sábado. 20.04.2024
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La mayoría de las encuestas da cuenta de cómo evoluciona la ventaja que mantienen PP y Vox. Las derechas más cerriles y retrógradas de las últimas décadas siguen al borde de alcanzar una mayoría parlamentaria. De seguir así, vamos de cabeza a la constitución de un gobierno reaccionario de sálvese quien pueda, pero ese escenario posible se decidirá el próximo 23J. Las elecciones democráticas no las ganan las encuestas ni los medios de comunicación o los grandes poderes económicos, sino lo votos de la mayoría.   

Puede que ni PSOE ni Sumar te convenzan. Puede que ni Pedro Sánchez ni Yolanda Díaz despierten tus simpatías. Pero, seguramente, reconoces algunos de los logros de la acción política del Gobierno de coalición progresista en la pasada legislatura a favor de preservar y mejorar los empleos, subir y dignificar el salario mínimo y las pensiones, defender a las mujeres frente a la violencia machista, avanzar en temas tan cruciales como la transición energética, la conllevancia en Cataluña y la memoria histórica o consolidar derechos de sectores sociales que carecían de ellos. Son hechos, no promesas ni relatos.  

La clave en estos momentos es apoyar la construcción de una mayoría parlamentaria progresista que respalde la formación y el buen hacer de un renovado gobierno de coalición progresista entre PSOE y Sumar

Puede que sigas teniendo muchas dudas sobre si es más útil votar al PSOE o a Sumar. En este momento político no importa demasiado elegir al uno o al otro, ambos son imprescindibles para garantizar una mayoría parlamentaria que respalde a un renovado gobierno de coalición progresista más cooperativo, más experimentado en las tareas de proteger a las personas y modernizar estructuras y especializaciones productivas y más consciente de la necesidad de no repetir errores que dificulten su imprescindible cooperación o sus relaciones con la mayoría social. En todo caso, no creo que tenga interés levantar las banderas de reafirmación partidista frente a otras fuerzas progresistas con las que se va a compartir un gobierno de coalición y una acción política progresistas que den continuidad a lo hecho conjuntamente en los últimos años. Ni por parte del PSOE ni de Sumar o cualquiera de las fuerzas de izquierdas que han confluido en Sumar. La clave en estos momentos es apoyar la construcción de una mayoría parlamentaria progresista que respalde la formación y el buen hacer de un renovado gobierno de coalición progresista entre PSOE y Sumar. Y en esa tarea primordial, el voto al PSOE de Pedro Sánchez y el voto al Sumar que encabeza Yolanda Díaz valen lo mismo y van a dar al mismo gobierno de coalición progresista.

La victoria del PP y Vox el 23J no supondría un simple giro a la derecha, su programa conjunto cuestiona la democracia, los Derechos Humanos y la convivencia

Puede que te estés preguntando todavía si merece la pena votar. No lo dudes, tu voto es decisivo. La decisión libre de la ciudadanía en la elección de sus representantes políticos es uno de los componentes esenciales de la democracia y la victoria de las derechas en estas elecciones generales puede poner la democracia en peligro, dada la labor sistemática y las propuestas programáticas de un bloque reaccionario que ha puesto sobre la mesa del debate público una montaña de mentiras y realidades alternativas y de propuestas que atentan contra los derechos y las aspiraciones de mayores niveles de igualdad y bienestar de buena parte de la ciudadanía. El PP y Vox son, en este momento político, indistinguibles y socios obligados del posible gobierno reaccionario que encabece Feijóo. El problema no es sólo Vox, es también el PP de Feijóo. Con el PP y con Vox a los mandos del Gobierno de España se reafirmarán el negacionismo climático, la tolerancia con la violencia machista, la austeridad y los recortes, la recentralización del Estado en Madrid a costa de las competencias del resto de las comunidades autónomas o la persecución de las personas que piensan, hablan o viven de forma diferente y no comulgan con las rancias ideas que quiere imponer la extrema derecha. No se trata de alarmar, pero la victoria del PP y Vox el 23J no supondría un simple giro a la derecha, su programa conjunto cuestiona la democracia, los Derechos Humanos y la convivencia.

La encrucijada

El 23J puedes elegir. Puedes respaldar a las Españas realmente existentes, la cohesión económica, social y territorial y la convivencia de la ciudadanía, lo que implica respetar su diversidad y los derechos de todos sus componentes. Puedes, también, como propugnan PP y Vox, votar a favor de una idea ilusoria y cerrada de España que hunde sus raíces en el franquismo y que conduce a la recesión, la imposición, la exclusión y la censura. Tu voto es decisivo para abordar y resolver democráticamente esta encrucijada. La situación es complicada, pero en tus manos está revertir la tendencia que reflejan casi todas las encuestas publicadas hasta hoy, último día que la Ley Orgánica del Régimen Electoral General permite publicar encuestas.

Las derechas están haciendo pasar una mayoría electoral simple por una mayoría parlamentaria absoluta y por una amplia mayoría social; están intentando implantar un estado de opinión que desanime el voto a las izquierdas, haciendo pensar a los votantes que la distancia existente es mucha y que la victoria de las derechas es ya irreversible. Las encuestas reflejan una ventaja electoral de las derechas que es real, lo que no es real son las conclusiones interesadas, ya que la distribución del voto entre bloques es menos desequilibrada de lo que pretenden PP y Vox y, sobre todo, la ventaja de las derechas es reversible. Depende de tu voto.  

Nuestro sistema democrático garantiza el derecho de toda la ciudadanía a decidir libremente la composición y las grandes líneas políticas del próximo Gobierno de España. Usa tu voto con libertad y responsabilidad, por ti, por los tuyos y por los derechos, bienestar y libertades de todas las personas y colectivos que el triunfo electoral de las derechas pondría en peligro.

Quedan unos días para el 23J. Hay que elegir ser parte de los problemas o de las soluciones. No te dejes engañar, los reaccionarios no son mayoría. Simplemente, están más agrupados, disponen de muchos medios y escasos escrúpulos democráticos y cuentan para gobernar, además de con los votos al PP y a Vox, con tu abstención y con los votos en blanco o nulos.

Tengas o no tengas claro si vas a votar o qué papeleta elegir, conviene hablar con las personas cercanas con las que nos relacionamos, explicándoles nuestras ideas y dudas y escuchando con atención y empatía las suyas. Intercambiar consignas, frases hechas, indignación o frustraciones no sirve para nada, se trata de dialogar sobre los problemas e incertidumbres comunes y sus posibles soluciones. Tienen las mismas preocupaciones y dudas que tú. La democracia se construye todos los días, conviviendo con las diferencias desde la proximidad, la tolerancia y el diálogo con los que piensan de otra manera o tienen la buena costumbre de dudar y hacerse preguntas. La democracia presupone el conflicto, pero también el diálogo y los acuerdos que evitan que los conflictos se hagan inmanejables, exploten y sean tan incontrolables como destructivos.  

Sin la polarización política y la crispación social, la extrema derecha y la derecha excluyente no estarían tan crecidas. Por eso las buscan, porque en su ausencia sus programas serían poco más que unas cuantas ideas fijas deslavazadas con las que intentan ocultar los poderosos intereses privados que defienden y la voluntad de imponerlos sin reparar en costes o mentiras. No se trata sólo de lo que vayan a hacer las derechas si ganan las elecciones, se trata también de comparar lo hecho por el Gobierno de coalición progresista en una situación de crisis multidimensional de gran envergadura y lo hecho por PP y Vox en esa situación crítica, oponiéndose a todas las medidas aprobadas democráticamente a favor del país y de la mayoría social. El legado de estas derechas reaccionarias que llevan toda la legislatura clamando contra la supuesta ilegitimidad de un gobierno progresista plenamente democrático es insoportable: una sociedad polarizada siempre al borde del conflicto político y la crispación social que es incapaz de acordar soluciones para las grandes y urgentes reformas estructurales e institucionales que requieren nuestro país y la Unión Europea. Sería una catástrofe que PP y Vox gobernaran.

Sigues teniendo en tus manos las herramientas democráticas más eficaces para impedirlo: tu voto y tu palabra le pueden dar la oportunidad que merece a un renovado gobierno de coalición progresista.

Adenda

Puede que, si has llegado hasta aquí en la lectura de este artículo que resalta la importancia de votar el próximo 23J por el PSOE o por Sumar, te resulte raro que no quede reflejada de forma más concreta la preferencia electoral del autor, un servidor, más allá de la evidente inclinación favorable a un nuevo gobierno de coalición progresista y a considerar que el voto al PSOE y a Sumar valen para lo mismo e irán a parar al mismo sitio.

No tengo ninguna razón para ocultar mi voto ni ningún incentivo para airearlo; por otro lado, no considero que explicitar si mi voto irá al PSOE o a Sumar añada algo al meollo del artículo. No obstante, como puede que haya un lector ocasional que tenga algún interés en saber a qué opción política voto, para contextualizar lo leído, respondo aquí a su hipotética demanda: el próximo 23J votaré a Sumar, más concretamente a la lista por Madrid que encabeza Yolanda Díaz. Las razones son varias, las resumo: me parece necesario apoyar con mi voto al desarrollo de una izquierda abierta, unitaria y comprometida con los afanes y preocupaciones de la mayoría social. Mi voto busca reforzar a Sumar en este trago electoral decisivo, no sólo porque contribuirá a parar los pies a las derechas y a la deriva extremista e iliberal en la que PP y Vox se han embarcado, sino también por lo que supondrá de acicate a la hora de cooperar con el PSOE en las complejas tareas que deberá llevar a cabo el nuevo gobierno de coalición progresista.

El resultado electoral lo decide tu voto, no las encuestas