ha comparado con el eterno James Brown. Realiza unos acrobáticos pasos de baile imitando al mencionado rey del soul norteamericano. Enorme ovación al finalizar su actuación se llevó Tito Ramírez.

Unos ajustes sobre el stage, unos minutos para refrescar esqueletos y llegaba Gilberto Santa Rosa para realizar una obra digna de exposición en los museos de la música de todo el universo. Es inigualable en vivo lo que transmite este ser humano.

El oasis musical de Noches del Botánico, fue por unas horas, cuna del ritmo boricua más puro y elegante de la mano y el talento de Gilberto y su orquesta. Si ya en su anterior visita, salió por la puerta grande e hizo bailar y mover caderas a los miles que acudieron a verlo, en esta ocasión, hasta los centenarios árboles, las plantas y las enredaderas del Real Jardín Botánico Alfonso XIII danzaban y cantaban a su ritmo.

Con 17 músicos en escena, el despliegue del célebre y multipremiado cantante es único

Con 17 músicos en escena, el despliegue del célebre y multipremiado cantante es único. Acompañado por unas visuales que perfuman el espacio, pero no invaden, va creando una telaraña de ritmos en la que caen todos.  Su magnetismo es evidente y su aura es notoria. Es uno de eso elegidos para hacer que la salsa brille en directo. Con más de cincuenta años en los escenarios de todo el orbe, su cantar se podría definir como VOX DEI.

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©️ Fer González de Noches del Botánico.

El intérprete realiza pasos de baile continuamente y sus músicos también, en cuanto tienen oportunidad. La orquesta está compuesta por una sección de vientos, sección de percusión, teclados, contrabajo, aerófono y el instrumento nacional boricua, el cuatro puertorriqueño, entre otros. Hay momentos para que cada uno de los integrantes de la banda se luzcan, hasta un miembro del staff aparece en escena y muestra sus dotes en la percusión.

Lo agarro bajando, Un montón de estrellas, Derroche, por destacar algunas, van completando el karaoke multitudinario. Más de dos horas de ritmos, percusiones y un sonido para enmarcar. Es par destacar como se puede percibir cada uno de los instrumentos, sin pisarse unos a otros y hasta el aerófono tiene su dosis de protagonismo. Gilberto sabe darle el espacio que se merece cada uno de sus músicos.

El intérprete boricua presenta a su buen amigo, el percusionista David Rivera y le cede el protagonismo y el stage para que se luzca en tambores y canto. El recital no trascurre, se vive, se canta. La platea disfruta a pleno y se ve a parejas, tríos, cuartetos y personas en soledad, bailar y sentir como el ritmo atraviesa sus esqueletos. Conciencia, Perdóname, Ahora o nunca, Vivir sin ella…. van creando emociones en el interior de los corazones.  Piezas de autores como Juan José Hernández, Omar Alfanno, Carlos Montes Quiles, Fernando Borrego, etc. van siendo tocadas con alma y corazón.

Nadie deja de bailar, de disfrutar, de sentir, de moverse al son. Las canciones son cantadas con vida y devoción por todos. Una ceremonia de enaltecimiento a la salsa

Nadie deja de bailar, de disfrutar, de sentir, de moverse al son. Las canciones son cantadas con vida y devoción por todos. Una ceremonia de enaltecimiento a la salsa. Un concierto histórico se estaba viviendo en Madrid. El cantante completamente entregado agradece por el cariño continuo, presenta sentidamente a sus músicos y bromea con que los puertorriqueños le meten la letra “ele” a todo.

El tramo final con Conteo regresivo, Que alguien me diga, Que manera de quererte, hizo que el éxtasis fuera colectivo. Cuando se retiró Gilberto, la banda siguió tocado unos minutos y al concluir la ultima nota, el aplauso y la ovación fueron colosales. Noches del Botánico al completo, se rindió ante el concierto del intérprete boricua.

Gilberto Santa Rosa, el profeta de la salsa, pasó por Madrid y dejo una estela de fuego y ritmos.

Gilberto Santa Rosa puso a bailar al completo a Noches del Botánico