lunes. 26.02.2024
splendid_hotel_rimbaud_en_africa_fotograma

Jaime Polo | @lovacaine

Pedro Aguilera nos embarca en un viaje cinematográfico inesperado y provocador con su cuarto largometraje, "Splendid Hotel: Rimbaud en África". La película, que se estrenó el 15 de diciembre, ha dejado su huella en prestigiosos festivales, como la Sección Oficial de Rizoma y la Sección Las Nuevas Olas del Festival de Sevilla.

La trama nos sumerge en Tadjoura, El Mar Rojo, en el año 1886, donde el poeta maldito Arthur Rimbaud, tras abandonar la poesía, se convierte en traficante de armas en el Cuerno de África. Su objetivo es armar una caravana y vender fusiles al rey de Abisinia, anhelando acumular suficiente fortuna para regresar a Francia y vivir en paz. Sin embargo, el destino le tiene reservado un desenlace completamente diferente. En medio de la interminable espera, Rimbaud experimenta una transformación, llegando a un punto de no retorno mientras los días transcurren en un entorno agobiante de calor y luz implacable.

A pesar de la intensidad de los 79 minutos que componen la película, hay una sensación de insatisfacción. La falta de conexión con la esencia de Rimbaud se percibe como un fallo excesivamente pretencioso y calculado que pesa sobre la experiencia del espectador. La película se esfuerza por autodenominarse como una obra maestra, pero esta insistencia resulta cansada al visionarla.

No obstante, es crucial reconocer la intención proclamada por Aguilera de iluminar la estancia africana del poeta. El uso de las cartas abisinias como estructura y excusa puede ser interpretado como un intento audaz de fusionar realidad y ficción para ofrecer una experiencia cinematográfica única, y en cierta medida, logra alcanzar este propósito.

splendid_hotel_rimbaud_en_africa_cartel

El principal inconveniente radica en la falta de equilibrio, donde la película se dedica en exceso a ensalzar sus propios méritos y la complejidad con la que aborda sus historias. El director parece estar demasiado absorto en darse a sí mismo palmaditas en la espalda y en vender la grandiosidad de su enfoque cinematográfico. La clave reside en el equilibrio, en comprender dónde te encuentras y qué estás narrando.

En resumen, "Splendid Hotel: Rimbaud en África" es una obra que, a pesar de sus intentos ambiciosos y su enfoque distintivo, no logra ensalzarse completamente. El desequilibrio entre la narrativa y la autoindulgencia del director afecta la experiencia general, dejando un sabor agridulce en la exploración de la estancia africana de Rimbaud.

'Splendid Hotel': Rimbaud reimaginado entre la creatividad y la desilusión