domingo. 14.04.2024
insidius

Vicente I. Sánchez | @Snchez1Godotx

Aunque ya se rumorea sobre una posible sexta entrega, "Insidious: La puerta roja" es el cierre lógico y esperado que cualquier fan de la saga hubiera deseado. De esta manera, las inquietantes aventuras de la familia Lambert, iniciadas por James Wan en 2010, llegan a su fin con una cinta que sabe jugar muy bien con todos los elementos que pueblan este siniestro universo.

En este nuevo capítulo, destaca el debut en la dirección de Patrick Wilson, quien fuera el protagonista en las dos primeras entregas. Wilson no solo mantiene el estilo oscuro y la atmósfera inquietante de la saga, sino que también aporta ideas interesantes en la realización, con un enfoque mayor en la relación entre padre e hijo, que resulta ser lo más destacado de la historia. Cabe mencionar que Leigh Whannell, guionista fundamental de la franquicia, también ha participado estrechamente en la conclusión, lo que aporta coherencia con lo visto anteriormente.

La trama nos sitúa casi diez años después de los eventos del Capítulo 2, lo que implica un salto temporal que le otorga un tono narrativo más sereno. Una vez más, Josh (Patrick Wilson) y su hijo Dalton (Ty Simpkins) se ven afectados por la extraña maldición que los persigue y atormenta desde hace años. Esta premisa nos sumerge nuevamente en el mundo paranormal de la franquicia, donde los viajes astrales y la parálisis del sueño hacen posible la convivencia entre el mundo de los vivos y los muertos. James Wan fue pionero en la creación de una serie de códigos de terror que, aunque han sido copiados hasta la saciedad en películas posteriores, siguen siendo efectivos y nunca defraudan.

Sin embargo, es evidente que "Insidious" ha alcanzado su límite y su premisa se siente desgastada y predecible. En caso de que la franquicia decida continuar, será necesario reinventarse y ofrecer un enfoque completamente diferente. La familia Lambert ya no puede extenderse más y en algunos momentos esto resulta claro. A pesar de ello, la película logra mantenernos entretenidos, diluyendo estos pensamientos entre los sustos y los sonidos estridentes.

Respecto a la pregunta de si es necesario haber visto toda la saga previa, especialmente las dos primeras partes centradas exclusivamente en los Lambert, la respuesta es ambivalente: por un lado, la película proporciona suficiente contexto para que cualquier aficionado al cine de terror pueda seguir la historia sin perderse, pero por otro lado, presenta guiños y personajes que solo los que se hayan sumergido en todo el universo de "Insidious" entenderán. Los que acudan en un punto medio (como es mi caso) también la disfrutarán sin problemas.

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En última instancia, "Insidious: La puerta roja" ofrece una experiencia satisfactoria, llena de sustos y terror, dirigida honestamente a un público deseoso de disfrutar del sobresalto. Patrick Wilson construye una película que no busca la originalidad, pero que aborda su trama con eficacia y crea una atmósfera inquietante que no da respiro al espectador. Es cierto que la cinta contiene los clichés habituales del cine de terror contemporáneo, pero su visionado resulta lo suficientemente entretenido para disfrutarla sin grandes pretensiones. Aunque ha perdido la sorpresa inicial de la primera entrega, Patrick Wilson aún logra incluir algunas escenas terroríficas que destacan entre lo mejor del año, como la formidable secuencia en la que Josh se somete a una resonancia magnética en el hospital, donde todos nuestros miedos se condensan en apenas un par de planos. Solo por eso, ya merece la pena verla.

Un cierre digno para una saga que necesita reinventarse