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jueves. 18.08.2022
CRÓNICAS DE AMÉRICA LATINA | JAVIER M. GONZÁLEZ

Resucitan en Argentina la reelección de Cristina Fernández

El desafío de Máximo Kirchner, en su primer discurso público, reinstaló la polémica.

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Cristina Fernández junto a su hijo Máximo.

@jgonzalezok / Si hay una capacidad evidente en el gobierno argentino es su talento y su voluntad para imponer la agenda de discusión pública. Incluso de temas que no figuran en ninguna encuesta como preocupación de los ciudadanos. La inflación, la inseguridad o el desempleo, no están en el repertorio oficial. Pero ahora, cuando ya se creía enterrado, se vuelve a la carga con la reelección de Cristina Fernández, impedida por la Constitución para aspirar a un tercer mandato consecutivo.

No hay ninguna posibilidad legal de convertirlo en realidad. El tema no solo estaba sepultado, incluso se había olvidado después de la derrota en las elecciones del año pasado, en las que la renovación parcial del parlamento dejó claro que los números para una reforma constitucional no le daban al gobierno. Pero bastó que el hijo de la presidente hablase del tema en su primera aparición pública, para que todo el arco del kirchnerismo volviese a porfiar con esta cuestión.

La reedición de esta polémica pone de manifiesto la dificultad del kirchnerismo puro de instalar un candidato propio, cuando faltan solo 13 meses para las elecciones del 25 de octubre del año próximo. Pero el calendario es más urgente, ya que antes hay que pasar por las elecciones primarias, que se celebrarán el 9 de agosto, con lo que queda poco para comenzar a decidir candidaturas.

Ninguno de los siete aspirantes dentro del peronismo -entre ellos Daniel Scioli, Florencio Randazzo, Agustín Rossi, o Julián Domínguez- es aceptado por el kirchnerismo al considerar que no son garantía de lealtad a las esencias. El ex canciller Jorge Taiana, que fue lanzado por el Movimiento Evita, que ideológicamente sería el más próximo, entra en competencia con La Cámpora. El kirchnerismo siempre sostiene que ha logrado imponer un modelo, que debería ser independiente de los candidatos, pero el verticalismo, el culto a la personalidad y el populismo entran en contradicción con cualquier proyecto colectivo.

La plana mayor de La Cámpora, la organización juvenil del kirchnerismo, que tiene al joven Kirchner como referente, salió a defender las palabras del hijo de la presidente. Más como forma de apretar filas que como una propuesta práctica y realista. Andrés el Cuervo Larroque, secretario general de los camporistas, trató de desmerecer al sucesor de Cristina Fernández, preguntándose: “¿qué legitimidad puede tener un próximo gobierno que no compita con quien concita la mayor adhesión de nuestro pueblo?”.

Mariano Recalde, presidente de Aerolíneas Argentinas, otro de los integrantes de la organización, al que se lo cita como posible jefe de Gabinete, sostuvo: “si la oposición plantea que hay que terminar con este modelo, la única manera de ganarle al kirchnerismo es ganarle a Cristina”.

Juan Cabandié sostuvo que si la presidente tuviese la posibilidad constitucional de presentarse nuevamente, ganaría, aunque las encuestas dicen que, como mínimo, estaría muy lejos del 54 % que logró en las elecciones del 2011. Wado de Pedro reconoció que no se trata de volver a tratar el tema de la reelección: “es una forma retórica (…) tiene más que ver con algo simbólico. No hay ningún proyecto, no es nuestra intención reformar la Constitución”. El mensaje iría destinado a reforzar el liderazgo de Cristina Fernández al final de un mandato que está siendo erosionado por una crisis económica y social que se agudiza cada día.

El veterano diputado Carlos Kunkel desafió a la oposición a que digan si están dispuestos a enfrentar en las urnas a Cristina: “si no están dispuestos que digan por qué, porque si el tema es una ley, una ley la votan los diputados y senadores que están con mandato vigente en cada momento histórico, si no se puede derogar ninguna ley, disolvamos el parlamento”.  

La oposición no ha querido entrar en el tema, ya que considera que se trata de una provocación. “Es una gran cortina de humo para tapar las falencias del gobierno, que no puede responder sobre una inflación que pasa los 40 puntos, el desempleo, la inseguridad y el avance del narcotráfico. Todas las semanas tienen que inventar algo para tratar de desviar el tema”, dijo el senador Ernesto Sanz (UCR), uno de los precandidatos presidenciales de la coalición opositora UNEN.

La reacción al primer discurso del hijo de la presidente estuvo llena de declaraciones exageradas. Toda la plana mayor de La Cámpora, siempre esquiva con el periodismo, salió a dar entrevistas y a elogiar el acontecimiento. El ministro de Economía, Axel Kicillof, fue el que más exageró la importancia del debut de Máximo, al señalar que la suya fue una “intervención política esclarecedora”. En el propio acto en el estadio de Argentinos Juniors, se vio al Cuervo Larroque y Wado de Pedro conteniendo la emoción y al borde de las lágrimas. Y varios otros compañeros de La Cámpora coincidieron en señalar que con  la intervención del heredero de los Kirchner “se terminó el mito de que Máximo (solo) juega a la Play”.

Resucitan en Argentina la reelección de Cristina Fernández