martes. 23.07.2024

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Ainhoa Mela | @ainhoacriticas

Cuando en su visita a la Academia del Cine española el pasado mes de febrero preguntaron a Martin Scorsese qué le había llevado a sus 80 años a hacer una película sobre los asesinatos de los miembros de la tribu nativa Osage en la Oklahoma de 1920 a manos de los colonos blancos su respuesta fue clara: “esta es mi forma de pedir perdón”.

La culpa blanca y la deuda que Estados Unidos en general y Hollywood en particular tenían con la historia y los pueblos nativos parecía empezar a saldarse. No en vano el western, género cinematográfico por excelencia para muchos, había ayudado a perpetuar durante décadas la imagen heroica de los vaqueros y peregrinos blancos frente a los bárbaros “indios”. 

Recordar que Estados Unidos se levantó sobre el genocidio y ríos de sangre era la noble tarea a la que se afanó Scorsese y sus “Asesinos de la Luna” con una imperial Lily Gladstone que se convirtió en la primera mujer nativa en ser nominada en los premios Oscars en la categoría de mejor actriz protagonista por su papel en la cinta de Scorsese. Y se quedó a poco de conseguir la ansiada estatuilla si no fuese porque Emma Stone nos regaló una de esas interpretaciones que marcan la carrera de un actor en la singular “Pobres criaturas” de Yorgos Lanthimos. 

Recurriendo al ya eterno sueño de la tierra prometida, Kevin Costner tira de épica para regalarnos otro de esos westerns muy blancos

Todo apuntaba a que la película del maestro Scorsese llegaba como una promesa de cambio en la clásica narrativa estadounidense llena de false heroicidad. Pero ahora sabemos que aquello no fue más que un espejismo con el estreno en cines de la primera entrega de la saga de cuatro películas concebida por Kevin Costner bajo el título “Horizon: an American Saga”.

Haciendo un retrato de la época expansionista, tres son las historias principales que se intercalan a lo largo de tres horas con un punto en común: la conquista del Oeste de Estados Unidos forjada a través de una cruenta guerra de guerrillas entre nativos y colonos. 

Recurriendo al ya eterno sueño de la tierra prometida, Kevin Costner tira de épica para regalarnos otro de esos westerns muy blancos de los que ya hicieron John Wayne y Clint Eastwood en los que poco importa la verdad y la cita con la historia si tienes una buena historia que contar. 

Sin embargo, más allá de un combate en la oscuridad, una fotografía de escándalo que adentra al espectador en los atardeceres del medio oeste y unas actuaciones correctas con Kevin Costner a la cabeza, es precisamente la falta de una buena trama la que hace que esta historia no tenga mucho más que ofrecer. 

Kevin Costner llena la tierra de Horizon de personajes y tramas, la mayoría ordinarias e insulsas para las que el largo metraje se convierte en su gran enemigo

Enamorado del género y queriéndose alejar de aclamado universo de Yellowstone que recuperó la imagen de vaquero de uno de los galanes clásicos de Hollywood en la ficción que sigue a la familia Dutton, Kevin Costner llena la tierra de Horizon de personajes y tramas, la mayoría ordinarias e insulsas para las que el largo metraje se convierte en su gran enemigo. Demasiado tiempo y poca historia trascendente en una primera parte de la saga que suena demasiado introductoria y para la que Kevin Costner, director de orquesta de esta ceremonia en su figura de productor, guionista y director de la obra, no ha sabido encontrar el equilibrio narrativo que hiciesen llevaderos unas horas que por momentos se hacen eternos. 

Y es que, tras una primera hora trepidante llena de tensión, fuego y sangre, a este western pronto se le empiezan a ver las costuras dando paso a una narrativa lenta llena de grandes silencios y algunos diálogos interrumpidos a golpe de tiro y que desembocan con un magistral despliegue de estrategia de marketing, en el tráiler de la segunda parte de esta saga que verá su estreno en España el 30 de agosto de este mismo año. 

Con su proyecto más personal, Kevin Costner ha decidido apostar el todo por el todo autofinanciándose una saga vestida de épica que pretende deslumbrar al espectador recuperando el western más clásico; un mosaico de historias al que no le faltan ni vaqueros de gatillo fácil a caballo ni bonitos atardeceres por las llanuras desérticas de la América profunda pero sí un poco de justicia con el pueblo indígena y una buena historia que contar. 

Horizon: Kevin Costner recurre a la épica con el retrato de una época falto de una...