lunes. 20.05.2024
Henrique Capriles.

@jgonzalezokEl equipo de campaña del opositor Henrique Capriles presentó al Consejo Nacional Electoral (CNE) la petición para un recuento voto a voto de los resultados de las elecciones del pasado domingo, en las que Nicolás Maduro ganó con una ventaja de solo 265.000 votos. En una reunión de cerca de dos horas y media con la titular del CNE, Tibisay Lucena, los opositores pidieron la revisión de “boletas, actas, máquinas, huellas y cuadernos” de votación. La presidente del CNE se comprometió a darles una respuesta, aunque ya antes había dicho que abrir las cajas “sería retroceder al viciado y obsoleto conteo manual” y el CNE ya proclamó la victoria de Maduro.

Antes de estas elecciones, el sistema electoral venezolano se consideraba perfecto –así lo aseguró, entre otros, el ex presidente norteamericano Jimmy Carter-, porque la votación electrónica generaba un respaldo en papel, que serviría de garantía ante eventuales reclamos. El candidato opositor se preguntó de qué sirve el comprobante de voto que recibe cada elector si cuando hay dudas no se abren las urnas.

Para la ONG Observatorio Electoral Venezolano, lo estrecho del resultado puede considerarse un empate técnico: “la diferencia arrojada fue mínima y no permitió establecer con seguridad cuál candidato ha sido el ganador”. La oposición considera que las irregularidades que puede aportar el recuento manual y el voto de los electores en el extranjero –mayoritariamente antichavista-, podría darle la victoria a Capriles por unos miles de votos.

La actitud de Nicolás Maduro ha cambiado varias veces a lo largo de solo unas horas. En su primer discurso tras las elecciones admitió que hubiera un recuento; después dijo que la auditoría que habitualmente se hace con el 54% de las actas era suficiente; y después dijo que acataría lo que decidiera el CNE.

La presidente del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), Luisa Estella Morales, declaró que el recuento manual de votos manuales no existe en la Constitución de 1999, por lo que la demanda de la oposición en este sentido “es un engaño a la población”. Para Capriles, la magistrada desconoce la realidad del proceso electoral y acusó a las cabezas de las instituciones del Estado de no actuar con independencia y con apego a la Constitución: “cada una de las cabezas de las instituciones vienen de una militancia política, del partido de gobierno.

Entretanto, la retórica del gobierno ha subido el tono, afirmando que lo que está en marcha es un golpe de Estado. Nicolás Maduro responsabilizó a Capriles de los hechos de violencia, que provocaron 8 muertos y decenas de heridos. Y lanzó la idea de desconocerlo como gobernador del Estado Miranda. En este sentido Maduro afirmó que no reconocerá a ningún gobernador que no lo reconozca a él, “y que venga el conflicto que tenga que venir”. Añadió que hará las necesarias reformas a las leyes y reglamentos para cumplir con esta instrucción. A lo que Capriles respondió que a él no lo tiene que reconocer como gobernador, sino como presidente.

El presidente de la Asamblea Nacional, Diosdado Cabello, por su parte, también tomó medidas contra la oposición, al destituir a algunos opositores como presidentes de algunas comisiones. Y también les retiró el uso de la palabra: “como hay personas que no quieren reconocer al compañero Nicolás Maduro como presidente de este país, en esta Asamblea Nacional, mientras yo sea presidente, no tendrá derecho de palabra ningún diputado que no reconozca al compañero Nicolás Maduro (…) Pueden meterse donde quieran, vayan a declarar en Globovisión –canal opositor-, pero aquí no”.

El dirigente opositor Leopoldo López denunció que el gobierno había ordenado la detención de Capriles y otros dirigentes, amparándose en los hechos que provocaron los muertos y heridos, pero que habría paralizado las órdenes, esperando un clima de violencia y conflicto.

El gobierno también ha rechazado que algunos gobiernos extranjeros –entre ellos EE.UU.- hayan pedido el recuento de votos. “Saque sus ojos de aquí, John Ferry, fuera de aquí, ya basta de intervencionismo”, dijo Maduro, al mejor estilo de Hugo Chávez, refiriéndose al Secretario de Estado norteamericano. Diosdado Cabello, presidente de la Asamblea Nacional, no se quedó atrás, al invitar al gobierno estadounidense a “guardarse la lengua en el bolsillo”.

Maduro tomará posesión formal de su cargo este viernes, día 19. Pero antes, los presidentes de la UNASUR (Unión de Naciones Sudamericanas), mantendrán en Lima una reunión extraordinaria para tratar la situación. Una misión de la organización estuvo en Venezuela acompañando el proceso electoral y dio el visto bueno al resultado. Y la mayor parte de los presidentes de la organización, creada a iniciativa de Hugo Chávez, ya reconocieron a Maduro.

Su posición, en todo caso, es de debilidad política. Ante las dudas sobre la legalidad de la elección, la tentación parece llevarlo a radicalizarse, pasando por encima de una oposición que por primera vez en los 14 años de chavismo ha podido plantar batalla. Por lo visto en las últimas horas parece difícil que pueda haber un proceso de diálogo con la oposición. Todo lo contrario, el gobierno redobla los ataques contra “la burguesía” y “el fascismo” y califica a Capriles como el nuevo Carmona, en referencia al fugaz presidente de facto durante el golpe contra Chávez en abril de 2002. 

La oposición venezolana pide oficialmente el recuento de votos