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martes. 28.06.2022
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Pedro Sánchez y Alberto Núñez Feijóo

Resulta insólito que un responsable de oposición en un país democrático se dirija a un país agresor para darle la razón y deslegitimar al gobierno propio. Es lo que ha hecho Feijóo tras la congelación unilateral de los intercambios comerciales por parte de Argelia.

No cabe actitud más irresponsable y anti patriota. Mientras el gobierno español trata de resolver con diplomacia esta crisis, provocada sin justificación por un país extranjero, el líder del PP se pone públicamente de parte del agresor, boicoteando los intereses de España.

No es un comportamiento original ni novedoso por parte de la derecha española. Se trata de una constante histórica.

En estos días, precisamente, se conmemora el 40 aniversario de la incorporación de España a la OTAN. Y todos recordamos cómo la derecha, ideológicamente atlantista, pidió la abstención en el referéndum de 1986, tan solo para dañar al gobierno socialista de entonces.

Cristóbal Montoro verbalizó esta estrategia en el año 2011: “Que se hunda España”, si sirve para echar a los socialistas del gobierno.

Además de desleal e irresponsable, tal actitud esconde también un complejo de inferioridad muy significativo. La derecha española se declara incapaz de ganar unas elecciones al PSOE, si antes no ha tenido éxito en sus maniobras arteras, en perjuicio de la propia sociedad española.

Pero las penosas declaraciones de Feijóo acerca del problema con Argelia son solo un episodio más. Días antes, en una sesión de control en el Senado, el presidente del PP aseguró que la prima de riesgo española, el sobreprecio que pagamos respecto a Alemania para financiar deuda, estaba en los 250 puntos. El dato real se situaba en menos de la mitad.

Al día siguiente, su secretaria general, Cuca Gamarra, utilizó la sesión de control del Congreso para divulgar otra información falsa: que la inflación española estaba por encima de la alemana. No se trató de un lapsus, ni en uno ni en otro caso.

Porque en esos mismos días, el presidente del PP europeo, Manfred Weber, con el que Feijóo había coincidido en Bruselas, arremetió duramente contra la política económica española en un diario derechista de nuestro país. Llegó a plantear que el gobierno español pone en riesgo al euro y que la Comisión debería “sacarle tarjeta para evitar un desastre económico”.

El propósito es claro. Se trata de generar dudas sobre la economía española, para dificultar su recuperación y obstaculizar la llegada de los fondos europeos. En su afán por perjudicar al gobierno, dañan al conjunto de los españoles.

Por la misma razón, en plena escalada inflacionista, votan contra la convalidación del decreto que bonifica 20 céntimos por litro de gasolina, y que reduce un 60% la fiscalidad en la factura eléctrica, y que aumenta un 15% la prestación del ingreso mínimo vital, y que limita al 2% el aumento de los precios del alquiler de viviendas…

Por idéntico motivo se muestran en desacuerdo con la excepción ibérica que el gobierno español arrancó en Bruselas para abaratar la energía en nuestro país, y enreda hasta el ridículo intentando tumbar el proyecto de ley que promueve planes de pensiones a negociar entre empresarios y trabajadores.

Nadie se queja de contar con una oposición exigente, desde luego. Pero sí cabe exigir una oposición responsable y leal con los intereses generales de España. Con Casado, con Feijóo, o con el que venga.

El PP sigue en “que España se hunda”