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viernes. 09.12.2022
TRIBUNA DE OPINIÓN

La vileza no es política

El insulto envilece la política y desbarata las reglas del juego democrático.

Carla Toscano, diputada de VOX, en el Congreso de los Diputados

¿Qué ha transcendido del debate parlamentario sobre los Presupuestos Generales? Cada portavoz debéis haber ponderado las cuentas presentadas, ponderando sus virtudes y defectos, para explicar el sentido de su voto. ¿Cómo juzgaríamos un foro donde se hurta el interés de los representados y se marea la perdiz hasta perder la más mínima sensatez?

En lugar de revisar las cuentas, algunos parlamentarios han hablado de cosas realmente desconcertantes. El sobrino de Rodrigo Rato disertó sobre las matanzas llevadas a cabo por el comunismo en China y otros lugares, como si esto tuviese algo que ver con lo tratado en el Congreso. Pero la deriva es generalizada. Se descalifican los acuerdos por cuestiones del pasado.

Se ha cruzado la intolerable línea del envilecimiento más descarnado. Proferir insultos relativos a la intimidad es algo absolutamente impropio y que denota una grave psicopatología social

Algunos grupos parlamentarios quedan ilegitimados por ser independentistas o herederos de ETA. Esa muletilla vale para criticarlo todo sin entrar en materia. El reproche es que quienes ocupan ilegítimamente La Moncloa pactan cualquier cosa con tal de seguir gobernando. Ni siquiera se molestan en inventariar errores concretos. Claro que, cuando lo hacen, salen trasquilados, como con la rebaja de los impuestos.

Irene Montero señala al grupo parlamentario de extrema derecha, VOX, en sede parlamentaria

La carencia de argumentos motiva el fácil recurso a las descalificaciones genéricas. Casi nos hemos acostumbrado a esa malversación de la vida parlamentaria. Pero ahora se ha cruzado la intolerable línea del envilecimiento más descarnado. Proferir insultos relativos a la intimidad es algo absolutamente impropio y que denota una grave psicopatología social. Invocar la Libertad tras verse reprendido por ello es una inversión de los valores. Jalear con aplausos esa ruindad no debería salir gratis.

Hay comportamientos que deberían conllevar la inhabilitación para seguir ejerciendo unas funciones cuya dignidad está denigrándose cada vez más

Al jurar o prometer el cargo, quienes reciben su acta parlamentaria deberían comprometerse a guardar cierto decoro y no comportarse como si perteneciesen a una pendenciera pandilla de matones. Hay comportamientos que deberían conllevar la inhabilitación para seguir ejerciendo unas funciones cuya dignidad está denigrándose cada vez más. No debería valer todo en política. Una cosa es no dar ejemplo y otra muy diferente abochornar a la ciudadanía con bellaquerías de tan baja estofa.

En este concurso de insultar al adversario político con una virulencia inusitada perdemos todos. Escuchar las vacuas declaraciones de los unos y los otros resulta harto aburrido. Pero grotescos remedos de lo que podría ser un debate parlamentario causa una terrible desazón. Tanto más, cuanto quienes insultan son aclamados por sus filas y porfían en el envilecimiento de la política.

La vileza no es política