jueves. 04.06.2026
TRIBUNA LABORAL

Los autónomos, un campo ideal para la demagogia

El populismo vive de esa confusión, pero la sociedad no puede permitirse vivir de mentiras.
Foto: Partido Popular

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En los últimos días se ha desatado una campaña tan irresponsable como populista en torno a las cotizaciones de los trabajadores autónomos. Una campaña que pretende convertir un debate técnico y socialmente necesario la actualización de sus cuotas, según los ingresos reales, en munición electoral contra el Gobierno y de paso contra el propio sistema de Seguridad Social.

El detonante ha sido la propuesta del Ministerio de Inclusión y Seguridad Social de actualizar los tramos de cotización para el periodo 2026-2031 en cumplimiento del acuerdo de diálogo social de 2022, firmado por todas las organizaciones, incluidas las que hoy se rasgan las vestiduras: ATA, CEOE y CEPYME. Aquel acuerdo fijaba un periodo de transición hasta 2032 para alcanzar un sistema justo, en el que cada autónomo cotice por sus ingresos reales, como cualquier trabajador asalariado.

Debatir exige rigor, conocimiento y voluntad de acuerdo, justo lo contrario de la demagogia que se ha instalado en torno a este tema

La propuesta del Gobierno no es cerrada, está abierta a la negociación y sujeta a los ajustes que resulten del diálogo social. Pero ahí, precisamente, no es donde se ha desatado la campaña. Porque debatir exige rigor, conocimiento y voluntad de acuerdo, justo lo contrario de la demagogia que se ha instalado en torno a este tema.

El ejemplo más escandaloso lo dio en ayer Alberto Núñez Feijóo en Soria, cuando llegó a mezclar en un mismo discurso las cotizaciones sociales, el IVA y la corrupción. Dijo que “el Gobierno asfixia a los autónomos para tapar sus escándalos”, confundiendo deliberadamente conceptos básicos: las cotizaciones sociales no son impuestos, son la base del derecho a una pensión, a la sanidad pública o al paro. Y el IVA no es dinero del autónomo, sino del cliente, que el profesional recauda y entrega al Estado. Una propuesta que solo busca alimentar la idea de que el Estado roba.

Las cotizaciones sociales no son impuestos, son la base del derecho a una pensión, a la sanidad pública o al paro

Esa confusión no es casual. Es la materia prima del populismo: convertir cada cotización en un impuesto y cada impuesto en un robo. Desacreditar la idea de solidaridad social, de sistema compartido de derechos y responsabilidades.

Es evidente que muchos autónomos tienen ingresos bajos o irregulares. Son los más frágiles y merecen protección, no demagogia. Pero también hay miles de profesionales y empresarios que, con rentas elevadas, han cotizado durante décadas por la base mínima, aunque sus ingresos reales fueran muy superiores.

El IVA no es dinero del autónomo, sino del cliente, que el profesional recauda y entrega al Estado. Una propuesta que solo busca alimentar la idea de que el Estado roba

Esa es la verdad incómoda que nadie quiere reconocer en campaña electoral: la baja pensión de muchos autónomos no es culpa del Estado, sino de sus propias cotizaciones mínimas. Luego llega la queja: “he cotizado toda la vida y me ha quedado una pensión de miseria”. No, amigo, ha cotizado usted una miseria. Y el sistema, para garantizarle una pensión mínima, pone la diferencia con el dinero de los asalariados.

Por eso es tan necesario el paso que ahora se da. No se trata de castigar a nadie, sino de equiparar derechos y deberes, de fortalecer un régimen que históricamente ha ofrecido menos protección a cambio de una menor contribución.

Muchos autónomos tienen ingresos bajos o irregulares. Son los más frágiles y merecen protección, no demagogia

Cotizar es garantizar derechos, y una sociedad madura debería entender que cotizar no es “dar dinero al Estado”, sino invertir en seguridad y dignidad colectiva. Las cotizaciones son salario diferido: lo que hoy se aporta se traduce mañana en protección. Romper esa lógica es abrir la puerta al sálvese quien pueda.

Y eso es precisamente lo que pretende el discurso populista: destruir la idea de comunidad, convertir la Seguridad Social en un enemigo y no en una conquista. Por eso SUMAR y la ministra de Trabajo deben afinar mucho más sus críticas, para no alimentar, aunque sea involuntariamente, el mismo frente populista que presenta cotización e impuesto como “la mano en el bolsillo de los ciudadanos”.

La baja pensión de muchos autónomos no es culpa del Estado, sino de sus propias cotizaciones mínimas

Feijóo y quienes repiten su discurso no defienden a los autónomos, los usan como coartada electoral. Juegan con la frustración de quienes sobreviven a duras penas, mientras protegen a los que siempre cotizaron por debajo de sus ingresos reales.

El Gobierno tiene la obligación de explicar mejor este proceso y como lo aborda, también el sindicalismo, y han de hacerlo con pedagogía y firmeza. Porque no hay Estado del bienestar sin cotizaciones justas, ni pensiones dignas sin aportaciones reales, ni democracia sólida cuando se confunde la solidaridad con el robo.

El populismo vive de esa confusión, pero la sociedad no puede permitirse vivir de mentiras.

Los autónomos, un campo ideal para la demagogia