sábado 25/9/21
SANIDAD PÚBLICA

Principales riesgos para una atención primaria de calidad

centro salud

La Atención Primaria en España está en crisis como consecuencia del abandono a la que la han sometido desde hace años los gobiernos centrales y autonómicos, su sometimiento a los servicios hospitalarios, los recortes tras la crisis del 2008 y las políticas aplicadas en la epidemia COVID en los Centros de Salud.

Nuestro Sistema Sanitario Público ha gozada hasta hace poco de un gran prestigio a nivel internacional, entre otras cosas por tener una red de Atención Primaria que, con algunos problemas de recursos, garantizaba el acceso de toda la población a la asistencia sanitaria.

Sin embargo, la pandemia ha dejado en evidencia importantes problemas en su orientación, organización y funcionamiento que ponen en cuestión su racionalidad, eficiencia y efectividad.

Después de grandes avances en la formación de su personal y en la calidad de las prestaciones, el modelo empieza a presentar preocupantes problemas de obsolescencia que sería necesario abordar con urgencia.

Para facilitar el análisis hemos agrupados estos problemas en cuatro apartados:

1.- FALTAN RECURSOS Y EL PERSONAL QUE INTEGRAN LOS EQUIPOS ESTA MAL DIMENSIONADO:

Su presupuesto es muy bajo, en torno al 14%, insuficiente para atender al 80% de la demanda. Falta personal como consecuencia de los grandes recortes estimándose un déficit de 2000 médicos, 4.500 enfermeras y 2000 administrativos

La composición de los equipos interdisciplinarios no responde a la demanda de atención de salud de la población ni garantizan una atención integral. El personal de enfermería, esencial para prestar cuidados de salud y atención domiciliaria es escaso (inferior al médico y menos de la mitad de los países europeos), personal administrativo (recepción y cribado de la demanda, información a la población), matronas, fisioterapia, trabajo social, odontología, y la mayoría de CCAA no cuentan en los equipos con psicología clínica, logoterapia, atención temprana, farmacia clínica, lo que deja sin atención numerosas demandas no médicas. Resultado: Perdida de calidad, racionalidad y capacidad resolutiva,

2.- MEDICALIZACION

La orientación de la actividad está centrada fundamentalmente en la curación de la enfermedad, marginando la promoción, prevención y rehabilitación. Gran parte de la demande se acumula en las consultas médicas (más del 70%) lo que tienen como resultado la masificación de las mismas y un escaso tiempo de consulta (inferior a 5 minutos). Los centros de salud no actúan (en su mayoría) sobre los principales determinantes de salud, personales, sociales o medioambientales. Resultado: Una atención irracional e ineficiente, iatrogénica (daña la salud), y frustración del personal y de la población.

3.- PERDIDA DE LA ACCESIBILIDAD A LOS CENTROS TRAS LA EPIDEMIA COVID

La lucha contra la pandemia se ha fundamentado en buena parte en el control de la demanda no COVID sobre los Centros de salud y hospitales, limitando el aflujo de pacientes a los centros (con la disculpa de evitar contagios), reduciendo las agendas (30 consultas diarias) sin incrementar personal, dando prioridad a las consultas telefónicas y telemáticas en detrimento de la presencial a pesar de que el contacto directo medico/paciente es fundamental en el primer nivel. También se han reducido las visitas domiciliarias de pacientes crónicos, encamados, discapacitados o terminales. Como consecuencia las esperas para consultas son de días o semanas, tanto para las telefónicas como las presenciales, generando colas en las puertas de los Centros. Las personas internadas en Residencias de Mayores (durante y después de la pandemia) no son atendidas por la Atención Primaria lo que supone la pérdida del derecho a la atención sanitaria de quienes viven en ellas. Resultado: Incremento de las listas de espera (superan en algunos casos las dos semanas), deterioro de la relación médico-paciente, perdida de la de la continuidad y longitudinalidad de la atención.

4.- DES-COORDINACIÓN OTROS RECURSOS RELACIONADOS CON LA SALUD

La relación de la AP con los con los servicios hospitalarios es muy deficiente lo que impide el control de los Procesos Asistenciales desde la AP, la continuidad y la longitudinalidad de la asistencia. Tampoco existe relación con los Servicios de Salud Pública (inexistentes de las Áreas de Salud y que llegaron a suprimirse en algunas Comunidades Autónomas como Madrid) imprescindibles para garantizar la prevención y control de epidemias y riesgos medioambientales ni con el Sistema de Atención a la Dependencia. En la mayor parte de las Comunidades Autónomas las áreas sanitarias carecen de instrumentos de gestión, de participación social y de coordinación con las administraciones locales, organizaciones sociales o servicios educativos imprescindibles para actuar sobre los determinantes de salud (alimentación sana, ejercicio físico saludable, riesgos medioambientales, educación sanitaria…). Resultado: Imposibilidad de prevenir y enfrentarse a epidemias (infecciones) y de intervenir sobre los determinantes de la salud (enfermedades crónicas y discapacidades

Esta situación es generalizada, aunque existen diferencias importantes entre CCAA y dentro de ellas entre los distintos centros de salud, y en su conjunto favorece el desprestigio, el descontento y la fractura entre la AP y la población.

Sin una potente alianza social y profesional para defender una Atención Primaria de Salud, universal, accesible y de calidad, será imposible frenar el desmantelamiento y privatización de la Atención Primaria (como en la Comunidad de Madrid donde se van a cerrar 41 Centros de Salud).

Manuel Martín García

Presidente Federación de Asociaciones para la Defensa de la Sanidad Pública

Principales riesgos para una atención primaria de calidad