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viernes. 12.08.2022
irene montero
Irene Montero junto a Jennifer Klein, directora Ejecutiva del Consejo de Políticas de Género de la Casa Blanca, en su reciente viaje a EEUU.

Dice la historia que en los siglos XVI y XVII, la persecución contra algunas mujeres calificadas como brujas tenía la hoguera como destino porque se las suponía expertas en la preparación de pócimas que tenían la facultad de hacer que el que las bebiese se enamorase u odiase a otras personas, el poder de transformarse o transformar a otros en animales, realizar vuelos nocturnos, hacerse invisibles, acceder a cualquier lugar por más lejano y seguro que fuese, y que eran responsables de múltiples desgracias. 

Si seguimos la caza obsesiva que viene sufriendo la ministra de Igualdad, Irene Montero, desde hace tiempo por parte de múltiples medios de comunicación, de dirigentes del Partido Popular y Vox, y de un batallón de bots en las Redes Sociales, no tendremos ninguna duda de que, si como en la aquellas épocas existiera la práctica de la hoguera, haría ya varios meses que Irene Montero sería cenizas después de arder en la plaza pública. 

La ministra de Igualdad ha venido siendo blanco favorito de ataques y desinformación, lo que nos debería causar vergüenza e indignación

La ministra de Igualdad española ha venido siendo blanco favorito de ataques y desinformación, lo que nos debería causar vergüenza e indignación. Y lo digo desde mi no corta distancia con lo que es una parte sustancial del discurso político de Irene Montero y de su partido en temas como su valoración de nuestra Transición Democrática o de que hoy sea una prioridad la batalla por la instauración de una República en España , incluso en relación con algunas de las tesis que defiende su ministerio de Igualdad, me reconozco, quizás por coincidencia generacional, con las opiniones de ese sector del feminismo que, para resumir,  puede representar la ex vicepresidenta Carmen Calvo. 

Pero más allá de matices de acuerdos y desacuerdos con Irene Montero, es indignante la caza que está sufriendo. Para tomar conciencia de su dimensión basta repasar algunas de las mentiras y de los bulos que despliegan día a día los sectores más reaccionarios de nuestro país, como el “anuncio” el pasado mayo, que compartieron miles de personas en las redes sociales acompañado de insultos y amenazas, en el que aseguraban que el Ministerio de Igualdad estaba preparando que en la nueva Ley de Igualdad, aprobada hace pocos días, se estableciera “la prohibición de que en los pantalones de los hombres hubiera bragueta”. ¿Ridículo? ¡Si!, pero ahí está, porque todo vale en el “patio de vecinos” o en “la pocilga de cobardes” en que se convierten en tantas ocasiones las redes sociales. 

Pero lo grave no está en los bulos, mentiras e insultos que recurrentemente le vierten en Twitter, TicTok o Facebook …..

Lo preocupante y desolador en relación con las más elementales normas de confrontación democrática es el activismo difamatorio de algunos medios de comunicación, como hemos podido comprobar recientemente con la manipulación del vídeo en el que cortaron la declaración de la Ministra de Igualdad, emitido en los programas de Espejo Público (Antena 3), el de Ana Rosa (Telecinco) y el de Más de Uno (Onda Cero), y un largo etcétera. Un video manipulado que luego sirvió para denunciar su aparente silencio y en relación con el que se preguntaban «¿por qué no había dado su opinión la Ministra?». Un manipulación mal intencionada y tan escandalosa que el escritor Arturo Pérez Reverter, que se había sumado a la crítica a Irene Montero por su supuesta no declaración sobre los hechos de Melilla, al saber la verdad de esta manipulación ha pedido disculpas en estos términos: «A mí también me la colaron. Mis disculpas».

Incluso aún más escandalosa y preocúpate que la manipulación y ataque militante que algunos medios de comunicación vierten hacia esta Ministra. Es la campaña que ha desatado el Partido Popular sobre su reciente viaje a EE.UU en la que el propio Alberto Núñez Feijóo, y detrás suyo un rosario de dirigentes de este partido, intentan menospreciar los objetivos del viaje calificándolo de “viaje de fin de curso de adolescentes”, “vacaciones gratis total”, “es una falta de respeto con lo que está sufriendo la ciudadanía española”, “es un escándalo que se hicieran una fotografía la delegación en NY”…., más allá de la actividad, reuniones y encuentros que haya tenido la Ministra y su equipo en este viaje. No parece que este trabajo sea la preocupación del Partido Popular, porque es muy larga la lista de menosprecios hacia la función del Ministerio de Igualdad, una inquina que ya se le dedicó a este ministerio en el Gobierno de Zapatero y su ministra Bibiana Aído. 

No sabemos si el odio que destilan algunas declaraciones responde sólo a actitudes, misóginas y machistas, o si han visto en Irene Montero y su Ministerio de Igualdad el eslabón más débil de la cadena que soporta el Gobierno de Coalición que preside Pedro Sánchez, y por ello no ahorran golpes y martillazos para debilitarlo. O si finalmente es lo que ha afirmado Àngels Barceló, en la Cadena SER, que “el problema del viaje de Irene Montero y otras miembros del partido a Nueva York es que son cuatro mujeres, jóvenes y progresistas, y una de ellas encabeza el Ministerio de Igualdad, ese que la derecha eliminaría”.

Sea lo que sea a lo que responda esta infame campaña, Irene Montero, Ministra de Igualdad, está de suerte, porque ya ha pasado la época de las antorchas portadas por los inquisidores y no la quemarán en la plaza del pueblo.   

Irene Montero, ¡a la hoguera con esa bruja!
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