lunes. 04.03.2024
biblioteca

En 2022 se han producido algo más de 14 millones de descargas/ventas de libros infantiles y juveniles. El subsector editorial de libros infantiles y juveniles es el que más ha crecido en el último año; lleva creciendo a buen ritmo en los últimos diez años consecutivos y ya factura el 17% de la facturación general del sector editorial en nuestro país.

Por lo que parece, la actual ofensiva de los instrumentos electrónicos, que van sustituyendo, precisamente en las edades más tempranas, al tradicional libro en papel, no consiguen eliminarlo.

Existen una serie de características del libro tradicional que juegan a su favor. Uno de los sentidos más olvidados de los humanos es el tacto. Sin embargo, los asiduos lectores y lectoras del libro en papel una de las diferencias con el electrónico que más destacan, precisamente, es su atractivo táctil. Las yemas de los dedos, con tantas y tan sensibles terminaciones nerviosas, perciben las diferencias a su favor. Los diferentes tipos de papel, su distinto gramaje, sus diversas texturas ofrecen una gama de posibilidades para el lector, que le llevan a elegirlo frente a la frialdad, tristeza y monotonía del electrónico. Abrir la portada de un libro, acariciar su lomo, sus nervios, pasar sus hojas se convierte en un placer que nos produce cierta adicción.

Abrir la portada de un libro, acariciar su lomo, sus nervios, pasar sus hojas se convierte en un placer que nos produce cierta adicción

El sentido olfativo es otro de los olvidados y sin embargo el olor del libro en papel al batir sus hojas, el peculiar olor de las pieles de sus encuadernaciones, su mezcla, es otra de las percepciones que se recuerdan por parte de los lectores. Las librerías y la bibliotecas, antiguas y modernas, nos envían olores especiales que nos atraen para visitarlas. Son como los olores de los hornos de pan que invaden e impactan en nuestro bulbo olfativo, tan antiguo en el ser humano y tan poco apreciado en la actualidad. El despliegue de sus potencialidades y su protección frente a las contaminaciones nos exige aprovechar los buenos olores estimulantes.

La ilustración como categoría. Efectivamente, en el libro en papel la ilustración alcanza una función protagonista a la par que el contenido escrito. Desde hace siglos los Códices se Iluminaban. Hoy forman parte de los Tesoros de las Bibliotecas Nacionales. Tan es así que hay libros famosos por sus ilustradores e ilustraciones, al mismo nivel que sus autores literarios. La ilustración en el libro desempeña una función muy relevante e incluso imprescindible. Es el caso de la ilustración en libros científicos o de divulgación científica. En campos como naturaleza, botánica, zoología, biología; en cartografía; en medicina, anatomía, biología, cirugía, neurología, es imprescindible. En arquitectura, decoración, en diseños industriales, automovilismo, aviación y naval. En todos los casos esta implicado el artista, sea dibujo artístico o técnico, que debe trasmitir, a través de la vista del lector, más allá de lo escrito, de forma simple o compleja, lo difícil de describir por escrito. Los libros de arte y su calidad técnica nos permiten conocer obras que, sin ellos, no podríamos ni intuir.

Las artes gráficas en los últimos años han revolucionado el libro y su presentación, así como las capacidades de comunicación. Empezando por la riqueza, variedad y calidad de los colores, de las tipografías, de las texturas y terminando por el número infinito de ejemplares y ediciones que se pueden editar y se editan. La edición ha innovado con audacia y, hoy, hay libros que expiden olores y sabores no sólo con la fantasía.

El tiempo en los libros ha formado y forma parte de nuestras vidas. Recuerdos escritos, intensos como la magdalena de Proust. Tiempo de lectura. Hemos vivido con ellos y en ellos. Hemos aprendido a pensar. Con ellos hemos convivido en nuestra intimidad, hemos sentido, pero también en las conversaciones y comentarios con los otros. Hemos leído en voz alta para los demás, en común; y hemos escuchado leer también en común.

Todos los aspectos arriba descritos, combinados con habilidad e inteligencia, nos permiten conseguir una herramienta de origen ancestral, pero plenamente actualizada, capaz de seguir prestándonos placer, fantasía, conocimiento, información, entretenimiento, a un precio asequible y accesible.

Hemos aprendido a leer con ellos y en ellos y seguimos dándoles vida, lo mismo que ellos nos la dan a nosotros.

Bibliotecas: cuentos y cuentas