domingo. 14.04.2024
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El domingo pudimos presenciar una final de futbol femenino y una victoria que hasta hace muy poco se aventuraba imposible.

Las españolas somos campeonas del mundo…

Vamos a empezar por un tema que no es menor y que es el del lenguaje inclusivo.

Algún componente de la selección se atrevió a repetir varias veces eso de que éramos “campeones” del mundo a pesar de hablar de una selección femenina.

No nos engañemos, no era algo vacío ya que en muchos foros ya se había corregido de este error y esta elección de término en masculino se hacía conscientemente y de manera claramente provocadora ante un sector creciente de la población que nos sumamos al progreso de nuestra lengua para reflejar mejor a una sociedad que avanza.

Esta selección ya ha sufrido demasiado a manos de unos “machos alfa” que han impuesto, se han propasado, han infantilizado y han expulsado a muchas jugadoras por atreverse a levantar la voz como para dejar pasar estas batallas “menores”.

La selección y los problemas a los que se han afrontado estas jugadoras es un símil perfecto con todos los problemas con los que la mitad de la población convive a diario y que además son minimizados o ridiculizados cada vez que se identifican cualquier problema.

Al frente estaba una selección inglesa muy reconocida y popular en su país y con una liga profesionalizada y con más medios que los que se contaban en España hasta hace muy poco.

Inglaterra metió un gol por la escuadra desde el principio y desde hace años a través de quien se sienta en el banquillo inglés: Sarina Wiegman…y no, yo no creo que dé igual quien sea la persona que dirija la selección ya que al igual que queremos que nuestras jugadoras tengan mas experiencia en partidos internacionales y se invierta en las categorías inferiores, igualmente hay que asegurarse que la selección femenina representa mejor a una sociedad que ofrece igualdad de condiciones y apuesta por que una niña pueda soñar con ser quien dirija una selección de futbol, baloncesto, o una empresa.

Otro gol de Inglaterra fueron los 14.4 millones de telespectadores que tuvo como pico la transmisión y la popularidad con la que cuentan sus jugadoras desde hace un tiempo.

A pesar de todos estos indicadores solo la presión en redes sociales ha propiciado que se ponga a la venta la camiseta de la portera Mary Earps tras el partido que se marcó. ¿Es fácil comprar en España una camiseta de Carmona, Bonmati, o Putellas?

Pero la victoria de la selección nos ha traído de la mano una polémica a través de un acto vergonzoso y punible gracias a cambios legislativos propiciados por una ley que se ha tratado de embarrar.

Al igual que Luis Rubiales se atrevió a decir: "No hagamos caso de los idiotas y de los estúpidos (...) No estamos para gilipolleces" hemos tenido representantes políticos y no políticos que de igual manera intentaron tirar por tierra una Ley del sí es sí y a una ministra como Irene Montero con una actitud igual de desagradable que la que mostró el que pronto esperamos que sea ex Presidente de la Federación Española de Futbol.

A diferencia de la actitud mostrada con la ley y la ministra hace unos meses, ahora parece que los “"idiotas", "tontos del culo" y "pringaos", como nos denominaba Rubiales, esta vez estábamos en lo cierto cuando en vez de normalizar sus besos y abrazos muchos pedimos su dimisión.

Irene Montero fue de las primeras personas en afear la actitud de Rubiales el día 20 de agosto con el siguiente tweet: “No demos por hecho que dar un beso sin consentimiento es algo “que pasa”. Es una forma de violencia sexual que sufrimos las mujeres de forma cotidiana y hasta ahora invisible, y que no podemos normalizar. Es tarea de toda la sociedad. El consentimiento en el centro. Solo sí es sí”.

Entrando en Twitter es fácil ver las respuestas de las hordas machistas o simplemente anti-progreso hacia la queja de la ministra, y me imagino que ahora tras la destitución probable de Rubiales estén corriendo a esconderse en las cavernas de nuevo…y esperemos que no salgan en mucho tiempo.

La probable destitución se conseguirá gracias al sentido común y un consenso por una vez de todas las fuerzas políticas (los de verde son una banda y no cuentan), medios de comunicación y una sociedad que en muchos casos ha pasado de normalizar un acto en un festejo a analizar con detenimiento los muchos factores que influyeron en que alguien crea que puede tocarse sus partes en un palco, dar un beso en la boca a una profesional que acaba de ganar un mundial, o insultar a quienes no aceptamos actitudes retrógradas.

La sociedad avanza en muchos casos gracias a episodios polémicos, crisis graves, y sobre todo cuando durante días la sociedad empuja y no acepta un status quo que en realidad no refleja los cambios que ya se han articulado en la calle, en las leyes, y en las maneras de pensar de una sociedad que poco a poco avanza.

2023 es el año en el que ganamos un mundial femenino de futbol gracias a entre otras cosas un cambio lento pero constante en nuestra sociedad en el que han pasado décadas en los que se menospreciaba e insultaba a las chicas que intentaban jugar al futbol, y la mayoría de los equipos ni contaban ni querían contar con equipos femeninos.

Se ha tenido que cambiar la forma de pensar de la gente para llegar a llenar en Camp Nou en algún partido de Champions, tras los récords en San Mames en 2019 con más de por 48 mil personas en el campo.

La gesta del mundial es más importante por lo que se va a conseguir gracias a este triunfo que por lo conseguido en esos 90 minutos y no solo afectará en el aspecto deportivo a nuestra sociedad.

Se ha probado que quien no se adapte caerá y ya era hora.

Las leyes empoderan y mejoran la sociedad… y quien no se adapte caerá