domingo. 16.06.2024
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Con resultados preocupantes el 9-J en España, y más en Europa, considero que una de las claves para la defensa de la democracia es la activa participación de la ciudadanía, y, con ella y para ella, la adecuada organización y propuesta de las fuerzas progresistas. Por ello quiero ahora referirme en particular a lo que se entiende como “la izquierda del PSOE”, y la incidencia en ello del proyecto de SUMAR.

En mi opinión el fracaso de SUMAR no se expresa sólo en el resultado (que lo es haber obtenido 3 eurodiputados) sino también (quizás más) en las preguntas que se hacían en los días previos al 9-J: ¿Sumará más SUMAR que PODEMOS, ¿Llegará SUMAR a los 4 diputados europeos (el 4º era el 1º de IU)?

Aunque seguramente el FRACASO es anterior, es el fracaso de este PROYECTO por no saber, poder o querer desarrollar lo que anunciaba. Y lo que corresponde ahora es, creo que es, plantearnos si ese fracaso es irreversible y hay que empezar, de nuevo, de cero. ¿O quizás puede aún revertirse?

Porque los resultados de las elecciones europeas del 9-J evidencian sin duda el fracaso de este SUMAR, el fracaso de lo qué (y cómo y con quién) nos proponía en estas elecciones. También en las generales del 23-J, aunque en éstas pudiera aún conservar cierta apariencia de su proyecto original antes de la deslealtad de PODEMOS al abandonar a los dos días el grupo parlamentario con el que habían sido elegidos sus 5 diputados.

Porque, recordémoslo, SUMAR se planteaba originalmente como un ilusionante proyecto para la unidad de todas las fuerzas de progreso no organizadas en el Partido Socialista. Sus primeros pasos evidenciaban la enorme esperanza ciudadana que suscitaba esta propuesta, necesaria además para la gobernanza de España en coalición progresista.

Pero, de hecho, no ha pasado de ser una plataforma electoral, coordinando diversas propuestas electorales autonómicas y alguna de ámbito estatal, con planteamientos corporativos la mayoría de ellas en cada uno de sus específicos espacios. Y, sobre todo, sin un proyecto real de organización política con voluntad de impulsar una acción social continuada en torno a una propuesta política de progreso, una propuesta coherente de ámbito estatal y a la vez federal o confederal.

La histórica fragmentación de este espacio de la izquierda parecía una condena bíblica a la que Sumar venía a derrotar

La histórica fragmentación de este espacio de la izquierda parecía una condena bíblica a la que SUMAR venía a derrotar. Sabíamos de la dificultad del proyecto, comprobado además en la incapacidad de algunas de las fuerzas que afirmaban su disponibilidad (la de COMUNS en todo caso) para ir más allá de constituirse como un colectivo de adhesiones a unas/os pocas/os líderesas o líderes locales que habían sido capaces de enarbolar la antorcha en un momento determinado.

Junto con los indudables éxitos en la gestión de gobierno desde y con el Gobierno de coalición, surgieron, particularmente en las campañas y precampañas electorales, preocupantes limitaciones, con algunas propuestas bienintencionadas, pero de escaso rigor en su planteamiento y sin una elaboración colectiva desde el espacio político que supuestamente había de impulsarlas. Todo ello acompañado durante las campañas de una intermitente insolidaridad en la gestión desde el gobierno progresista de coalición, y de unos debates internos en las campañas en los que primaba la composición de las listas antes que el desarrollo de las propuestas políticas.

Y por si algo faltaba para el desaguisado, SUMAR ha presentado en Catalunya una papeleta de voto engañosa, con sólo los nombres de las y los candidatos de COMUNS, como si los electores catalanes en esta elección europea de colegio único estatal sólo votaran a 10 personas, como si las y los 51 otras/os candidatas/os de SUMAR fueran “de otros”. Se engaña a los electores de SUMAR en Catalunya que con su voto en realidad a quien designan prioritariamente es a Estrella Galán, no a Jaume Asens. No sé si sucede de forma similar en las demás autonomías. Un lamentable planteamiento sólo equiparable al de Esquerra, PNV, BILDU, BNG, … Un planteamiento formalmente válido por el art. 222 de la Ley Orgánica de Régimen Electoral General, pero muy discutible desde la perspectiva de un proyecto político como parecía que era el de SUMAR.

Sumar debe superar su aparente vocación de Pepito Grillo, rivalizando con Podemos sobre quién es más crítico con el PSOE

SUMAR debe superar su aparente vocación de Pepito Grillo, rivalizando con PODEMOS sobre quien es más crítico con el PSOE, mirando lo que hace éste para poner el acento en lo que se ha de hacer  “más de izquierdas”. En lugar de desarrollar una iniciativa propia en el marco de su participación, con voluntad de continuarla, en el gobierno de coalición progresista, conscientes de que gobernar un país, una institución, …, supone gobernar los contenidos y los tiempos, con iniciativas que han de ser eficaces por su posibilidad, y por y para ello suscitar los necesarios apoyos sociales para su conquista, sin olvidar que gobernar es algo más que proclamar objetivos más o menos utópicos o infantiles.                                

SUMAR debería entender que existe aún un espacio privilegiado y vacío, que el PSOE parece que ha olvidado o renunciado a ocupar desde hace años: el de organizar e impulsar la movilización social y política continuada, el plantearse ser en su práctica diaria “un partido de lucha y de gobierno”.

Ahora habrá que trabajar también a partir de estos resultados electorales y de su difícil digestión. La experiencia apunta sin embargo a la repetición de las carencias que han llevado a tales resultados.

Para terminar esta reflexión vuelvo a las primeras preguntas. ¿Es reversible este fracaso? El principal problema es la sensación de impotencia con la que lo planteo, pero quiero aún pensar que este autodestructivo desarrollo no es inevitable. Habría que partir del convencimiento de que lo necesario es siempre posible, aunque, también siempre, sea de difícil construcción.

Por mi parte, a pesar de las decepcionantes primeras explicaciones tras conocerse los resultados en la noche electoral de ayer, algunas consideraciones más en este supuesto espacio público abierto aún para la construcción de la propuesta original anunciada para SUMAR.

Habría que partir de unos enunciados políticos sencillos y claros del propio proyecto, partiendo de una voluntad unitaria y solidaria en el ámbito estatal, también en el europeo, incluso en el global de este mundo cada vez más pequeño por sus progresivas interrelaciones. Unidad y solidaridad que no han de excluir las particularidades de los ámbitos que se intenta integrar para su desarrollo autónomo, pero no corporativo ni insolidario.

Elaboración de contenidos necesariamente relacionada con la construcción también del colectivo de dirección, contenidos ambos imprescindibles en todo proyecto. Pero que no sean resultado de las inercias de lo hecho hasta ahora, ni de la prioritaria negociación a partir de los grupos de dirección de las partes a integrar, sino del resultado del trabajo político conjunto, de las nuevas iniciativas a desarrollar.

Tareas difíciles pero necesarias, con la posibilidad derivada de la necesidad, para las que en un primer momento se requiere lucidez y generosidad por parte de las personas que ahora asumen funciones de dirección.

Asumir el fracaso es condición indispensable para superarlo.

Aunque nos estemos preguntando ¿hasta cuándo?, ¡seamos aún optimistas!

Sumar: el qué, el cómo y el cuándo de un fracaso