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Pablo D. Santonja | @datosantonja
Gerónimo, o Goyaałé —“el que bosteza” en chiricahua—, fue uno de los últimos grandes líderes apaches. Nació en 1829, en una época en la que su pueblo vivía libre entre lo que hoy son México y Arizona. Su vida quedó marcada por la guerra: primero contra los mexicanos, luego contra los estadounidenses, siempre en defensa de su tierra y su gente. Gerónimo fue un símbolo de resistencia y orgullo indígena, que terminó siendo carne para el asado de películas en torno a su persona. Durante décadas, lideró fugas, enfrentamientos y negociaciones imposibles, hasta que, agotado, se rindió en 1886. Aun así, su nombre se convirtió en leyenda: el símbolo de resistencia ante el hombre blanco.
Remington 1885 es una historia de heridas sin cerrar y causas perdidas
En ese contexto histórico se sitúa Remington 1885, la novela gráfica de Josep Maria Polls y Sagar Fornies publicada por Norma Editorial. La historia imagina el encuentro entre dos figuras muy distintas: Frederic Remington, joven ilustrador que sueña con triunfar en el Este, y el propio Gerónimo, ya cansado de la guerra y de la traición. Ambos coinciden en Arizona, en plena reserva apache, justo cuando se avecina la última gran revuelta. Uno representa el futuro —el arte, la mirada romántica del Oeste que fascinará a la sociedad americana—; el otro, el pasado, un pasado lleno de frustración, sangre y hastío. Los dos servirán como metáfora de un cambio de era.
Sagar Fornies mantiene la estética e ideario que todos conocemos del Western: luz árida del desierto, los horizontes polvorientos y predominancia de colores marrones y naranjas. Un tipo de ilustración muy en línea de las del propio Remington. El guion de Polls, por su parte, apuesta por la sutileza: evita convertir a Gerónimo en una caricatura heroica o en un simple enemigo, acentuando la vejez, y presenta a Remington con sus propias contradicciones. El resultado es un relato con ritmo pausado, propio del género, pero que gustará a los fans del western. Remington 1885 no pretende ser una lección de historia, aunque se apoya en ella. Se entiende más como una reflexión sobre cómo miramos el pasado, quién tiene derecho a contarlo, y qué se pierde por el camino. ¿Dónde empieza el mito y dónde empieza el hombre? Al final, Remington 1885 es una historia de heridas sin cerrar y causas perdidas.



