martes. 16.07.2024
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@jgonzalezok / El presidente argentino, Mauricio Macri, utilizó un tercio de su discurso ante la Asamblea Legislativa para detallar la herencia recibida de su antecesora, Cristina Fernández. Y se comprometió a publicar el detalle, área por área, para que todos sepan el estado de la Argentina el 10 de diciembre de 2015, fecha en la que asumió el gobierno. Macri habló en la apertura del período ordinario de sesiones.

“Encontramos un Estado desordenado y mal gestionado, con instrumentos de navegación rotos. Se ocultó información, faltan documentos, no hay estadísticas y hasta cuesta encontrar papeles”, dijo Macri, que hizo un discurso mucho más corto -60 minutos-, frente a la costumbre de Cristina Fernández, que acostumbraba a hablar horas.

Ante el relato oficial del kirchnerismo, que se presentó como campeón en la lucha contra la pobreza, Macri afirmó que el modelo de inclusión social y crecimiento “del que tanto habló el gobierno anterior, nos llevó a la pobreza y la exclusión”. Recordó el último informe del Observatorio de la Universidad Católica, según el cual el 29 % de los argentinos son pobres y el 6 % vive en la indigencia. Dicho informe también afirma que el 42 % de la población no tiene cloacas y que el 13 % no cuenta con agua corriente.

Aseguró que, pese a que los argentinos pagaron 694.000 millones de dólares en impuestos más que en la década del 90, “nos encontramos con un Estado con dificultades para resolver la pobreza y la indigencia, un Estado con poca o nula capacidad para atender sus obligaciones”.

El presidente Macri, que asumió el pasado 10 de diciembre, añadió: “Nos encontramos un país lleno de deudas, deudas de infraestructura, deudas sociales, deudas de desarrollo. En estos años de vacas gordas no solo no ahorramos, sino que nos comimos nuestro capital”. 

También denunció que se encontró un Estado plagado de clientelismo, despilfarro y corrupción, que se puso al servicio de la militancia política. En este sentido afirmó que el gobierno anterior mintió camuflando el desempleo con empleo público, que creció un 64 % entre 2003 y 2014.

Aseguró que la inflación existió porque el anterior gobierno la promovió, “porque creía que era una herramienta de política económica válida”. Resaltó que hace una década que Argentina es uno de los países con mayor inflación del mundo, con un promedio del 20 % anual y casi 700 % acumulado en los últimos diez años. “La causa principal de la inflación fue la utilización del Banco Central para financiar el gasto público y las deudas. Esto sometió a la población a una suba de precios constante que daña principalmente a los hogares que menos tienen”.

La decadencia de la infraestructura también fue señalada por Macri, que resaltó que “lo lamentable es que no faltaron recursos, pero casi todas las rutas, puertos, trenes y comunicaciones están deteriorados o saturados”.

También puso énfasis en otros dos problemas que más preocupan a los argentinos: la inseguridad y el narcotráfico. “La inseguridad no es una sensación (como sostuvo el anterior gobierno), es un flagelo que ha sido negado sistemáticamente, generando otra violencia, la verbal, la denigración de sentir que el Estado no solo no te cuida sino que te falta al respeto”.

Respecto al narcotráfico, Macri afirmó que Argentina es el tercer país exportador de cocaína, y que el consumo creció exponencialmente, empujado por un narcotráfico que se siente libre para expandirse: “Somos un país que vende droga, que la exporta, y en el que creció el narcotráfico. La Justicia deberá investigar si fue por desidia, incompetencia o complicidad (…) Hoy somos un país próspero para los narcotraficantes, recibimos la droga, la transformamos, la vendemos y la exportamos a otros continentes y a países vecinos”.

También denunció la indefensión de las extensas fronteras del país, ya que solo el 17 % está cubierto por la vigilancia de los radares. Además aseguró: “tenemos aviones que no vuelan, pocos barcos funcionan y hay escasez de equipamiento en todas las fueras armadas”.

El discurso de Macri supuso un cambio en la estética respecto a los años anteriores. No hubo militantes del oficialismo con pancartas y banderas, que interrumpieran con cantos y lanzaran papelitos. Faltaron habituales figuras en los palcos de invitados, como Hebe de Bonafini y Estela de Carlotto, dirigentes de las Madres y Abuelas de la Plaza de Mayo, respectivamente. Pero estuvo Adolfo Pérez Esquivel, Premio Nóbel de la Paz, encarcelado por la dictadura, y el cacique indígena Félix Díaz, que sufrió la represión del gobernador kirchnerista de Formosa, Gildo Insfrán.

Macri hizo una referencia al próximo aniversario, el número 40, del sangriento golpe de Estado de 1976. “Aprovechemos este año para gritar juntos Nunca Más a la violencia institucional y política”, exhortó.

En el discurso presidencial no estuvo Máximo Kirchner, el hijo de la presidente, que ganó un escaño de diputado en las últimas elecciones. Referente de la organización juvenil La Cámpora, prefirió quedarse en su provincia, Santa Cruz, y criticar el discurso presidencial desde la Patagonia.

Los diputados opositores del kirchnerismo abuchearon en diversas ocasiones al presidente, al que le lanzaron gritos como Gorila (una vieja expresión para designar a los antiperonistas.

Macri hace una dura descripción de la herencia recibida