martes. 05.03.2024
Manuel Lombo
Foto © Elvira Megías.
 

Vicente I. Sánchez | @Snchez1Godotx

Hay artistas que, en pocos minutos, son capaces de enamorar y cautivar a un auditorio gracias a la simpatía y al magnetismo que desprenden. Esta fue la sensación que transmitió el sevillano Manuel Lombo desde que salió a las tablas de la Sala de Cámara del Auditorio Nacional de Música dentro de una nueva sesión del ciclo Andalucía flamenca.

Con un recinto lleno de gente y con muchas ganas de una tarde de duende, el artista nacido en Dos Hermanas salió puntual a la cita acompañado de la guitarra de Jesús Rodríguez y de las palmas y coros de Cristina Tovar y Laura Marchena. Desde los primeros compases quedó muy claro que es un cantaor que domina el escenario y que su voz madura y aflamencada sabe moverse muy bien por los distintos palos del cante jondo. Una experiencia avalada por media docena de discos y varios programas de televisión junto a Diana Navarro, que han tenido gran repercusión para el flamenco y la copla, sirviendo como base para publicar el disco "Lombo y aparte" (2022), donde se acompaña de artistas como Pastora Soler, Tomasa "La Macanita", Gala Évora, Pepe Roca, Argentina, Rocío y Lola Avilés, o el pianista Andrés Barrios, en un viaje que abarca desde el bolero hasta el flamenco más puro.

Manuel Lombo
Foto © Elvira Megías.

Su concierto en el Auditorio Nacional fue un ejercicio de estilo y raza, donde Lombo pudo dar rienda suelta a su cante más sentido y en el que la guitarra de Jesús Rodríguez fue mucho más que un acompañante, llegando por momentos a transformar sus melodías en todo un universo. El concierto tuvo dos partes muy claras: una primera, muy sentida y casi religiosa, en la que el cantante, sentado junto a su "troupe", exploró lo más profundo y hermoso que puede ofrecer el cante si se le acompaña de sentimiento; y una segunda, con el artista ya levantado, mucho más dinámica y llena de valentía y tablas. Fue precisamente en esta segunda parte cuando se ganó al público y los aplausos ya no pararon, empezando con esa versión maravillosa de "Lo prohibido", en la que Lombo saca numerosos registros de su voz y que casi parece un tema especialmente escrito para él. No obstante, Lombo no oculta sus referentes, especialmente su pasión por Bambino, a quien dio vida en el tema "Pasión" y del que reconoció que le ha marcado profundamente en su forma de entender la música y el flamenco. Se entiende, por eso, que su estilo también le haya influido en temas como "Voy a perder la cabeza por tu amor" o "Háblame", sin renunciar tampoco a su amor por la música de Miguel Vargas y Rafael de León.

Y así, entre copla y flamenco, Manuel Lombo demostró que actualmente es una de las grandes voces del panorama español, concluyendo el concierto cantando entre el público y a capella "Silencio por un torero" con esa copla final tan sentida que dice: "Pa' qué quiero mi alegría si se ha muerto Joselito". Un tema que cerró una noche de pasión y flamenco de muy alto nivel.

El cante de Manuel Lombo enamora al Auditorio Nacional