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viernes. 03.02.2023
OFENSAS A LOS SENTIMIENTOS RELIGIOSOS

Denuncias por blasfemia: del Cristo de Krahe a la portada de Mongolia

Católicos denuncian a la revista satírica por presentar a Jesucristo con el emoticono de un excremento.

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La polémica navideña llega de manos de la revista satírica Mongolia con una portada que ha enfadado mucho a los católicos. En la misma se recrea el belén y a Jesús representado con el emoticono de un excremento bajo el título de ‘¡Ha nacido el hijo de Dios! ¡Igualito al Padre!’.

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Tras su difusión en redes, el Instituto de Política Social (IPSE) anunciaba que llevará a la publicación a los tribunales “por atentar contra los sentimientos religiosos y por incitación al odio”. A esta denuncia se sumaba poco después otra querella de la fundación Abogados Cristianos.

IPSE ha pedido el “cierre inmediato” de la revista por vía judicial. “Está claro que si lo que buscaban era cabrear a los católicos, lo han conseguido”, afirmaba en un comunicado su presidente, Pablo Hertfelder.

En las últimas horas, los mensajes cruzados de ambas partes avivaban aún más el fuego. Desde Twitter, Mongolia se reafirma y se defiende, con buena carga de ironía, de las críticas, al tiempo que se eleva el tono amenazante del Instituto. “Estos delitos no se pueden consentir”.

ARTÍCULO 525 DEL CÓDIGO PENAL

El delito de blasfemia como tal desapareció del Código Penal en la reforma de 1988, pero en la práctica se sigue aplicando bajo la figura del escarnio que se recoge en el artículo 525. En base al mismo, en la última década, artistas, periodistas, activistas e incluso políticos, han sido denunciados por “atacar los sentimientos religiosos’.

El derecho a la libertad de conciencia en España está directamente vinculado a la libertad religiosa mayoritariamente católica, de ahí que colectivos como Europa Laica lleven tiempo reivindicando la aprobación de una "ley orgánica del derecho a la libertad de conciencia y la laicidad del Estado” que pase, entre otros apartados por derogar el delito por ataques a los sentimientos religiosos del CP.

El debate entre conciencia (encapsulada en la religión) y libertad de expresión tuvo su momento culmen en Francia a raíz del atentado yihadista en 2015 contra el semanario Charlie Hebdo por la publicación de caricaturas de Mahoma.

Años antes, en España, se daba uno de los casos más sonados de presunto delito de blasfemia cuando se llevó a juicio a Javier Krahe y a la productora Canal Plus. Su delito: el visionado de un vídeo casero en el que el cantautor daba una receta para cocinar un crucifijo al horno parodiando la resurrección. La querella fue presentada por el Centro Jurídico Tomás Moro. El vía crucis judicial se prolongó desde 2004 a 2012, cuando Krahe fue finalmente absuelto de todos los cargos porque en el corto, según el juez, había “un inequívoco sentido satírico, provocador y crítico, pero no el de ofender”.

Aunque la mayoría de las denuncias han sido archivadas, en los últimos diez años se han presentado ante los tribunales querellas por supuestas ofensas religiosas por parte de colectivos ultracatólicos. El actor Willy Toledo fue llevado a juicio en 2020 por “cagarse en Dios” y en la Virgen. Denunciado por Abogados Cristianos, fue finalmente absuelto.

También quedó libre de cargos Rita Maestre por un presunto delito de ofensas al participar junto con otras activistas en un acto de protesta en la capilla de la Universidad Complutense. En el caso de la concejala se pedía la aplicación del artículo 524 del CP. La dirigente fue juzgada, condenada y posteriormente absuelta por la Audiencia Provincial de Madrid que entendió que sus actos no constituían “profanación” de un lugar de culto. El calvario duró de 2011 a 2016.

Muy polémico fue el caso de la Procesión del Coño Insumiso del que tres mujeres sevillanas fueron absueltas. A raíz de esta causa abierta tras otra denuncia interpuesta por Abogados Cristianos, el Senado pidió en febrero de 2021 revisar el delito de ofensa a los sentimientos religiosos en una moción impulsada por la Izquierda Confederal, una iniciativa que fue respaldada por todos los grupos excepto el PP y Vox.

Mientras las activistas del Coño Insumiso fueron absueltas por los tribunales, una mujer acusada de participar en la Gran Procesión del Santo Chumino Rebelde resultó condenada. De nuevo Abogados Cristianos fue el dedo acusador. Pero en esta ocasión, el caso ha llegado al Tribunal Constitucional, que deberá pronunciarse por primera vez sobre este asunto.

La amenaza de denuncia del Instituto de Política Social no ha hecho que Mongolia se retracte por su portada que mantiene en un tuit fijado en su perfil de la red social. “Hemos venido con un látigo de justicia para hacer que se respeten nuestros valores y vamos a combatir desde los tribunales con toda la firmeza que sea necesario”, ha afirmado su presidente.

La anterior cruzada que libró este colectivo fue en semana santa, cuando denunció a varias cadenas de comida rápida por una campaña que, a su juicio, también atentaba contra los sentimientos religiosos.

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Imagen de la campaña denunciada por IPSE

Denuncias por blasfemia: del Cristo de Krahe a la portada de Mongolia