domingo. 14.07.2024

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La izquierda convertida en liberal (no toda) se ha transformado en identitaria, globalista, woke y verde. Los intereses ya no son el igualar las clases acabando con ellas, sino en defender supuestas minorías victimizadas y destruir a todos los conceptos de las izquierdas obreras y socialistas en base a nuevas teorías de lenguaje, la censura liberal, la pertenencia a grupos por autodefinición, origen e incluso religión. Pero la acertada frase de “la misma clase obrera nativa o extranjera” he dejado de ser realidad por acción de las políticas de segregación de grupos, tribus o sentimientos y por considerarlos victimas del sistema no por su condición de explotadas y explotados sino en cuanto a sus gustos o su etnia o su raza, pero sin criticar el capitalismo y analizar su estrategia para destruir la izquierda, siempre y cuando esta represente un peligro a su hegemonía. El capitalismo nos controla mejor divididas y divididos además provoca la desunión entre miembros de una misma clase e incluso centro de trabajo en base a su color, su sexo y/o su inclinación sexual o de género y no como como a obreras y obreros habitantes de un mismo barrio, pueblo o fabrica con unos problemas comunes, falta de techo digno, salarios justos, sanidad decente así como todas y todos víctimas de una opresión generalizada que ejercen en alianza grandes empresarios, gerentes de grandes o medianas empresas y políticas y políticos del sistema ya sean de derechas o de izquierdas, es decir en realidad liberales o “iliberales” pero como una cuestión de poder, porque ninguna ni ninguno de ellos está por el socialismo, por el reparto de la riqueza, sino por las libertades puramente individualistas y sectoriales.

Las izquierdas woke renuncian a grandes reivindicaciones de clase como la vivienda o los derechos laborales, la pobreza o la desigualdad a cambio de políticas identitarias. El verdadero gran problema es la desposesión, la usurpación de lo público, la inexistencia del derecho a la vivienda o al buen vivir, mientras las izquierdas liberales, creyéndose su propia propaganda y sus propias leyes de igualación que en la realidad son puro papel mojado y que la patronal siempre se pasa por el arco del triunfo ignoran como se vive en los barrios y en los pueblos. Encima las mismas patronales que necesitan de la inmigración para mantener su producción y sus negocios echan gracias a la demagogia de las de las extremas derechas que ellos mismo financian, a pelear entre si a las trabajadoras y trabajadores, por unos servicios públicos cada día más deteriorados, un salario que no permite ya llegar al día 15 del mes o si sufren una avería no poder repararla. Esa es la realidad. Pero la izquierda liberal ha renunciado ya a la clase obrera, la desprecia y habla un lenguaje que esta no entiende. Las y los desiguales, los y las derrotadas del capital neoliberal abandonan a la izquierda de clase media porque ni le representa, ni la entiende, ni mucho menos cuanta con ella para sus cargos y representaciones políticas.

En las izquierdas socialistas y de clase las o los diputados y ministros obreros u obreras siempre fueron un timbre de honor para los partidos del Trabajo.

Hay esperanzas y no solo en Alemania con la BSW, si, veamos un ejemplo ilusionante y a tener en cuenta, en Gran Bretaña, en estas elecciones que van a tener lugar y que son de una importancia capital, los laboristas disidentes y de izquierda en primer lugar se enfrentan a un candidato derechista y sionista hindú, alguien de la alta burguesía procedente de la India y la reacción de una gran parte de la clase obrera inmigrante, en realidad clase obrera realmente existente es presentarse como candidatas y candidatos en la izquierda laborista como una opción no de raza o etnia, sino de clase y de personas que sufren una atroz abandono sanitario, el desempleo o la pobreza. Todas y todos hermanados y encima con el internacionalismo que no se debe confundir con el etnicismo o el orientalismo burgués, por bandera, es decir la primera preocupación del laborismo escindido de izquierda, además de la pobreza y la desigualdad es Palestina, es el genocidio porque permitir el genocidio como hacen los conservadores y el aparato laborista es una acción contra todas y todos nosotros, permitiendo el asesinato a pobres palestinas y palestinos garantizando el dominio mundial imperialista y por tanto también el dominio sobre nosotras y nosotros, robándonos encima nuestros partidos, nuestras ideas y nuestras esperanzas en el reparto y la igualdad, igualdad entre hombres y mujeres, entre todas y todos pero con reparto de la riqueza y sin ricos y pobres.         

La renuncia a la lucha de clases convierte a la izquierda liberal en inútil frente al...