viernes. 12.04.2024

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Estos días, fruto del asesinato, a manos de un interno; de la cocinera del Centro Penitenciario de Mas Enric, se ha hablado de las prisiones, no solo en Catalunya de donde es el Centro Penitenciario del que hablamos, si no también en el resto del estado.

Se han lanzado mensajes de todo tipo, de pésame a la familia de la trabajadora asesinada, de solidaridad con los funcionarios haciendo alusión a las agresiones que se sufren en los centros penitenciarios, etc

En Catalunya, se ha producido una ola de indignación entre los funcionarios penitenciarios, indicando que era algo que se temía, fruto de la situación que viven, y se ha generado un conflicto que ha puesto en primer plano del debate, la situación penitenciaria. 

Se han dado múltiples y diversas opiniones,de todo tipo, aunque mayoritariamente encaminadas hacia discursos marcados por el ideario populista-punitivo, cuestionando los conceptos de reinserción que nos vienen marcados por el texto constitucional. Al mismo tiempo, se ha publicado un largo artículo firmado por casi todas las personas que han tenido responsabilidades políticas en el medio penitenciario catalán, defendiendo el modelo que valoran como positivo y que ha tenido y sigue teniendo, afirman, vigencia y éxito en su conjunto aunque admiten que se ha producido un hecho gravísimo.

El inmenso cabreo de los funcionarios, es lógico, y la sociedad, las organizaciones, deben abordar el estado de este importante servicio público, que se deteriora a marchas forzadas

Dicho todo esto, hemos de plantear que el modelo catalán, cuyos objetivos de hacer posible el mandato constitucional de rehabilitación y reinserción social de las personas privadas de libertad, comparto; pero que tiene unos enormes déficits en el  cómo se gestiona, cómo de caducas son las actuaciones que se plantean, más si cabe cuando las tipologías de las personas privadas de libertad han variado en un grado muy importante con una importante afectación de diversos trastornos,y cuánto de realidad reflejan todas las informaciones oficiales o bien hay un triunfalismo que deberíamos matizar. 

Es bien cierto, como manifiesta el ex-Conseller Josep Maria Vallès, que los hechos trágicos, violentos, lo escandaloso, ocupa grandes espacios en unos medios de comunicación más preocupados por los titulares que por el periodismo de investigación, y en cambio los buenos resultados de la intervención penitenciaria, quedan escondidos o relegados. Comparto esto que afirma el ex-conseller, pero esto no puede evitar hacer una valoración negativa del sistema, no por sus objetivos, ni lo positivo que fué en su momento, sino por la realidad actual.

El llamado modelo catalán, se basa en trabajo importante en áreas de reinserción y rehabilitación, en una teórica colaboración con la necesaria seguridad que garantice el buen funcionamiento de los centros. El papel lo aguanta todo, pues los déficits en el personal que garantiza la seguridad son evidentes, y en el ámbito del personal que tiene la encomienda de trabajar las áreas de rehabilitación y reinserción (conociendo y abordando las diferentes tipologías ), la falta de efectivos es enorme, muy enorme, y lo peor con un sistema de selección (en los procesos de interinajes, comisiones de servicios…) que podemos valorar como muy digitales y poco o casi nada respetuosos con los principios de Igualdad, Mérito, Capacidad, y sin formación previa a la ocupación de plazas.

El staff técnico-político de la Secretaría responsable del ámbito penitenciario, tiene mucho de espacios ocupados a perpetuidad, manteniéndose con gobiernos diferentes. Alguien podrá decir que eso es positivo pues demuestran su valía, pero quizás la lectura sea otra diferente. El poder político no ha cambiado nada en este mundo, algunos por desconocimiento y otros porque les va bien, y se han enganchado a lo que marcaban las figuras casi enquistadas que ocupan subdirecciones generales…

En Catalunya se ha desarrollado un sistema penitenciario quizás más avanzado que en el resto del Estado, pero hay que ser rigurosos y no enrocarse como está haciendo el actual gobierno de Catalunya

La dirección de los centros, los equipos directivos, en términos generales están muy ligados al poder, y en muchos casos son especialmente serviles, con poca capacidad crítica, y se han dado algún caso con ideas estrambóticas  cuya implementación favorecía más un cierto desgobierno y en nada ayudaba a los principios de reinserción y rehabilitación y por supuesto podría ser lesiva para la seguridad. El hecho de tener aspectos importantes, en estos momentos en mayor medida dada la realidad, como la psiquiatría en el ámbito penitenciario ( al menos en Brians 1 y Brians 2 ), derivada a una entidad, y con carácter deficitario, como en otros muchos aspectos que hemos enumerado, no ayudan a un buen funcionamiento del sistema, máxime cuando  se entiende que los casos con trastornos son importantes numéricamente.

Hay que añadir que trabajar por la reinserción está bastante reñido con la existencia de macrocentros, la falta de centros en régimen abierto en diferentes zonas de Catalunya con el consiguiente perjuicio a internos e internas que se tienen que desplazar diariamente al domicilio y posteriormente al centro para pernoctar, y a esto no tan solo no se pone remedio sino que se reincide en grado sumo al proyectar un macrocentro abierto en la Zona Franca de Barcelona para unas 800 plazas. La falta de más equipos de insertores laborales, en estos casos, también es evidente.El caso de las Unidades Dependientes ( de gestión privada) que recoge la legislación debe ser discutido su uso.

En el caso del asesinato de la cocinera, se dan varios items que nos indica que se falló extrepitosamente, puesto que la tipología del interno ( por la información recibida ) habría aconsejado prudencia, y buscar otras posibilidades y acciones favorecedoras del trabajo rehabilitador. No se trata ahora de negar opciones laborales para los internos y las internas, ni mucho menos,pero este caso hubiese aconsejado prudencia y prevención. Existe una investigación judicial y policial en curso, pero hubiese sido necesario un cuestionamiento por parte de la Consellería, de las actuaciones que posibilitaron que el interno en cuestión llegase a ese puesto de trabajo.

El inmenso cabreo de los funcionarios, es lógico, y la sociedad, las organizaciones, deben abordar el estado de este importante servicio público, que se deteriora a marchas forzadas. No podemos asumir discursos populista-punitivistas, pero hay que actuar, y abordar el conjunto de aspectos que han llevado a una situación tan grave. Cotidianamente,  se producen  otras muchas agresiones de mucho de menor repercusión, que sufren tanto el personal penitenciario como una gran mayoría de personas privadas de libertad.

Es cierto que comparativamente, en diversos aspectos, en Catalunya se ha desarrollado un sistema penitenciario quizás más avanzado que en el resto del Estado, pero hay que ser rigurosos y no enrocarse como está haciendo el actual gobierno de Catalunya y ya hicieron otros gobiernos anteriores. 

Como conclusión, siempre provisional a tenor de una situación cambiante, el sistema necesita una revisión profunda, incrementando las plantillas,en todos los ámbitos así como un necesario relevo generacional, y en el caso del personal de los equipos de rehabilitación, se deben multiplicar de manera importante. La formación previa, y la permanente, es fundamental en este importante Servicio Público. Los sistemas de selección deben ser muy transparentes y  acordados con la representación legal de las plantillas. Se necesita un proceso de reestructuración de las subdirecciones generales, y de los equipos de dirección de los centros. Se debe incidir, en toda intervención con las personas privadas de libertad en aspectos fundamentales como valores que informan la vida en comunidad; no se puede mantener la sola intervención en conductas.

Las actuaciones, las políticas dirigidas a la reinserción y la rehabilitación, como mandato constitucional, son una inversión social, pero se deben realizar y gestionar bien no sea, como está ocurriendo que tengan un proceso de caida con el colofón de un asesinato, y se de pie a los discursos contrarios.

Un necesario debate sobre modelo penitenciario catalán