TRIBUNA POLÍTICA

Feijóo, como el amante de Marieta

Las mejores exhibiciones solía hacerlas en el Congreso de los Diputados donde, muchas veces, soliendo ir a por lana, terminaba trasquilado.

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Entre las varias aportaciones que ha hecho Javier Krahe a la música, e incluso a la humanidad, destaca su "Marieta". En esa canción describe, haciéndose protagonista, las andanzas de un enamorado de Marieta que, en su comportamiento con ella siempre termina quedando como un "gilipollas, madre" por mucho que se empeñe en reaccionar adecuadamente a cada situación. Se trata de un relato descriptivo de un tonto, gilipollas le llama él, que no lo mejoraría el mismísimo profesor Carlo María Cipolla, el gran teórico de la estupidez humana.

En España tenemos un ejemplo vivo, bueno, es un decir, llamado Alberto Núñez Feijóo. Ya saben a quién me refiero.

Sánchez no entró al sucio trapo y le contestó con un sencillo "Hoy no es el día". Feijóo volvió a quedar, como diría Javier Krahe, "y yo allí, con mis insultos, como un gilipollas, madre"

Don Alberto, porque a pesar de todo merece ese tratamiento, empezó pareciendo gallego. No solo por el hecho de haber nacido en Orense, sino porque nunca se sabía si subía o bajaba, ni siquiera si iba o venía, cualidad, esta, muy de por allí.

Lo que pasa es que, cuando la cosa pasó a mayores, algunos ya empezamos a sospechar. Fue cuando, sobre una misma cuestión empezó a opinar cosas distintas en función de circunstancias no muy diferentes de por donde soplara el viento. Y, el problema no era que cambiara de opinión, es que lo hacía en forma claramente estúpida, técnicamente hablando. Por decirlo poéticamente, se equivocaba más que la paloma de Alberti.

Las mejores exhibiciones solía hacerlas en el Congreso de los Diputados donde, muchas veces, soliendo ir a por lana, terminaba trasquilado. Y, eso, que ya tenía una experiencia previa en el Senado, donde había oficiado con anterioridad. En la mayoría de esos casos, es verdad que no siempre ha sido fácil apreciar la estupidez del personaje, es decir, lo perjudicial que era, tanto para los demás como para él mismo, lo que estaba diciendo.

Pero hay dos momentos en los que Feijóo ha merecido haber sido el amante de Marieta. Uno fue cuando, haciéndose, indebidamente, portavoz del Senado, anunció pomposamente a Pedro Sánchez que iba a ser citado por la famosa comisión ómnibus que tienen organizada en esa cámara. Entonces, el dramatismo del momento fue roto con aquel "Ánimo Alberto" que provocó las risas de gran parte del hemiciclo. La cara de Feijóo reflejaba lo que Krahe hubiera descrito diciendo eso de "y yo allí, con mi citación como un gilipollas, madre".

Pero, como una característica de los que son como el amante de Marieta es su dificultad para el aprendizaje, ayer 29 de octubre de 2025, volvió a las andadas. Era el aniversario de una tragedia que había causado, con la colaboración necesaria de la ineptitud criminal de la Generalitat Valenciana, 229 muertos. Ese día estaba convocado un funeral de estado por las víctimas y, ni siquiera ese día, Núñez Feijóo estaba dispuesto a ocultar su odio a Pedro Sánchez. Por eso, en la sesión de control en el Congreso, le llamó mentiroso y farsante.

Sánchez no entró al sucio trapo y le contestó con un sencillo "Hoy no es el día". Feijóo volvió a quedar, como diría Javier Krahe, "y yo allí, con mis insultos, como un gilipollas, madre". "Y yo, allí con mis insultos como un gilipoooollas".

Pienso, una vez que he visto la comparecencia del presidente en la comisión ómnibus del Senado es que, Marieta, tenía varios amantes. No lo han hecho a coro, pero, tras las respuestas a las indagatorias de algunas de sus senatoriales señorías, parecía escucharse un “y yo, allí con mis preguntas, como un gilipollas, madre”.