viernes. 19.04.2024

El debate abierto sobre la posibilidad de conceder una amnistía a las personas implicadas en los hechos ocurridos en octubre de 2017 en Cataluña, celebración del referéndum ilegal y proclamación unilateral de independencia, ha tomado interés en estos días, toda vez, que es una de las reivindicaciones que los partidos nacionalistas catalanes vienen reivindicando y hoy su voto es determinante para la investidura del Presidente del Gobierno. A tal extremo, que hasta el PP se ha mostrado dispuesto a dialogar con el partido de Carles Puigdemont

El debate sobre la posible amnistía se presenta polémico, tanto por lo que se ha dicho sobre el asunto en el pasado reciente y que todos tenemos en la cabeza, como por las posibles dificultades tanto políticas como jurídicas que encierra en sí mismo.

Dejando a un lado los aspectos jurídicos, no por que tengan una importancia menor, sobre los que se interesarán y pronunciarán los juristas y en último extremo los tribunales, cabe centrarse en los elementos políticos y en los posicionamientos que se están poniendo encima de la mesa, atendiendo a la perspectiva de su utilidad para permitir la investidura de Pedro Sánchez como Presidente del Gobierno.

Solo la continuidad del gobierno progresista asegura esta senda y solo el apoyo de los partidos nacionalistas catalanes permite la continuidad del gobierno

Vaya por delante, que no soy contrario a que las personas sometidas a procedimientos judiciales y expuestas a posibles sanciones administrativas o penales, puedan evitar las mismas y en consecuencia no tengan que ir a la cárcel, pagar multas, perder empleos públicos, etc…, máxime cuando los dirigentes y principales responsables de los mismos han sido indultados.

Pero una cosa es, que no sean sancionados y otra muy distinta que se pueda establecer que lo que hicieron no fue constitutivo de delito ni de falta alguna. Porque precisamente lo que viene a representar la amnistía, en términos políticos, es que no ha habido delito. Distinto es, continuar avanzando por la vía ya transitada de los indultos y las modificaciones legislativas que tipifiquen mejor las conductas punibles, incluso impulsar iniciativas legales que incluyan medidas de gracia para las más de tres mil personas inmersas en procedimientos judiciales consecuencia del procés.

Es evidente que representaría un gran obstáculo para la convivencia en Cataluña la continuidad de dichos procedimientos judiciales, que amenazarían con entorpecer lo ya recorrido, con los buenos resultados por todos reconocidos, hoy el número de los partidarios de la independencia son claramente menos que antes y el resultado de las últimas elecciones generales en Cataluña constatan el retroceso de los partidos independentistas y el avance de las opciones federalistas y de izquierda.

Por tanto, continuar por la vía del diálogo y las soluciones políticas negociadas a los problemas pendientes, comprometer la búsqueda de un acuerdo que permita encontrar el encaje de Cataluña en España, pueden y tienen que ser objetivos del próximo gobierno, que solo lo serán, si continua al frente del mismo el Presidente Sánchez para lo que es preciso reunir los apoyos necesarios para su investidura.

Solo la continuidad del gobierno progresista asegura esta senda y solo el apoyo de los partidos nacionalistas catalanes permite la continuidad del gobierno. Se equivocarían los partidos independentistas si piensan que al actual gobierno se le puede llevar donde no quiere y las leyes no permiten, es de todos conocido que un referéndum de autodeterminación no es posible en nuestro ordenamiento constitucional, ni aceptado por la inmensa mayoría de las fuerzas políticas.

Flaco favor hacen a la continuidad del gobierno, quienes toman como punto de partida para las negociaciones con los independentistas, la concesión de una amnistía

Una vez fracase la investidura de Alberto Núñez Feijóo, el camino más rápido para la repetición de elecciones no será otro, que continuar poniendo como condición indispensable el referéndum de autodeterminación, dando así una nueva oportunidad a la derecha y afrontado un resultado incierto para los propios independentistas, que no está escrito en ningún sitio que no puedan retroceder aún más. 

Negociar la forma y el alcance que las medidas de gracia pueden tomar, para favorecer la convivencia y avanzar en la reconciliación en Cataluña, puede ser un elemento que, junto a otros en materia de competencias y financiación, permitan llegar a un acuerdo de investidura, este sería, por tanto, un punto de llegada y no un punto de partida.

Flaco favor hacen a la continuidad del gobierno, quienes toman como punto de partida para las negociaciones con los independentistas, la concesión de una amnistía con lo que en sí mismo implica políticamente, dándoles una baza fundamental a cambio de nada. Solo el afán de notoriedad explica algunas de las fotos que hemos visto estos días.


Andrés Hidalgo González | Sindicalista

A propósito de la demanda de Amnistía